Alejandra Frausto: “De la mano de los artistas y creadores”

Si el candidato de la alianza Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, alcanza la Presidencia de la República el próximo 1 de julio, tocará a Alejandra Frausto diseñar y poner en marcha el primer programa sectorial de cultura en la historia del país. En larga entrevista, la promotora cultural, al explicarlo, pone énfasis en que su esencia es el trabajo desde las comunidades.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Un proyecto inscrito en el Plan Nacional de Desarrollo será el que, de cumplir con sus ofertas, podría llegar a sentar las bases de la política cultural de México para el siglo XXI como lo hizo José Vasconcelos en el XX, a decir de Alejandra Frausto Guerrero, quien lo encabeza para el Partido Morena, cuyo candidato es Andrés Manuel López Obrador.

Pues si el tabasqueño suele evocar en sus discursos a Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas, para señalar que aspira a dejar huella en la historia de la misma manera, la promotora, exdirectora de Difusión Cultural de la Universidad del Claustro de Sor Juana y del Instituto Guerrerense de la Cultura (IGC), se cobija en parte del paradigma vasconcelista, aunque para algunos especialistas esté rebasado.

A diferencia del resto de los aspirantes presidenciales, López Obrador reveló desde el pasado 14 de diciembre los nombres de los integrantes de su gabinete, en un acto calificado por Frausto como de “enorme democracia”. Ahí fue donde la presentó como futura titular de la Secretaría de Cultura (SC), que tenrá sus oficinas en la ciudad de Tlaxcala.

Egresada de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y exdirectora también de Culturas Populares (DGCP) del desaparecido Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Frausto expone en entrevista con Proceso su propuesta, que retoma lo mismo la idea de las misiones culturales que la cultura digital, las industrias creativas, los derechos de autor, la transversalidad, y –sobre todo, dice– el propósito de trabajar con las comunidades.

Frausto no se acercó al candidato presidencial de Juntos Haremos Historia llevándole un plan elaborado u ofreciéndole la solución a los problemas del sector cultural. Cuenta que en realidad su relación con él se fue cocinando poco a poco desde hace varios años, lo conoció cuando ella trabajaba en el Claustro de Sor Juana y él era jefe de gobierno del Distrito Federal y emprendió el rescate del Centro Histórico.

Dice haber sido la primera sorprendida cuando él la invitó a sumarse a su proyecto con miras a ocupar la Secretaría de Cultura (SC). La indicación fue colocar a la cultura en “un lugar estratégico para la transformación del país” y parte esencial de su proyecto de nación:

“Todos sabemos la situación del país, una realidad que duele en muchos lugares por marginación, desigualdad, violencia. Desde 2006 nuestra lucha era contra las dos primeras, ojalá sólo fuera eso. Ahora se suma la violencia y necesitamos la reconciliación y la transformación de las comunidades y la cultura entra ahí no como un accesorio prescindible, sino como uno de los ejes transformadores de la sociedad.”

Nada nuevo hay bajo el sol. Menos en cultura, cuyas instituciones tienen más de un siglo de existencia. Preservar el patrimonio cultural, dar difusión a la cultura, otorgar apoyos y estímulos a los creadores, salvaguardar las culturas populares rurales y urbanas han sido las líneas de las instituciones culturales desde hace décadas. Para dar un toque de actualidad, se han añadido en los últimos años propósitos como el impulso a los medios digitales y las industrias o empresas creativas.

El punto de partida del planteamiento de Frausto es reconocer la diversidad cultural de cada municipio, sus proyectos comunitarios y crear propuestas que transformen a los públicos en actores culturales. No es inédito, ella misma participó desde la DGCP en la creación de orquestas, compañías de teatro, de circo, colectivos de artes plásticas, gastronomía y cocina tradicional.

El propósito es ofrecer alternativas de crecimiento a niños y jóvenes, darles “la posibilidad de cuestionar el mundo, de soñar otra realidad, ser una mente crítica, todo lo que sabemos que la cultura nos puede dar. Es un desafío grande pero es un movimiento cultural que se hará de la mano de toda la comunidad cultural del país, de los artistas y creadores”.

Como una vía de participación de los artistas cita la propuesta que llamarán “Retribución Social”, inscrito en el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, mediante el cual los beneficiarios podrían convertirse en tutores o padrinos de los colectivos comunitarios para crear pequeñas industrias creativas y alternativas económicas para el arte y la cultura en esos lugares. Por ejemplo, si un cineasta recibió un beneficio puede asesorar a colectivos, visitarlos cotidianamente a lo largo de un año para formar puentes entre las diferentes culturas.

Está proponiendo, a la par, un programa nacional “de jóvenes para jóvenes”, un sector desatendido. Aclara que no se trata sólo de cultura digital para ellos –“fundamental”–, sino de establecer una red juvenil participando en acciones culturales como una alternativa de desarrollo profesional y de crecimiento.

Otro de los aspectos es ser incluyentes, de acuerdo con los marcadores establecidos por la Organización de las Naciones Unidas (inclusión social, de género, de personas con cualquier tipo de discapacidad, por ejemplo). En este marco se propone cuestiones “muy prácticas” como traducir las convocatorias para proyectos culturales a las diferentes lenguas indígenas del país, inclusive en forma oral, aprovechando que el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (Inali) quedó sectorizado a la SC, para no excluir a sus hablantes.

Atrasos vigentes

Hace tiempo se habla de la necesidad de considerar como un elemento esencial de la política cultural la transversalidad con otros sectores.

Frausto asegura que desde ya sus planteamientos están siendo discutidos de “tú a tú” con los integrantes del posible gabinete:

Con quien sería titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), para el aprovechamiento de los espacios públicos y la infraestructura cultural existente.

Con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se trabajará un formato de contratación artística para evitar que, como sucede ahora, pasen meses para que un artista pueda cobrar su participación en alguna actividad.

Se ha discutido también con esta área que la Colección Pago en Especie, creada en 1957 por Hugo B. Margáin para que los artistas pagaran sus impuestos con obra, no tiene razón de permanecer en Hacienda, su curaduría y manejo debe estar en la entidad responsable de las políticas culturales, viajar constantemente y exhibirse en diferentes espacios del país.

Afirma que para López Obrador –a quien describe como un amante de la poesía, la antropología y la cultura de las comunidades, puesto que ha recorrido todo el país– la cultura no está desvinculada del medio ambiente o el patrimonio cultural de la milpa, como no lo está de la política internacional:

“Cultura está presente en los planes de las otras secretarías, así como los proyectos de éstas caben en la Secretaría de Cultura.”

Pareciera cualquier cosa, dice, pero se requiere de voluntad política para trabajar en la reinserción social, prevención del delito o desarrollo social, generando pequeñas empresas culturales, con la Secretaría de Gobernación, Economía o Desarrollo Social (Sedesol). 

Anticipa que de llegar se ha propuesto que el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) regrese al sector cultural para brindarle atención como un espacio de desarrollo artístico y económico, desde el ámbito cultural. Considera que lo enviaron a Sedesol asumiendo que es un “arte marginal”, pero se ha visto que quienes ganan y muy bien son los diseñadores, así que se le dará al arte popular su lugar en la cultura y apoyo a sus productores que son generalmente campesinos.

–¿Qué hay de las telecomunicaciones?

–Estamos trabajando de la mano con Javier Jiménez Espriú (ingeniero mecánico electricista egresado de la UNAM, propuesto para ocupar la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, quien ya está involucrado en la cultura hace tiempo pues es fundador de la Academia de Música del Palacio de Minería, su sinfónica y la Feria Internacional del Libro). Tiene la tarea “menor” (dice irónicamente Frausto) de conectar todo el país a internet. Eso nos dará la posibilidad de dar otra vida a las radios comunitarias y la televisión pública, el Canal 22, Radio Educación, una posibilidad de comunicación a nivel nacional.

Con la Secretaría de Salud trazarán la ruta de las Misiones Culturales. Y con la de Educación Pública se busca que la educación artística comience en las primarias. Admite Frausto que son un número elevado, 255 mil en todo el país, pero se iniciará con aquellas ubicadas en donde más necesidades o menos oportunidades existan.

La pregunta es por qué se retoman las Misiones Culturales, cuando algunos especialistas consideran anacrónico el modelo vasconcelista. Frausto señala que por desgracia no se ha terminado con el analfabetismo y una de las tareas de las misiones fue capacitar a maestros en las comunidades para transmitir saberes locales. No se trata de llegar a un lugar con una actividad y luego irse, sino de tejer redes con la comunidad artística, nacional e internacional y los maestros comunitarios.

“Es una política que vendrá del resto del país al centro y no al revés. Es muchísimo más profundo que la descentralización; una política que se teje de las comunidades, los municipios y los estados hacia el centro. Las Misiones Culturales serán una herramienta poderosa para establecer estos diálogos.

“Está claro que debemos fortalecer el trabajo en las comunidades, sobre todo aquellas donde los niños no tienen más actividades en las tardes. Por eso estamos en un proyecto transversal, trabajando con todas las secretarías, es un ejercicio que en el fondo tiene algo muy fuerte: hacer un proyecto común y no de puertas cerradas, lo mismo para la comunidad artística. Está la invitación para que se sume a este proyecto, lo que queremos es transformar la realidad del país.”

Aprovechará las experiencias de cuando dirigió Culturas Populares y las impulsadas por las propias comunidades. 

Una de las propuestas a la cual más ha aludido directamente López Obrador es la transformación de la residencia oficial de Los Pinos en un gran centro cultural, tal y como el presidente Lázaro Cárdenas rechazó vivir en el Castillo de Chapultepec y ceder la entonces residencia oficial para la creación del Museo Nacional de Historia.

El 29 de marzo pasado se lanzó la convocatoria pública para quienes deseen presentar propuestas de cómo transformar el espacio. Se le pregunta en qué propósito de política cultural se inscribe esta idea, pues se ha llegado a considerar como “una ocurrencia”. Responde que en el de inclusión y el de situar a la cultura en un lugar estratégico:

“Para Andrés es tan importante la cultura que le da el espacio históricamente destinado al poder. El video de presentación empieza con la premisa: ¿Qué pasaría si la cultura del poder se transformara en el poder de la cultura? Un espacio como Los Pinos, ubicado en un bosque, donde ya existe una vida cultural, está amurallado. Se busca abrirlo a la expresión, a la ciudadanía, a imaginar un país distinto… darle un acceso democrático e incluyente a un espacio que muy pocas personas tienen oportunidad de conocer hasta ahorita.”

Deslinde

Sus propuestas no se distancian de lo que ha hecho anteriormente. Se le pregunta ¿qué distingue lo hecho en el Conaculta de Peña Nieto de la colaboración con López Obrador? Responde que el trabajo como servidora pública le he permitido realizar diferentes iniciativas culturales para la transformación social, la reconciliación y la prevención del delito, algo que “tenía muy claro Rafael Tovar”. Lo hecho en Culturas Populares, dice, se trasladará a toda la secretaría sumando la transversalidad. 

“Ése es un cambio fundamental, todos seremos parte de este proyecto. Las manifestaciones artísticas no tienen por qué estar alejadas de la realidad del país, esto hará una transformación muy interesante porque hay mucha gente que quiere participar en un cambio así, un cambio profundo de visión, con respeto y reconocimiento a programas ya históricos que tiene la secretaría, pero repensando el diálogo.”

Frausto colaboró en el movimiento poselectoral de 2006, y más adelante asumió la dirección del Instituto Guerrerense de Cultura (2011-2013).

–Se ha cuestionado que fuera responsable de cultura con Ángel Aguirre Rivero, en cuyo gobierno sucedió la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, el 26 de septiembre de 2014.

–Pero no fue en ese momento, yo salí antes. Yo recibí la invitación de Rafael Tovar en febrero.

Recuerda que realizó el programa “La cultura como herramienta de transformación social”, inscrito en la mesa de seguridad pública Guerrero Seguro, mediante el cual se llevaron a cabo actividades en lugares como Ciudad Renacimiento, una de las zonas más violentas del país, y Cochoapa el Grande en la Montaña. Por ello recibió la invitación de Tovar para hacer el programa Cultura para la Armonía (Proceso, 1964):

“Cuando he tenido oportunidad de ser servidora pública o en el sector académico, como en el Claustro, mi propuesta ha sido constante: poner a la cultura en un lugar central para la transformación del país, es por lo que he luchado, ahorita tengo la oportunidad de hacerlo con alguien en quien confío plenamente, porque conoce este país como pocos mexicanos.

–¿Confió igual en Aguirre Rivero y en Peña Nieto, cuando aceptó colaborar con ellos?

–Yo no conocía a Ángel Aguirre, y cuando me hizo la invitación, le dije: “Si usted ve a la cultura como estratégica y no como accesorio, me aviento”. Y me fui a vivir a Guerrero…Y tuve el apoyo político para que la cultura entrara en lo más profundo.

Cuando la invitó Tovar dejó ese estado, “por la oportunidad de hacer el trabajo a un nivel mayor, ahora es a la escala más grande que pueda imaginar alguien que se dedica a la cultura. Andrés supo de las dos invitaciones que recibí. Le consulté ‘qué hago’. ‘No hay que perderlas, adelante’”.

–¿Tan cercana es su relación?

–Sí. Lo conozco y participo en el movimiento, pero cuando estoy en una institución no cruzo las fronteras de mi posición política.

A través de su sitio en internet (proyecto18.mx/conoce/?tab=educación), Juntos Haremos Historia, se exponen también propuestas para la industria cinematográfica, basadas en un diagnóstico en el cual enfatiza en el problema de la exhibición para lograr más audiencias; Reformas a la Ley Federal de Cinematografía para aumentar el porcentaje mínimo de tiempo de exhibición del cine nacional al 30%; regular el tiempo de exhibición y aumentar el tiempo de exhibición mínimo obligatorio a dos semanas.

Se contempla un incentivo fiscal para los exhibidores que cumplan con un mínimo de 35% de cine nacional exhibido en pantalla. Y, lo que la comunidad cinematográfica ha solicitado desde hace más de veinte años, y retomó la demanda en el marco de las renegociaciones, como se ha consignado en Proceso:

“Buscar que el cine nacional sea excluido del Tratado de Libre Comercio con América del Norte porque nuestro cine debe ser protegido para que pueda tener garantizada su exhibición.”

Frausto asegura estar consciente de que encabezar la SC, en su estado actual, es como ganar la “rifa del tigre”, su proceso de creación y el de la Ley de Cultura y Derechos Culturales son inacabados; la ley no tiene aún reglamento y el de la SC está hecho prácticamente a la carrera. Los problemas laborales que arrastra décadas atrás ya hicieron crisis y recibirá un inmenso patrimonio dañado por los sismos de septiembre de 2017, que requerirá de al menos el presupuesto de cultura de un año.

Pero desea enfrentar el reto. La motiva que, de ganar, por primera vez llegaría a la cabeza del máximo órgano de cultura una persona proveniente del ámbito de las culturales populares y no de las bellas artes y las expresiones de élite.

Esta entrevista se publicó el 29 de abril de 2018 en la edición 2165 de la revista Proceso.

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