Víctimas de abusos sexuales en Chile piden al Papa acciones concretas de justicia

ROMA (apro).- El Papa Francisco, quien ya el mes pasado reconoció que cometió graves errores en manejar las denuncias de abusos sexuales cometidas por el clero en Chile, ahora pidió perdón a las víctimas.

Es lo que informaron este miércoles 2 en Roma tres chilenos víctimas de abuso sexual invitados al Vaticano para reunirse con Francisco, después de que, durante su último viaje a Latinoamérica en enero pasado, el Papa pusiera en duda sus denuncias, provocando una ola de indignación que ha sacudido de nuevo a la Iglesia católica por su todavía deficiente trato hacia las víctimas de estos delitos.

Con ello Bergoglio, quien primero se reunió durante el fin de semana con los tres de forma separada, y luego en una reunión conjunta el lunes pasado, se comprometió ante las víctimas de forma simbólica.

Les pidió perdón, al no haber creído por varios años sus denuncias, y añadió que está abierto a que ellos le envíen sugerencias para futuras acciones, algo que ya empezará a ocurrir a partir de la semana que viene, según explicaron las víctimas.

“[El Papa] pidió perdón por él y por toda la Iglesia universal. Por la Iglesia chilena ‘no’, pues la Iglesia chilena no sabe pedir perdón”, sentenció Juan Carlos Cruz, una de las tres víctimas y quien fuera uno de los mayores detractores del Papa por la defensa de Francisco en enero de Juan Barros, obispo chileno acusado de encubrir los abusos del sacerdote chileno Fernando Karadima a partir de la década de los ochenta del siglo pasado.

“Creo que fue un perdón sincero. Pero también le pedí que no le tiemble la mano con las acciones que tiene que emprender”, advirtió Cruz.

“Quiero que quede claro que, a pesar de la disponibilidad del Papa (…), el perdón se manifiesta con las acciones y el resultado de esas acciones se verá dentro de poco tiempo”, añadió, por su parte, José Andrés Murillo, otra de las víctimas.

Según explicaron, ahora el Papa tiene “muy claro” que “Barros sí veía cuando él (Karadima) nos abusaba”, como relató Cruz, al añadir que su conclusión es que el Papa ha sido “mal informado” por “gente muy tóxica que tiene a su lado”.

“Hablamos muy francamente y él sacudió la cabeza varias veces. Estaba dolido, pero ahora está informado”, concedió asimismo James Hamilton Sánchez, el tercer integrante del grupo.

El poderoso Errázuriz

En esta línea, las tres víctimas apuntaron el dedo contra el cardenal Javier Errázuriz y Ricardo Izzati, arzobispo de Santiago de Chile, acusándoles una vez más de complicidad en el ocultamiento de los abusos de Karadima, sacerdote vinculado asimismo a la dictadura del general chileno Augusto Pinochet.

“Desde 2002, el cardenal Errázuriz sabía todo (…) incluso llegaron a llamarnos serpientes, calumniadores…”, indicó Hamilton, al referirse a este cardenal que ocupa un cargo muy alto en El Vaticano.

De hecho, Errázuriz es miembro del Consejo de Cardenales que asesora al Papa en su tarea de reformar a la Curia romana, uno de los principales desafíos del papado de Francisco.

“(En ese entonces) José Murillo le dio una carta en la que se hablaba de los abusos de Karadima. Yo, en 2005, seguí todas las indicaciones de la Iglesia e hice mi denuncia ante un notario eclesiástico. Y, en el juicio civil, monseñor (el procurador de justicia, Eliseo) Escudero afirmó que le había dicho a Errázuriz que todo era creíble. A pesar de ello, el caso se cerró y escondió”, relató Hamilton.

“Todo estuvo muerto hasta 2009, cuando volvimos a denunciar a Karadima, y recién en ese momento el caso llegó al Vaticano”, dijo, en relación con este escándalo que se hizo público al año siguiente en Chile con la apertura de un juicio civil contra el sacerdote.

Por ello, según relató Cruz, también dijo al Papa que le resultó extraño que él dijese que desconocía el tema.

“Le dije que me parecía difícil que nuestro vecino, de Argentina, no sabía qué estaba ocurriendo. (…) Por eso le dije que tiene gente a su lado que le dice la mitad de las cosas, que debe estar atento, porque no todos son (sus curas) buenos”, aseveró Cruz.

“El momento más importante (de su reunión con Francisco) fue cuando el Papa me dijo que los abusos sexuales no son pecados, sino corrupción y que él tomará medidas”, afirmó Murillo.

Con ello, las tres víctimas explicaron que el Papa se convenció de la veracidad de las acusaciones contra Barros, tras recibir el informe elaborado por Charles Scicluna, el obispo maltés que Francisco envió en febrero a Chile para investigar sobre estos abusos y quien recogió unos 69 testimonios, contenidos en 2 mil 300 páginas, que confirmaron las acusaciones de los denunciantes.

El Papa Francisco llega a su audiencia general semanal, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. Foto: AP / Andrew Medichini

El Papa Francisco llega a su audiencia general semanal, en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. Foto: AP / Andrew Medichini

“Terremoto” clerical en Chile

El encuentro ha adelantado así el “terremoto” que se aproxima para la Iglesia chilena, una de las más desprestigiadas de Latinoamérica. Y para esto pues Francisco ya ha convocado, para la tercera semana de mayo, a una treintena de obispos de la Conferencia Episcopal de este país, con el fin de debatir sobre la pederastia clerical.

Una convocatoria que, en estos términos, sólo se ha producido anteriormente en otras dos ocasiones: en 2002, cuando Juan Pablo II convocó a los obispos estadunidenses y, en 2010, cuando Benedicto XVI hizo lo mismo con los de Irlanda.

Circunstancia que ya ha suscitado toda una serie de especulaciones entre los vaticanistas romanos, según los cuales varios obispos chilenos e incluso el nuncio en el país, Ivo Scapolo, serán removidos de sus puestos, como medida ejemplificadora.

Asimismo, los analistas también prevén nuevo plan de medidas para afrontar la pederastia clerical impulsado por Francisco, quien ya ha declarado a Chile como país en “estado de emergencia espiritual”, como aclaró en su momento el vocero vaticano Greg Burke.

Por ello, según las víctimas, “los obispos (chilenos) ya están haciendo un lobby terrible para salvarse de la mano del Papa”.

En este clima, las víctimas también solicitaron al gobierno de Chile que presenten una ley que declare la imprescriptibilidad de los delitos de abusos sexuales contra menores, algo que consideraron que deberían hacer todos los países.

“Le pido al presidente de mi país que dictamine la ley de imprescriptibilidad para abusos de menores, y espero que los gobiernos de todos los países del mundo empiecen a pensar primero en las víctimas”, sostuvo Hamilton, en referencia a la legislación chilena que hace prescribir los abusos sexuales luego de un periodo máximo de 10 años.

Más aún que, según los abusadores chilenos, los escándalos de abusos sexuales a manos de sacerdotes son una epidemia que está afectando a la imagen y credibilidad de la Iglesia en todo el mundo.

“En casi 10 años hemos sido tratados como enemigos porque luchamos en contra del abuso sexuales y el encubrimiento de la Iglesia”, relataron, en un comunicado difundido en inglés y español.

“Estos días conocimos un rostro amigable de la Iglesia, totalmente diferente al que conocimos antes”, concluyeron, aunque “Chile no es un caso único”.

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