Una jugada de fantasía, la eliminación del “pacto de caballeros”

El anuncio que dieron futbolistas y directivos de la liga sobre la eliminación del llamado pacto de caballeros (acuerdo no escrito entre dueños y directivos que impide la libre contratación de los jugadores) es una especie de libertad a medias. Consultados por Proceso, Ricardo de Buen, abogado especialista en derecho deportivo, y José María Chema Huerta, exfutbolista y expresidente del malogrado Sindicato de Futbolistas Agremiados de México, advierten que sólo con la fuerza de un sindicato se podrá exigir el respeto a sus derechos.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El acuerdo que alcanzaron los jugadores con los directivos del futbol mexicano está lejos de ser una conquista en el ejercicio de sus derechos.

Sólo obtuvieron el reconocimiento tácito de que el llamado “pacto de caballeros” sí existe. Sin embargo, no lograron que la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut), la Liga MX ni los dueños de los clubes cumplan a cabalidad con las disposiciones de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) que sí gozan los jugadores de otros países.

Complacidos con lo que de buena voluntad los directivos concedieron, los líderes de la Asociación Mexicana de Futbolistas Profesionales (Amfpro) celebraron como una victoria histórica que, ahora sí, los jugadores serán libres de contratarse con cualquier equipo cuando terminen su contrato, pero no podrán negociar con un nuevo club desde seis meses antes, como lo marca el Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores en el apartado 3 del artículo 18 de la FIFA.

“Un club que desee concertar un contrato con un jugador profesional debe comunicar por escrito su intención al club del jugador antes de iniciar las negociaciones con él. Un jugador profesional tendrá la libertad de firmar un contrato con otro club si su contrato con el club actual ha vencido o vencerá dentro de un plazo de seis meses. Cualquier violación de esta disposición estará sujeta a las sanciones pertinentes.”

Después de la reunión del miércoles 25 entre la Femexfut, la Amfpro y representantes de algunos equipos de la Liga MX, los líderes de los futbolistas anunciaron que los jugadores tendrán la libertad de contratarse con quien quieran a partir del torneo Apertura 2019, es decir, hasta dentro de 15 meses.

El “pacto de caballeros” es un acuerdo verbal mediante el cual los dueños de los equipos del futbol mexicano acordaron no respetar las únicas figuras que la FIFA reconoce: jugadores con contrato y jugadores sin contrato. Los directivos mexicanos continuaron trabajando a la vieja usanza de cuando existían las “cartas” de jugadores: un equipo era dueño del futbolista hasta que consentía, a cambio de dinero, que otro lo fichara.

Este esquema, considerado “esclavista”, causó que la FIFA eliminara las “cartas”. Sin embargo, los directivos mexicanos hallaron la manera de seguir aplicándolas y, pese a que la máxima autoridad del futbol mundial tiene conocimiento de la situación, ya no intervino para resolver la irregularidad.

Sin demeritar lo que consiguieron los futbolistas, Ricardo de Buen, abogado especialista en derecho deportivo, explica que no hay tal conquista histórica para los jugadores. Si el reglamento sobre las contrataciones ya existe por parte de la FIFA, debe cumplirse de manera inmediata, dice.

Entrevistado el martes 24, antes de la ­reunión entre futbolistas y directivos, expone que lo que realmente se necesita son mecanismos que garanticen cómo se va a lograr que los directivos respeten la reglamentación vigente.

“A lo mejor es un triunfo político, (porque) del otro lado (los directivos) reconocerán que no están actuando como debe ser y que están obligados a cumplir, a respetar lo que se prohibió desde hace mucho tiempo. Qué bueno que estén luchando los futbolistas; hay que aplaudir, pero hay que tener cuidado con lo que sigue, porque todo queda a la voluntad y no se sabe qué va a pasar en el futuro. Nada obliga a los dueños a cumplir.”

Desde el punto de vista jurídico, el acuerdo entre las partes no tiene solidez. La única figura legal sobre la cual los futbolistas pueden pelear sus derechos laborales es a través de un sindicato. Una asociación civil, como la que se formó y está negociando con los dueños de los clubes, no tiene la fuerza legal

“Lo que no entiendo es por qué, si tienen la posibilidad constitucional de ser un sindicato, no lo hacen. Aquí nada más tienen un documentito. Necesitan documentos blindados que no se puedan violar, y eso sólo lo pueden hacer mediante un sindicato. Están equivocándose (los futbolistas), porque una asociación civil no tiene el poder jurídico de un contrato colectivo de trabajo para crear la base de una infraestructura en beneficio de los jugadores a largo plazo, tampoco tiene la posibilidad de hacer paros o huelgas que son dos herramientas necesarias”.

Los futbolistas mexicanos también negociaron con los directivos cambios en las transferencias: ahora tendrán días y no horas para decidir si aceptan la oferta de un nuevo equipo. En los próximos meses se realizarán mesas de trabajo para alcanzar acuerdos más concretos y se creará un nuevo sistema de transferencias. Los jugadores podrán ser contratados hasta dos semanas antes del inicio del torneo y no en las 24 horas que dura el draft.

José María El Chema Huerta, quien presidió el disuelto Sindicato de Futbolistas Agremiados de México (FAM), reprueba el acuerdo alcanzado por los líderes y representantes de la Amfpro.

“Un año más es permitir que haya actos impuros”, reclama. “Si vas a negociar, porque te están pisoteando tus derechos y los dueños reconocen que se han equivocado, que estaban haciendo las cosas no conforme a derecho, no conforme a la Ley Federal del Trabajo ni al reglamento de la FIFA, ¿vas a permitir que se sigan equivocando un año más?”, cuestiona.

Huerta pone en duda la credibilidad y el propósito de la recién creada asociación de futbolistas: “¿En realidad está atendiendo los intereses del gremio futbolístico o los intereses empresariales? Eso invitan a pensar estas decisiones”.

Desde Estados Unidos, donde imparte clases y clínicas de futbol ante las oportunidades que se le negaron en México, después de encabezar el sindicato de jugadores, Huerta asegura que la Amfpro “no resolvió nada”.

El también exfutbolista señala que es tiempo de que los jugadores cambien su manera de pensar. “Hay que decir las cosas como son: estamos como estamos desde el momento en que los futbolistas declinaron formar un sindicato”, como en su momento, recuerda, planteó Rafael Márquez, el ahora líder moral de la Amfpro.

En junio de 2015, el veterano mundialista reveló haber vivido un pasaje similar al del juvenil Jürgen Damm, a quien el equipo Pachuca, propiedad de Jesús Martínez, se negó a pagarle el porcentaje real por concepto de su transferencia a los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Un año antes, el exjugador del Barcelona acusó: “En México se trata al jugador como esclavo”. Desde entonces Márquez daba señales en defensa de los derechos de los jugadores. Así, en 2015, adelantó que ya había iniciado el proceso para la creación de un sindicato que no fuera un apéndice de la Femexfut, a diferencia de la Comisión del Jugador, ya desaparecida por orden de la FIFA.

Huerta cuenta que los directivos no le permitieron a Márquez la integración de un sindicato. “Le dije que si deseaba formar un sindicato que ahí está el registro del sindicato para reactivarse”.

Apoyo internacional

“Apoyamos totalmente las decisiones de la Asociación Mexicana de Futbolistas. La prioridad es acabar con el ‘pacto de caballeros’”, asegura el colombiano Carlos González Puche, miembro de la Cámara de Resolución de Disputas de la FIFA y vicepresidente de la Federación Internacional de Sindicatos de Futbolistas Profesionales (Fifpro) Zona América.

Para González Puche es inaceptable la continuidad del “pacto” en el futbol mexicano, y celebra que, al menos, colectivamente se comienza a contrastar la posición que siempre mantuvieron los clubes. “Hoy, los jugadores manifiestan su inconformidad. Aquí no se trata de una guerra, sino de construir un futbol que en México sea justo, fuerte y mejor para el negocio de todos”.

El vicepresidente de la Fifpro en el continente acepta que su sindicato vigila muy de cerca el proceso de formación de la autonomía de la Amfpro. Dice que está en contacto permanente con Álvaro Ortiz, líder de los futbolistas, y expresa que anhelan “que esta esclavitud sin contrato, que ha sido abolida en el mundo del futbol desde hace muchos años, deje de operar.

“Eso es aberrante en un futbol que tiene tantos ingresos, tantos recursos, tanto potencial. Es un atraso que debe acabarse. En ese proceso aplaudimos que los futbolistas hayan hecho conocer su posición, manifestado su interés.”

La Asociación Mexicana de Futbolistas fue reconocida por la Fifpro en enero pasado. González Puche menciona que desde hace más de cinco años mantienen tratos con Ortiz en el proceso de crecimiento de la organización.

Como afiliado a la Fifpro, la asociación obtiene un apoyo económico, cuyo monto González no quiso revelar.

Sin garantías

Ricardo de Buen dice que no necesariamente debe retomarse el sindicato que encabezó Huerta, organización que obtuvo el registro de la Secretaría del Trabajo y de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje en julio de 2005, tras cinco años de lucha jurídica mediante amparos. Sólo permaneció vigente dos años y cuatro meses, pues cuando Huerta dejó la mesa directiva nadie lo relevó. Oficialmente, el sindicato está inactivo desde noviembre de 2007.

Con este antecedente, el registro de un nuevo sindicato no debería tomar más de tres meses. Mediante el sindicato se tendría un contrato colectivo de trabajo para establecer, por ejemplo, un salario mínimo para futbolistas del máximo circuito y de la Liga de Ascenso.

La afiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social sería una obligación patronal que no se podría esquivar. Ambas partes tendrían derechos y obligaciones que cumplir. En ese mismo contrato deberían estar las jugadoras de la Liga Femenil, pues ninguna empresa diseña contratos diferentes si se trata de hombres o mujeres.

Sobre los derechos de las futbolistas, los líderes de la Amfpro no informaron qué acordaron con los directivos.

“La desaparición de la Comisión del Jugador es muestra de que teníamos razón cuando les dijimos que mejor formaran un sindicato. Sería importante saber qué dicen todos los jugadores porque para un sindicato sí se requiere la voluntad de todos los agremiados y que voten para decidir. Y aquí (en la asociación de futbolistas) no sé si hay decisiones integrales o sólo hay personas decidiendo por todos.”

De Buen ha estado cerca del tema de los derechos laborales de los futbolistas mexicanos desde 1993, cuando era pasante en el despacho de Néstor y Carlos de Buen, y siguió el movimiento que entonces encabezaba Javier Aguirre. Ya en aquel tiempo sugirieron a los futbolistas que formaran un sindicato.

La Comisión del Jugador fue la respuesta de los directivos mexicanos al sindicato que integró José María Huerta y que fue despreciado por los futbolistas. Surtieron efecto las presiones de los clubes para que dejaran solo a Huerta.

“Sin un sindicato no hay garantías, están a la voluntad de los directivos; cuando hay cambio de líderes o directivos los acuerdos se diluyen en el tiempo”, dice el abogado.

–¿Por qué los futbolistas le temen a la figura del sindicato?

–Es cultural. En México los sindicatos no están bien vistos. Los futbolistas no saben que pueden ejercer sus derechos. Hay mucho paternalismo y la idea de que lo que diga el directivo es lo que voy a hacer. Lo siento como un poco de miedo. Ha ido mejorando con los jugadores que se han ido a Europa, lo entienden cuando son parte de un sindicato y se dan cuenta que todo el mundo hace lo mismo y no es grilla.

“A un jugador argentino o a un entrenador europeo se le hace obvio que si el club incumple tiene que demandar. Al futbolista mexicano le falta esa valentía para hacer valer sus derechos.  Eso después se refleja en la cancha, ese estirón que nos hace falta es esa falta de carácter. Si yo no sé hacer valer mis derechos, ver por mi familia y mi futuro, ¿cómo voy a hacer para pasarle por encima al mejor equipo del mundo?

“Lo he platicado con directivos: el tema del sindicato no lo deben ver como grilla ni con miedo. Es la hora de pasar a la edad adulta en la relación entre futbolistas y clubes, le va a beneficiar al negocio. En los países donde el futbol es un muy buen negocio hay un sindicato fuerte.

“Los mejores jugadores de ligas como España, Argentina, Inglaterra, Italia se sientan a negociar con los directivos como sus pares. Los clubes cumplen con la ley, con las prestaciones, cuando se va alguien le pagan. Este tema de transparencia es bueno. Hace unos años no lo entendían los directivos. Algunos ya entienden que un sindicato le va a hacer bien a las dos partes.”

–El primer movimiento de jugadores fue en 1973 con Carlos Albert, han pasado 45 años y nada ha cambiado.

–Eso es brutal. Los dueños están en todo el derecho de cuidar su negocio, respetando las leyes del país. Los futbolistas son parte de sus activos. Los jugadores de cierto nivel están bien pagados, pero debe haber un mínimo para todos. No porque ganen bien no tienen derechos. Esto no es un tema de dinero, sino de derechos y ese ingrediente falta en México.

–¿Los futbolistas mexicanos en el pecado llevan la penitencia?

–Cuando empecé en esto yo echaba la culpa a los clubes. Ahora veo que los jugadores son los únicos culpables. Si lo quieren hacer lo van a hacer (ejercer sus derechos mediante un sindicato); 99% del tema (respeto a los reglamentos y derechos) está en manos de los futbolistas, no de los dueños.

Este reportaje se publicó el 29 de abril de 2018 en la edición 2165 de la revista Proceso.

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