“¡Hombre al agua!”, una lucha contra los estereotipos en EU: Derbez

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El actor Eugenio Derbez actúa y dirige la película estadunidense, ¡Hombre al agua! (Overboard), con una historia sobre un mexicano millonario (cansado de personajes de criminales o jardineros que siempre le designan a los actores de México en Hollywood) y con un elenco de ambas naciones.

El largometraje de una hora con 50 minutos se estrenó en Estados Unidos el 4 de mayo pasado y en México se integrará hoy a la cartelera cinematográfica.

Derbez recrea a un mexicano millonario llamado Leonardo, un egoísta “hijo de papi”. Fernando Luján da vida al padre, quien pertenece a la familia más rica de México. Además, tiene dos hermanas, interpretadas por Cecilia Suárez y Mariana Treviño. Anna Faris es Kate, una madre soltera contratada para limpiar el lujoso yate de Leonardo, quien la despide injustamente y no le paga. Después, Leonardo cae al mar, pierde la memoria e inicia una aventura.

—¿Es difícil encontrar este tipo de historias en Estados Unidos?, ¿con un mexicano millonario? –se le pregunta en entrevista a Derbez.

–Es muy difícil, tan difícil que por eso yo la tuve que filmar. Ha sido una lucha personal contra los estereotipos en Estados Unidos. Desde que empecé a trabajar allá, me di cuenta que sólo me ofrecían, a mí y a todos los latinos, papeles de narcotraficantes, de criminales o violadores, o en el mejor de los casos de jardineros.

“Estaba ya cansado de lo mismo. Pensaba: ‘¿Por qué no pueden un día brindarnos papeles de abogados o arquitectos?’. Entonces ahora que me tocó ser coproductor y dar mi opinión en el proyecto, y decidimos cambiar los roles e invertirlos. Que ahora el mexicano fuera el millonario y la gringa sea la que limpie los pisos. Eso les brincó obviamente a los ejecutivos. No fue fácil pero les dije: ‘Si lo que quieren es que traiga a mi público, a mi gente, háganme caso. Les va a gustar verse representados en la pantalla de una manera diferente’, y finalmente me lo permitieron”.

Además, actúan Eva Longoria, John Hannah, Mel Rodríguez, Omar Chaparro, Adrián Uribe y Jesús Ochoa.

–Es un elenco con mexicanos y estadunidenses. ¿Cómo logró juntarlos?

–Justamente haciendo equipo con la gente. Aunque no lo crean lo único que manda en Hollywood es la taquilla, es lo único, si no ni te voltean a ver. Entonces, cada vez que estreno una película y la gente va al cine a mí me dan armas para yo poder pelear, como me pasó en esta ocasión, con los estudios y decir: “A ver…, ¿quieren que vengan los latinos al cine?, ¿quieren que se llenen las salas en México? entonces déjanme traer a mi gente”. Me peleaban que para qué quería tanta gente de México si ahí en Estados Unidos podemos encontrar también actores. Les expliqué: “Sí, pero mi gente quiere ver a Omar Chaparro, Adrián Uribe, Jesús Ochoa, Cecilia Suárez, Mariana Treviño y Fernando Lujan”. Incluí a muchísimos mexicanos y afortunadamente lo entendieron, y me da mucho orgullo tener una película americana, que es una comedia clásica americana, llena de latinos y de mexicanos.

“¡Hombre al agua!”, dirigida por Ron Greenberg, es distribuida por Metro Goldwyn Mayer Pictures, PantelionFilms, Lionsgate y Videocine.

–Los estudios en Estados Unidos, ¿ya están pensando más en el público mexicano a pesar de todo ese desprestigio de Donald Trump?

–No es que estén pensando porque lo quieran, sino que lo hemos conseguido a base de mucho esfuerzo y mucho trabajo. Por películas como las de Alfonso Cuarón, Alejandro G. Iñarritu y Guillermo del Toro nos han empezado a respetar y nos toman en cuenta. Gracias a No se aceptan devoluciones, la película más taquillera en la historia en español, ayuda a que nos empiecen a ver diferente y a respetar un poco más, y bueno ha sido mucho trabajo. No ha sido fácil, pero ahí vamos pasito a pasito.

–¿Cómo ha sido para usted luchar para que en Estados Unidos toque las puertas y no se las cierren?

–Ha sido una carrera muy complicada. En mi caso llevó intentando entrar al mercado estadunidense desde el 2003, 2004. En esos años empecé a echarme mis viajes para allá. Creo que la primera película que hice realmente estadunidense fue con Adam Sandler, pero las puertas no se abrían y no se abrían hasta que finalmente se abrieron con No se aceptan devoluciones, y eso fue por la taquilla.

“Ahora estoy haciendo películas que ya van más dirigidas al mercado americano y mi audiencia se está abriendo un poco más, pero ha sido una lucha muy complicada, ha sido educar a los americanos. Ellos de repente sacan un restaurante mexicano y dentro se está bailando flamenco. Ellos no saben que un acento de un colombiano es diferente al acento del mexicano, al del ecuatoriano y al de un español. Para ellos un argentino, un español, un colombiano, mexicano, hablan lo mismo. Entonces ha sido educarlos poco a poco, enseñarles que tenemos ciertas costumbres, enseñarles que tenemos buen cine y que podemos hacer las cosas bien. Ha sido pesado”.

La comedia, más difícil que el drama

–La comedia es la que funciona más en Estados Unidos, ¿qué tan difícil es hacer comedia allá a diferencia de aquí en México?

–Es más difícil hacer comedia que drama, porque el drama es mucho más universal porque en el mundo todos lloramos de lo mismo, aquí y en china lloramos por la muerte o por el amor. Pero el humor, el humor no viaja, el humor es muy diferente porque nos reímos de diferentes cosas en la India, en Francia o en Argentina. Incluso en nuestro mismo idioma se maneja un humor muy diferente en Colombia, Perú y Ecuador. Por lo mismo a mí me ha costado mucho trabajo crear comedias que puedan ser buenas para ambas culturas, para Estados Unidos y para México y para Latinoamérica. Hago comedias mucho más universales. Hombre al agua me tomó tres años de adaptación para lograr encontrar un humor que fuera lo suficientemente universal para que funcionara en todos los países.

–Como productor mexicano, ¿qué arriesga en Estados Unidos?

–Arriesgas todo. Si el mundo de los negocios en cualquier ámbito es peligroso y muy arriesgado, en Hollywood se han visto carreras desaparecer. Ahorita ¿dónde está Mike Myers?, quien de repente hizo al agente Austin Power y pasó a ser la súper estrella del universo y desapareció. Eddie Murphy, ¿qué ha pasado con él? Ese tipo de cosas suceden en Hollywood. En la Meca del Cine cometes un error y vas para atrás, vas para abajo. Es una industria muy competida y muy, muy difícil.

–¿Cuál es su sentir cuando uno de sus proyectos trasciende?, como por ejemplo No sé aceptan devoluciones que ya se hizo otra película basándose en esta.

–Me siento muy orgulloso como mexicano. A nivel personal me encanta ver que ya se rodó No se aceptan devoluciones en Francia y Turquía, viene en Brasil, India, China y en Estados Unidos. En todos estos países y en todos estos idiomas se va a filmar. Por ese lado me siento terriblemente orgulloso. Por otro lado, mi experiencia a nivel económico fue muy triste. Es un proyecto que prácticamente yo levanté, y me sacaron de una manera, pues como acostumbramos hacer los mexicanos, muy sucia, y pues no tengo participación prácticamente en los proyectos que se han hecho o harán ahora fuera de México, pero bueno, ya dejé el pasado en el pasado y hay que ir para adelante.

–Vienen las elecciones para presidente en México, ¿qué le preocupa al respecto? Usted vive en Estados Unidos, pero sigue siendo mexicano.

–Ahora que trabajo y vivo fuera es cuando más me duele México. Algo pasa y lo noto porque también lo veo con toda la gente que está fuera de México, como que somos los que más tuiteamos, los que más peleamos y los que más defendemos a nuestro México, incluyendo a Salma Hayek. Pasa que cuando estás en México se encuentra uno como dormido y sientes que todo es natural. Ya sentía normal cuidar mi celular, que no me robaran la bolsa, fijarme cuando vaya a bajar del coche, en fin… Todo ese tipo de cosas que uno siente que ya son naturales, no son naturales, y cuando estás fuera de México te das cuenta de lo mal que estamos como sociedad.

“Por eso que ahora que vienen las elecciones me duele, porque yo no siento que haya un candidato claro en el cual los mexicanos digamos: ‘Este es el bueno’. Como nos pasó cuando llegó Vicente Fox y que todo mundo decíamos: ‘¡Por favor!, ¡ya un cambio!’, y sin embargo, desgraciadamente no pasó nada. Ahora, pues qué te digo, no veo muchas opciones, siento que todo es un poquito pan con lo mismo, con algunas diferencias, y pues no sé. Estoy un poquito preocupado, tendré que tomar una decisión y votar por alguien”.

Así finaliza:

“¡Pero hay que votar!… Es muy importante votar para que por lo menos tengamos voz y voto en este país, no hay que abstenerse por ningún motivo”.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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