Aires de derrota preelectoral enmarcan fin de trabajos del Senado; debaten Bartlett y Gamboa Patrón

CIUDAD DE MEXICO (apro).- Luego de cinco años, ocho meses y 38 reformas constitucionales, la última sesión del Senado exhaló aires de la derrota de la bancada mayoritaria y advertencias frente “al retroceso que acecha a cada esquina”, como afirmó el panista y presidente de la Mesa Directiva, Ernesto Cordero.

En un extenso discurso, el líder de la bancada del PRI, Emilio Gamboa Patrón, habló como el veterano operador político que es, defensor del presidente en turno, pero también advirtió con obvia dedicatoria: “Quien piense que puede llegar a la Presidencia a destruir las instituciones, va a destruir a México”.

Viejos adversarios políticos, desde la época del gabinete de Miguel de la Madrid Hurtado, Gamboa Patrón y Manuel Bartlett, actual coordinador de la bancada de PT-Morena, tuvieron otro round en la sombra de la tribuna.

El primero sigue como priista, el segundo, como simpatizante del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, que terminó siendo la tercera fuerza legislativa, con una bancada de 19 senadores, cuando inició con apenas cinco. La debacle de la bancada del PRD alimentó al PT-Morena.

Crítico frontal de las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto, Bartlett Díaz advirtió que su bancada fue, “desde el primer día, oposición a este gobierno neoliberal, antisocial y antinacional”.

El legislador poblano también cuestionó el Pacto por México, debido a que “construyó una mayoría en el Senado que permitió a sus cúpulas imponer reformas constitucionales disolventes de principios esenciales”.

Bartlett cuestionó las 484 designaciones del Senado en este sexenio, como los nombramientos en el INAI, ministros de la Suprema Corte, magistrados del Tribunal Electoral, integrantes del Banco de México, funcionarios de la Comisión Nacional de Energía y consejeros de Pemex y de la CFE, por ser resultado “de las alianzas en negociaciones ocultas para la distribución de los nombramientos, asegurándose su control”.

También fustigó no sólo las 14 reformas estructurales sino la aprobación fast track del TPP1, “sin debate, como si se tratara de un instrumento internacional intrascendente”, y fue frontal contra la Ley General de Comunicación Social, mejor conocida como Ley Chayote.

“La ley aprobada mantiene el sistema sin cambios, 50 mil millones gastados por el gobierno de Peña Nieto en su sexenio, y otros más ocultos que alimentaron una dictadura mediática durante su sexenio”, remató el exsecretario de Gobernación en la era delamadridista.

Gamboa Patrón no dejó pasar estos cuestionamientos de “mi compañero de muchas luchas”. Señaló que no estaba de acuerdo porque “esta tribuna sirvió para todos”, y “aquí estaban los verdaderos adversarios de Enrique Peña Nieto, pero no sus enemigos”.

El coordinador priista enumeró varios de los logros del gobierno peñista, como las reformas estructurales, la baja inflación, la generación de empleos, los 180 mil millones de dólares de inversión “asegurados” con la reforma energética, la reforma educativa, aunque Gamboa Patrón ya no salió a la defensa del candidato presidencial de su partido, José Antonio Meade.

Por su parte, el coordinador de la bancada panista que controla Ricardo Anaya, el senador Fernando Herrera, afirmó que “buena parte de los propósitos de nuestra plataforma política y de nuestra agenda legislativa pudimos plasmarlos en los acuerdos, dictámenes y decretos del Senado y del Congreso”, pero resaltó la negativa a tener “una Fiscalía General con verdadera autonomía”.

Herrera propuso un periodo extraordinario de sesiones para legislar y votar la reforma constitucional contra el fuero, que quedó “congelada” en las comisiones del Senado tras la aprobación en la Cámara de Diputados.

El senador mexiquense Luis Sánchez, coordinador de una aminorada bancada del PRD, que comenzó como tercera fuerza y terminó como cuarta en el Senado, defendió la “congruencia” de los legisladores perredistas y cuestionó la reforma energética.

“Es cierto, no se vendió un solo tornillo de Pemex, pero se deja que la empresa se oxide para que no pueda competir con los monopolios internacionales”, sentenció Sánchez.

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