El festival Hell and Heaven se corona con Ozzy Osbourne

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Una magistral y poderosa gala de música metal derrochó anoche el británico Ozzy Osbourne ante 80 mil fans durante la segunda fecha del festival Hell and Heaven, en lo que pareció sería la última vez que visite nuestro país.

El príncipe de las tinieblas apareció poco después de las 22:50 horas en el escenario principal del Autódromo de los Hermanos Rodríguez, presentación como parte de su gira “No More Tours 2”.

De distintas partes de la República llegaron al encuentro festivalero, desde Tijuana y Chiapas hasta de Sudamérica, precisamente dispuestos a ver al también llamado El padrino del heavy metal.

Vestido de absoluto negro, con una playera que tenía bordado al centro un murciélago de diamantes, arrancó hecho una fiera lanzando Bark at the Moon y el escalofriante piano de Mr. Crowley. Vigoroso, Osbourne demostró su calidad vocal y energía a sus 69 años de edad, viéndosele plenamente sonriente y agradecido hacia sus enloquecidos adeptos. Sin faltar sus ojos delineados, sus músicos le dieron al unísono I don’t know, Fairies wear boots, Suicide solution y Road to nowhere.

Ozzy Osborne en el Hell and Heaven Fest 2018. Foto: Lulú Urdapilleta

El también líder de Black Sabbath entonó la memorable War pigs y dio paso al melenudo y barbado Zakk Wylde, de quien se escuchó un radiante y extenso solo en guitarra; incluso, se bajó del entarimado para fortuna de los que estaban adelante viéndolo cercanamente rasgar el instrumento hasta con los dientes.

El baterista Tommy Clufetos hizo lo propio para un duelo de solos, pegando portentosos batacazos y continuar con Shot in the Dark. Tras casi hora y media de show, se asomaba el ocaso con Crazy Train y Mama, I’m Coming Home.

Los reunidos clamaban una más y Ozzy concedió el clásico Paranoid en éxtasis y aunque no lo dejaban partir, en definitiva pasó al frente junto a sus músicos, regalando reverencias de tangible cariño.

Pasaban las 12:30 de la madrugada y algunas chicas gritaban entre lágrimas “¡Te amo, Ozzy!” y ellos simplemente “¡Ozzy, Ozzy, Ozzy!”, cuando se esfumaba la presencia de la enigmática celebridad.

Fondeaba musicalmente We are the champions y el festival rendía un homenaje roquero de imágenes a manera de obituario con personalidades como Janis Joplin, John Lennon, Jimi Hendrix, Elvis Presley, Freddie Mercury, David Bowie, Kurt Cobain, Dimebag Darrell, Lemmy Kilmister y Ronnie James Dio.

El Hell and Heaven se coronó con una constelación de fuegos artificiales.

La última jornada sabatina de la edición 2018 inició a la una de la tarde con un día soleado para dar paso a una refrescante noche, brindando un ambiente festivo a visitantes de todas las edades o familias que acudieron con sus niños.

David Ellefson de Megadeth. Foto: Carlos Enciso

Dave Mustaine de Megadeth. Foto: Carlos Enciso

Jack Black de Tenacious D. Foto: Carlos Enciso

Tankard. Foto: Carlos Enciso

Fans en el Corona Hell and Heaven 2018. Foto: Carlos Enciso

Fans en el Corona Hell and Heaven 2018. Foto: Carlos Enciso

Skindred. Foto: Carlos Enciso

Fans en el Corona Hell and Heaven 2018. Foto: Carlos Enciso

Gwar. Foto: Carlos Enciso

Fans en el Corona Hell and Heaven 2018. Foto: Carlos Enciso

Joe Duplantier de Gojira. Foto: Carlos Enciso

Marilyn Manson. Foto: Carlos Enciso

Marilyn Manson. Foto: Carlos Enciso


Ahí, lucieron las vampiras sadomasoquistas paseándose entre cada escenario y bailando entre jaulas; demonios en zancos aullando berridos, zombis frenéticos en un camión militar y agrupaciones medievales tocando gaitas, todos integrados al pachangón metalero en el que también resonaron los deificados Megadeth, Judas Priest y Marilyn Manson. (Crónica de César Muñoz Valdez)

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