“El tercer asesinato”: ¿quién es el culpable?

Un fotograma de "El tercer asesinato". Foto: Especial Un fotograma de "El tercer asesinato". Foto: Especial

MONTERREY (apro).- Misumi (Koji Yakusho) es un ex convicto acusado, de nuevo, de asesinato, esta vez con agravante. Su abogado Shigemori (Masaharu Fukuyama), toma el caso como una eventualidad más de trabajo. Con su equipo se entrevista con el presunto culpable, con el propósito de inventar algún argumento que permita reducir la pena. Se asume que será condenado a muerte, aunque si se le conmuta la sentencia por la de perpetuidad, se considerará un juicio ganado.

Sin embargo, el realizador y guionista Hirokazu Koreeda prepara algunas sorpresas. Lo que parece ser un expediente de rutina, en manos del suspicaz letrado se transforma en un oscuro pozo lleno de secretos, que deberán ser extraídos para encontrar la verdad del hecho violento.

El tercer asesinato (Sandome no satsujin, 2017) es un denso thriller judicial hecho en Japón, que dentro de su aparente monotonía, ofrece sobresaltos e invita a acompañar al abogado en su búsqueda detectivesca. Como en un juego interactivo, es necesario seguir las pistas para ayudarlo a descifrar los enigmas que guarda el hecho que, solo en apariencia, es sencillo, claro y resuelto, con una pesada confesión incluida.

La anécdota se concentra sobre un hecho cruento, aunque, prácticamente, no hay ninguna escena de acción. La cámara se pasea por el locutorio de la prisión, un tribunal, y los escenarios donde el acusado estuvo, lugares de los que saldrán pistas importantes.

Será a través de los diálogos como se disipará la bruma y emergerán los auténticos hechos de la noche trágica, a la orilla del río. Aunque el asesino se dice responsable, existen hechos contradictorios. Lo que inicialmente pasa como un crimen corporativo, se revuelve, transformado en otro, de corte patrimonial, hasta llegar a un supuesto extremo pasional. Shigemori, que se ha encargado de deformar su caso a conveniencia de su cliente, se da cuenta de que sus propias patrañas profesionales han terminado por envolverlo. Nada ha quedado claro, pues parece que el prisionero juega con él, alterando permanentemente sus versiones.

Con grandes actuaciones, entre los dos intensos protagonistas, los intercambios que tienen en prisión comienzan a guiarlos hacia algunas similitudes, que les ayudan a generar claridad en sus vidas. El abogado se da cuenta que, al igual que su defendido, ha fallado en su misión paternal, lo que lo lleva a replantearse otra gran interrogante sobre las motivaciones para el crimen. El asesinado, además de ser adinerado, tenía también su pasado secreto, un factor que pudo propiciar su fin.

El tercer asesinato es una obra lenta, aunque de buena manufactura, que comprueba, con escalofriante precisión, que, en cuestiones legales, la verdad no es única, y que la diferencia entre la vida y la muerte pasa por decisiones que se toman dentro de un sistema eternamente defectuoso.

La historia transcurre en Japón, aunque sus implicaciones éticas son de alcance universal.

BAG

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