En medio de la precarización laboral se conmemora el Día del Trabajo

Anarquistas durante el Día del Trabajo. Foto: Hugo Cruz Anarquistas durante el Día del Trabajo. Foto: Hugo Cruz

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Se acerca el 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo y el futuro de los trabajadores es cada vez más incierto, pese a que se echó para atrás la reforma a las leyes secundarias de la iniciativa de ley constitucional de justicia laboral cotidiana.

Hoy en día, se corre el riesgo de perder los fondos de retiro y de ahorro de los trabajadores inscritos en las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORES), creadas tras la reforma del seguro social de 1997, reguladas por la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR).

Eso no es todo. Para la asesora sindical y defensora de los derechos humanos laborales, Patricia Juan, la precarización del trabajo ha orillado a los trabajadores ha buscar forman distintas de auto emplearse porque, en la actualidad, diariamente, a nivel federal y local están liquidando a cientos de trabajadores.

“Es una cosa impresionante. Por ejemplo, en diciembre, cuando las juntas de conciliación y arbitraje y los tribunales en la materia están de vacaciones, llegan unos camiones a las empresas, pasan lista y les ofrecen una liquidación irrisoria que aceptan, porque les advierten que si van a juicio no les darán nada”, explica, en entrevista con Proceso.

A la gente no le alcanza el dinero para vivir, el salario es de los más bajos del mundo, 88.36 pesos diarios y la desestabilización laboral es un gran problema en el país, y más cuando, el 25 de abril pasado, un sector empresarial de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) propuso aumentar a 98.15 pesos el salario mínimo; es decir, solo diez pesos.

Otro ejemplo, son los migrantes que están regresando a México de Estados Unidos y los están contratan en los call centers, porque necesitan personal que hable inglés y español, pero trabajan con salarios bajos, en condiciones casi esclavizantes y prefieren renunciar porque se acostumbraron a otro nivel de vida.

De acuerdo con cifras del INEGI, y contradiciendo las declaraciones del exsecretario del Trabajo y Previsión Social, Alfonso Navarrete Prida, con su afamada paz laboral, en 2016 se solucionaron 143 mil 857 conflictos de trabajo, quedaron pendientes 233 mil 36 pleitos laborales y se estallaron 46 huelgas: 31 en la Ciudad de México; 7 en Jalisco, una en Colima, una en Durango, una en Michoacán, una en Querétaro y una en Tamaulipas.

Los estados con más problemas de esta naturaleza son: la Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco, Guanajuato y el Estado de México.

Negocios familiares

“Y bueno, hay que hablar de la gente desplazada, gente que viene de varias regiones del país y con el poco dinero que les dieron de liquidación piensan en dónde invertirlo, y la inversión más fácil, más rápida y que está funcionando son los carros changarro”, señala Juan.

El punto clave es que poner un negocio formal es muy caro, resalta Juan.

“Simplemente, es un atraco poderte regularizar en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), rentas altísimas, cobros de derecho de piso, impuestos altísimos, etcétera. Están proliferando por todos lados”, afirma Juan, quien sostiene que, ante los hechos, mejor adapta su camioneta, “a veces son las combis antiguas, los encuentras en camellones que te venden cualquier cosa que te puedas imaginar”, advierte.

Trabajar a todas horas

Juan cuenta que descubrió otra modalidad de trabajo informal que son los carros changarro nocturnos.

“Por ejemplo, en la zona de Santa Fe, saben a qué hora cierran los antros y los vehículos se estacionan en ciertos lugares a vender tacos, comida, cenas o el té y se siguen, pero se lo venden no solo a los que asisten a esos lugares, sino a los taxistas que saben que ahí tienen clientes seguros”, agrega.

Un caso más: Por el metro Zaragoza, hay una muy famosa combi que va circulando por las calles y se detiene en ciertos lugares para vender el café, todas las mañanas.

“Finalmente -señala Juan-, están resolviendo dos necesidades, sobreviven con una inversión más o menos pequeña y que puede ser sostenida por la gente liquidada y ellos sean los propietarios y están resolviendo necesidades de otras personas. Eso explica por qué el 6.5 o el 6.8 por ciento de la población es informal, a nivel nacional”, añade.

¿Trabajo informal o clandestino?

Al ser cuestionada sobre cómo se le podría nombrar a este tipo de trabajo, si informal o clandestino, Juan consideró que es una combinación de ambos términos porque ya hay algunas camionetas que “están de planta”, con un horario específico.

Los policías si les pueden cobrar el derecho de piso, porque no está permitido, formalmente, como comercio ambulante.

“Hay un carro changarro cerca de la Secretaría del Trabajo que está sobre Periférico, que es un camioncito y es muy interesante porque ya tiene su clientela cautiva, pero lo curioso es que puedes pedir por Whatsapp. O sea, se están adaptando a las necesidades, a la crisis, a las condiciones de comunicación, lo cual nos demuestra que, realmente, no hemos tenido capacidad para entender legislativamente y generacionalmente lo que está pasando en el país”, menciona.

La juventud afectada

Son muchos jóvenes que están trabajando en los cruceros. Se turnan hasta para vender productos en el metro, se ayudan para no ser descubiertos y al ser cuestionados por qué hacen ese trabajo informal, responden que necesitan dinero para acabar sus estudios, porque su familia no tiene con qué proveerlos y, la otra, porque entrar a trabajar con las condiciones aprobadas por la Ley Federal del Trabajo, no les conviene.

“Entonces ellos dicen: ‘pa’ qué me someto a mal salario, a la violencia y a ni sin tener la esperanza de la seguridad social que era, antes, lo que enganchaba a la gente’”, indicó.

-¿Esto quiere decir que ninguna de las reformas laborales que se han aprobado van a funcionar para el futuro de los jóvenes?- Se le pregunta.

-Yo lo veo muy difícil que lo estén viendo. Los que nos dedicamos a lo laboral deberíamos escuchar a los jóvenes.

“Porque los que ya se van, ya ven que no les toque el cambio contractual de la segunda generación, porque no quieren perder las plazas que tienen. ¡Es terrible! Entras a Centros de Investigación a Universidades y ya ves que ni pueden caminar y ahí están, y ves a los jóvenes, cuarenta años, que son el jamón del sándwich, esperando que se muera el de arriba para ocupar la plaza”, comenta.

Ahora, añade, imagínate a la generación de treinta años que los están expulsando del país para irse a estudiar un doctorado, porque viven de las becas.

“Hace poco vi una propuesta de trabajo en un Centro Nacional de Salud. Te piden doctorado, alrededor de 30 años, que sepas pedir financiamiento y que, por lo menos, tengas tres financiamientos internacionales, que sepas administrar personal y dicen: ‘sueldo según aptitudes’”, se queja.

Patricia Juan se siente indignada por este trato a los jóvenes, por eso se meten a estos esquemas, pese a que los controle un sindicato de protección patronal, pero tienen un salario y lo mínimo de ley.

“Eso no se lo están dando a nadie. Mejor me dedico a atender mi changarrito, le adapto el comal o el asador y por lo menos sé que voy a ganar más”, indica.

Trabajos del pasado

Mientras esto sufren los trabajadores informales, para el líder de la CTM y presidente del Congreso del Trabajo (CT), Carlos Aceves del Olmo, celebró que se haya echado para atrás la reforma de justicia laboral cotidiana que pretendía, casi, esclavizar a la clase trabajadora.

“¡Murió la reforma laboral!”, señaló el 22 de abril pasado, once días del Día Internacional del Trabajo. El Observatorio Laboral Ciudadano lo festinó, pero también reconoció que, con ello, no se terminan los problemas de la clase trabajadora que ha buscado nuevas formas de auto emplearse porque no le alcanza el dinero para sobrevivir.

La jubilación, en peligro

Otro tema que no se ha tomado en cuenta es qué está pasando con las pensiones de las 15 millones 518 mil 979 personas que, de acuerdo con datos del INEGI, tienen entre 50 y 64 años o lo 8 millones 994 mil 48 personas que tienen más de 65 años. Ni qué decir de los 31 millones 159 mil 898 jóvenes, sin oportunidades de un empleo digno, que hay en el país o los 32 millones 708 mil 214 adultos de entre 30 a 49 años.

Un ejemplo: El 12 de marzo de 2018, la agencia de noticias Reuters había informado que el fondo de pensiones de los trabajadores del Estado, Pensionissste, había invertido más de 20 millones de dólares en la constructora ICA, convirtiéndose en la accionista mayoritaria en momentos en que la empresa se iba la quiebra.

Pensionissste, señala Reuters, “maneja unos 195 mil millones de pesos de jubilaciones de trabajadores. A mediados de 2015, las acciones de ICA habían caído más del 50% respecto al año anterior y dejó de pagar su deuda en diciembre de 2015.

En agosto de 2017, ICA presentó una solicitud de concurso mercantil con un plan de reestructuración que fue avalado el 4 de septiembre de 2017. Los convenios entre la firma y sus acreedores fueron aprobados el 5 de marzo de 2018; los beneficiados serán los inversionistas de ICA, no pensionissste.

Otro caso donde fueron ocupados los fondos de pensión de los trabajadores fue en el financiamiento del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM). Las afores Inbursa, Pensionissste, Profuturo y XXI Banorte invertirán mil 300 millones de pesos.

De hecho, el pasado 24 de abril de 2018, el presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), Carlos Ramírez, había anunciado que, si se cancelaba el proyecto del NACIM, se usará el Impuesto de Uso Aeroportuario, que se cobra en el AICM, para pagar la inversión que hicieron las afores mencionadas.

Pero no solo los mexicanos actúan de esta manera. La empresa Alta Growth Capital, un fondo de capital privado que invierte en empresas del mercado intermedio en México, realiza inversiones de entre 10 y 20 millones de dólares que pertenecen al sistema de pensiones de bomberos y policías de los Ángeles, California, estado norteamericano donde viven 11.9 millones de mexicanos, según la Oficina del Censo de Estados Unidos.

En 2011, esta empresa hizo una inversión de capital minoritario en Bunker’s Group, la principal empresa de aceite marino en México. Bunkers México ingresó al mercado de la proveeduría de combustibles por una concesión otorgada por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), en la época de Carlos Ruiz Sacristán y que era propiedad del primo del exfuncionario, Ricardo Ruíz Medina y de Luis Medina Patiño, de acuerdo con información periodística.

En 2016, Bunkers de México se declaró en quiebra y abandonó tres barcos: Golfa I, Golfa II y Golfa III. La primera y la tercera fueron abandonadas por la empresa en Manzanillo, Colima, durante 15 meses, pero en noviembre del 2017, la Unión Nacional de Marineros logró embargarla, igual que a la Golfa II que está amarrada a uno de los muelles del puerto interior y corre el riesgo de hundirse, pero les adeudan salarios y prestaciones devengados desde 2016, los cuáles ascienden a 444 mil pesos.

Otros tres buques más están varados en el puerto de Veracruz, por la misma situación, pues la empresa no les pagó las cuentas a los proveedores, entre los que está Petróleos Mexicanos (Pemex), para suministrar combustible.

Alta Growth Capital ha sido denunciada por los trabajadores de invertir el dinero de sus pensiones en empresas mexicanas que están en riesgo de quiebra, poniendo en riego los fondos de jubilación de los trabajadores.

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