Diálogo fracturado pese a la “amistad” Videgaray-Kushner

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- “Ha sido francamente útil e importante tener un vínculo como el de Jared Kushner, pero no nos confundamos: Kushner no es la solución ni tampoco el problema, pues quien toma decisiones y tiene la responsabilidad política de la relación con México se llama Donald Trump.”

Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores, contestó así a una pregunta que el reportero planteó de manera directa:

–A la luz de los hechos, cuando el presidente Donald Trump ha anunciado el despliegue de la Guardia Nacional a lo largo de la frontera con México, ¿de qué ha servido la relación especial que usted tiene con Jared Kushner, el yerno del presidente de Estados Unidos?

Videgaray fue el invitado especial del evento “México en el Mundo” que, organizado por el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), se llevó a cabo el 11 de abril pasado en la Torre Diana de la Ciudad de México y al que acudieron unas 150 personas, entre ellos académicos, diplomáticos y ejecutivos de empresas.

“Es un error de apreciación –que entiendo se presta muy bien para la especulación política– hablar acerca de una concentración (de la relación con Estados Unidos) en una persona”, señaló en referencia a Kushner. “Eso –añadió– objetivamente no se corresponde con la realidad. La relación se lleva por todos y cada uno de los conductos institucionales y los aprovechamos todos.”

Explicó que el gobierno mexicano se enfrenta a un problema: debido al continuo cambio de personal en la administración estadunidense a veces no tiene interlocutores en Washington. Comentó que ello sucedió en la primera semana de abril, cuando no había secretario de Estado porque Mike Pompeo aún no asumía el cargo en sustitución de Rex Tillerson; la embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, “va de salida y, a pesar de su talento y calidad profesional, ellos (los estadunidenses) la tienen francamente relegada”, comentó el canciller; y salió además Herbert Raymond McMaster, el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

“No es que no haya voluntad de México para hablar con las contrapartes de Estados Unidos, es que no hay contrapartes”, afirmó.

Y respecto al yerno del presidente Trump, insistió: “Quiero ser muy claro: Jared Kushner ha sido la influencia más positiva que ha habido en el entorno del presidente Trump con respecto a México y ha sido alguien en quien hemos encontrado una contraparte confiable y de buena fe. Pero no podemos caer en ingenuidades: quien toma las decisiones en la Casa Blanca no se llama Jared Kushner, se llama Donald Trump y ese es el reto que tenemos”.

“Relación insustituible”

Luis Rubio, presidente de Comexi y moderador de la reunión, recordó el mensaje del presidente Enrique Peña Nieto del 9 de abril en el que, en respuesta al anuncio de Trump de desplegar la Guardia Nacional en la frontera con México, pidió revisar y evaluar los mecanismos de co­operación con Estados Unidos.

“No hemos anunciado ni hemos decidido modificar y muchos menos terminar con algún mecanismo de cooperación específico, pero la consecuencia de esa evaluación puede llevar a ello”, dijo por su parte Videgaray.

Informó que hasta ese día (11 de abril) Estados Unidos no había respondido “ni de manera oficial ni públicamente” al pronunciamiento de Peña Nieto.

Expresó que “comparte el ánimo y el agravio” por las declaraciones de Trump, pero pidió a los asistentes entender que
México enfrentaría consecuencias negativas si se suspende la cooperación con Estados Unidos. Puso dos ejemplos en materia migratoria: los consulados mexicanos en ese país ya no podrán enterarse cuando ingresen compatriotas indocumentados a los centros de detención; y Estados Unidos podrá deportar mexicanos como lo hacía en el pasado: sin avisar, a medianoche, sin saber por dónde los regresaría.

Comentó que funcionarios estadunidenses le preguntan “con cierta perplejidad” por qué el envío de la Guardia Nacional ha causado una reacción de indignación en México cuando ello ha sucedido en otras ocasiones y con mayor número de efectivos militares: en 2006 George Bush mandó 6 mil hombres; Trump plantea enviar entre 2 mil y 4 mil. Según Videgaray, les explicó que “aquí importa el ánimo y el tono con los cuales Trump se refiere a México… Y eso tiene consecuencias”.

Definió a la política exterior de México en la era Trump como “inédita”, pues frente al actual presidente estadunidense “no tenemos manual, no hay instructivo, no hay librito al cual acudir”.

Recordó que cuando llegó como titular de la SRE lo primero que hizo fue hablar con los expertos en la relación con Estados Unidos. Le aconsejaron cosas “disímbolas y contradictorias”: desde buscar un acuerdo muy rápido con Washington hasta adoptar una política de confrontación abierta, pasando por propuestas para “educar” al presidente estadunidense sobre la importancia de la relación con México.

Confesó que, “desde el punto de vista emotivo”, lo que más se le antojaba era optar “por la confrontación abierta”, pero recordó que la relación con Estados Unidos es vital para México: de ella dependen comercio, inversiones, turismo, empleos, remesas…

Advirtió: “Sería una ingenuidad querer sustituir el peso y la importancia de la relación con Estados Unidos, con China o con cualquier otro país. Es como decirle a Polonia que sustituya su relación con Alemania (…) Es una relación insustituible. Tratar de sustituir la relación con Estados Unidos es como pelearse con la fuerza de gravedad”.

Explicó que Trump ganó la elección presidencial con base en un discurso xenófobo y antiinmigrante. “Ese impulso antimexicano no es una ocurrencia de ese señor. Representa una voz y un sentimiento que ahí está. Y quizá México no lo atajó, no lo corrigió, lo dejó crecer”.

Recordó que a principios de los noventa, durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), México desplegó un “esfuerzo de promoción y cabildeo” para posicionarse positivamente ante la Casa Blanca, el Capitolio, los medios de comunicación, los gobiernos de los estados… “Pero una vez que se aprobó el TLCAN, ese esfuerzo rápidamente se retrajo”.

Señaló que ante ello México enfrenta un doble reto: por un lado, reestablecer la presencia del país en Estados Unidos y lograr nuevas alianzas “pro México” en ese país; y por el otro, evitar que se descarrile la relación con Estados Unidos. “Es un reto de contingencia: que las columnas vertebrales de la relación se mantengan a sabiendas de que el gobierno de Trump –sea de cuatro u de ocho años– a final de cuentas es pasajero, está acotado por el tiempo”.

“Conflicto de interés”

Durante el evento realizado por Comexi, este reportero le recordó al canciller que la investigación que realizó Virgilio Andrade cuando fue titular de la Secretaría de la Función Pública lo exoneró de un conflicto de intereses en la adquisición de su casa en Malinalco debido a que supuestamente no intervino en el proceso de licitación del proyecto del tren México-Querétaro, en el que participaba un consorcio de empresas de China y de México, entre ellas Constructora Teya, propiedad de Armando Hinojosa Cantú, quien le vendió la casa de Malinalco y quien también era el propietario de la llamada Casa Blanca que adquirió Angélica Rivera, esposa del presidente Peña Nieto.

Sin embargo, en febrero de 2018, el reportero Sebastián Barragán publicó en el portal de Aristegui Noticias un documento según el cual Videgaray encabezó un “grupo de trabajo de alto nivel” con el gobierno de China, cuyo proyecto principal fue realizar el tren de alta velocidad México-Querétaro, 11 meses antes del lanzamiento de la licitación.

–Desde el lado de acá, salta un conflicto de intereses; desde lado de allá, desde usted, ¿cómo lo ve? –le preguntó el reportero.

–Conozco la nota periodística y es francamente insostenible la aseveración –respondió Videgaray.

Justificó: “Lo que se desarrolló fue un grupo para promover la inversión y hubo una sesión en México donde integrantes del gabinete le presentamos a funcionarios de alto nivel del gobierno chino los proyectos incluidos en el Plan Nacional de Infraestructura, entre ellos al que tú te refieres y otros muchos más. De ahí, elucubrar que había una participación o una responsabilidad de la Secretaría de Hacienda en la elaboración o licitación del proyecto es no conocer la ley y mucho menos conocer lo que ocurrió, porque fueron reuniones públicas de las cuales se dio cuenta ampliamente en su momento.

“Así es que no creo que la afirmación sea ni correcta ni justa”, concluyó.

Este texto se publicó el 6 de mayo de 2018 en la edición 2166 de la revista Proceso.

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