López Obrador llama “Ricky Riquín Canallín” a Anaya y ofrece “abrazos, no balazos” a contrincantes

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “Abrazos, no balazos” ofreció Andrés Manuel López Obrador y les dio la mano a sus contrincantes del PRI, José Antonio Meade, y del PAN, Ricardo Anaya, aunque a este último lo llamó “Ricky Riquín Canallín”.

El gesto lo hizo a petición -irónica- del aspirante independiente Jaime Rodríguez, quien de paso le pidió -como en el primer debate- que renuncie al financiamiento público que recibe Morena.

El tabasqueño acusó a Meade y a Anaya de ponerse de acuerdo para apoyar a la asociación “Juntos Podemos” de la panista Josefina Vázquez Mota, acusada de recibir recursos irregulares del gobierno de Enrique Peña Nieto para ayudar a migrantes.

Al hablar de su proyecto para ayudar a los migrantes mexicanos en Estados Unidos, López Obrador propuso instalar el Instituto Nacional de Migración (INM) en Tijuana, que los 50 consulados nacionales en ese país actúen como procuradurías para la defensa de esta población y nombrar a Alicia Bárcenas embajadora de México ante la ONU para defender los derechos de este grupo vulnerable.

También pidió que la relación con EU sea de respeto, pero que Donald Trump “no actúe con alevosía. Los gobiernos no lo han enfrentado desde el principio. Yo quiero una relación de amistad, pero no de subordinación. Yo voy a hacer un México libre, soberano. No vamos a estar sometidos a ningún gobierno”.

El tabasqueño llamó a la reconciliación de un gobierno que represente “a todos, no a una minoría rapaz, que represente a ricos y pobres, que el gobierno ya deje de saquear”.

Luego, se dirigió a Meade y a Anaya y dijo: “son iguales, aumentaron el IVA los dos, tengo las pruebas, el gasolinazo es de ellos”.

Y dijo: “no es mi fuerte la venganza, no los voy a desterrar. Justicia, no venganza”.

En una parte del intercambio de acusaciones, López Obrador y Ricardo Anaya mostraron láminas con las portadas de la revista Proceso, incluida la de esta semana (número 2168) en la que salen Anaya y su esposa con el título “Los turbios ingresos de los Anaya”.

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