Con gritos de “¡asesino!” reciben a Daniel Ortega en el arranque del diálogo nacional

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El diálogo nacional que busca resolver la crisis sociopolítica nicaragüense se inició este miércoles en Managua, con la participación del presidente Daniel Ortega, empresarios, sociedad civil, estudiantes universitarios, y los obispos como mediadores.

El diálogo se desarrolla en el Seminario Interdiocesano Nuestra Señora de Fátima, al oeste de Managua, bajo un fuerte dispositivo de seguridad, que abarca hasta un kilómetro alrededor de la sede.

Nicaragua espera que el diálogo nacional ponga fin a una crisis causada por multitudinarias manifestaciones a favor y en contra de Ortega, que ha cobrado entre 58 y 65 muertes en casi un mes, reseñó EFE este día.

Ortega fue recibido con gritos de “¡asesino!” a la entrada de la mesa de diálogo nacional.

El mandatario nicaragüense llegó acompañado de su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, en medio de fuertes medidas de seguridad.

Esta madrugada, dos estudiantes murieron en un ataque contra la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), mientras siguen los bloqueos en varias ciudades del país, a pocas horas de que se instalara el diálogo para buscar una salida a la crisis social que comenzó hace casi un mes contra el gobierno.

Estudiantes atrincherados en la Upoli denunciaron que dos compañeros murieron esta madrugada en un ataque armado, en el que posiblemente se usaron armas con silenciador.

Los “turbas”

Esa universidad ha sido blanco de constantes ataques que los estudiantes atribuyen a la policía y a los grupos de choque oficialistas conocidos como “turbas”.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) estimó hoy entre 54 y 58 los fallecidos desde que se iniciaron las protestas hace un mes contra el gobierno de Ortega, mientras otros organismos humanitarios cifran los muertos en 65.

El martes pasado, tras 24 horas de violencia en la ciudad de Jinotega, al norte de Managua, se reportó una nueva víctima mortal, identificada como Wilder Reyes, de 37 años, trabajador de la alcaldía de Matagalpa (norte), según dijo a medios oficiales el alcalde de esa ciudad, Sadrach Zeledón.

La violencia ha derivado en enfrentamientos entre pobladores nicaragüenses, que piden la renuncia del presidente Ortega, y la Policía Nacional, apoyada por la Juventud Sandinista y fuerzas de los “turbas”.

Para garantizar la seguridad de Ortega en el diálogo, la Policía Nacional estableció un perímetro de seguridad de entre 200 y mil metros de extensión.

Asimismo, la Policía dio permiso para que miembros del Frente Nacional de los Trabajadores (FNT), un sindicato aliado de Ortega que es dirigido por el presidente de la Asamblea Nacional, el sandinista Gustavo Porras, se manifieste a 200 metros de la mesa de diálogo, pero mantendrá a mayor distancia cualquier protesta contra el presidente.

Los ciudadanos “autoconvocados” de Nicaragua se citaron para hacer un plantón cerca del perímetro de seguridad establecido por la policía, con el fin de mostrar respaldo a los participantes en el diálogo que no pertenecen al gobierno.

Aunque en Managua la mayoría de los bloqueos en las calles fueron disueltos por la policía, al menos 45 ciudades de todos los departamentos de Nicaragua permanecen con sus vías principales obstruidas, tanto para protestar como para evitar ataques de policías y fuerzas no oficiales del gobierno.

Tanto la empresa privada como la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que actúa como mediadora y testigo del diálogo, han insistido en que las protestas se realizan de forma pacífica, pero terminan en actos de violencia a causa de la represión del gobierno, que se han extendido por más de 14 horas, como fue el caso de Masaya, o más de 24 horas, como ocurrió en Matagalpa.

En la mesa del diálogo nacional participan el gobierno, los estudiantes y representantes de la sociedad civil y del sector privado, entre otros, el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), Cámara de Comercio Americana (Amcham) y Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), además de la CEN.

Algunos sectores, como los campesinos y la academia, han denunciado que fueron excluidos de la mesa de diálogo.

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