Colombia: una elección presidencial entre la izquierda y la derecha

BOGOTÁ (apro).- Los colombianos acudirán a las urnas este domingo 27 para elegir un nuevo presidente, en una jornada que, según todas las encuestas, ninguno de los candidatos logrará obtener el 50% más uno de los votos que se necesitan para triunfar en la primera vuelta.

Los sondeos perfilan que la elección se resolverá en la segunda ronda, programada para el próximo 17 de junio, y que los finalistas de la contienda serán Iván Duque, candidato del derechista partido del expresidente Álvaro Uribe, Centro Democrático, y Gustavo Petro, un combativo político de izquierda.

Para el profesor de la Universidad Nacional de Colombia, Ricardo Sánchez Ángel, la principal expectativa frente a los comicios de este domingo es “ver cómo se comenzará a dirimir esta confrontación que hay entre la izquierda y la derecha”.

Petro –asegura– representa un proyecto de izquierda que pugna por energías limpias, el combate a la desigualdad social y pacificar al país mediante una agenda de reformas políticas y agrarias, mientras que Duque busca revertir los acuerdos de paz con la exguerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y afianzar un modelo de desarrollo “excluyente y al servicio de la elite económica”.

Esto, dice a Apro el abogado y doctor en historia, “nos llevaría a perpetuar la violencia y la guerra”.

De acuerdo con las encuestas, Duque tiene en promedio el 37% de las preferencias, mientras que Petro concentra el 27%. En el tercer lugar se ubica el centrista candidato de la Coalición Colombia, Sergio Fajardo, con 16% del respaldo ciudadano, seguido del derechista exvicepresidente Germán Vargas Lleras, con 11%.

El exjefe del equipo gubernamental que negoció la paz con las FARC, Humberto de la Calle, goza de un amplio respaldo entre las elites intelectuales de Colombia, pero en las encuestas aparece con apoyo promedio de apenas 3%.

Sánchez Ángel considera que sería “muy sorpresivo” que alguno de los candidatos obtuviera este domingo la mitad más uno de los votos que se necesitan para ganar la presidencia en primera vuelta, y estima que lo más probable es que los comicios se decidan en la segunda ronda del 17 de junio entre Duque y Petro.

Pero los encuestadores han dicho que no debe perderse de vista que en las últimas semanas ha venido en ascenso Sergio Fajardo, un matemático, científico y profesor universitario que representa al centro político en un país que parece empeñado en la polarización.

Y un modelo de pronóstico de la firma Cifras & Conceptos, que se basa en varias encuestas, indicó a mediados de este mes que el derechista Germán Vargas Lleras podría desplazar a Petro como el segundo candidato más votado este domingo, lo que lo llevaría a una final contra Duque.

Aunque Duque es un político ponderado y con facha de buen muchacho, representa al uribismo, una corriente política ultraconservadora que se ha propuesto “hacer trizas” los acuerdos de paz con las FARC y cuyo líder, el expresidente Álvaro Uribe, enfrenta una larga lista de acusaciones criminales en la Corte Suprema de Justicia y en la Comisión de Acusaciones del Congreso.

Petro, por su parte, es un político de izquierda –aunque él prefiere definirse como progresista– que apunta directamente a romper el modelo de desarrollo basado en la extracción de petróleo y carbón y a transitar hacia una economía ecológica que tenga como centro el respeto a la vida.

De acuerdo con esta propuesta del candidato de Colombia Humana, respetar la vida significa, además de proteger el medio ambiente, superar la inequidad social y romper el ciclo de violencia que ha causado unas 220 mil muertes en este país en medio siglo de guerra interna.

Los críticos de Petro, un exguerrillero del M-19, congresista y exalcalde de Bogotá, lo consideran un caudillo populista que hizo una gestión ineficaz en el gobierno de la capital colombiana y cuyas propuestas resultan inviables.

El escritor Plinio Apuleyo Mendoza aseguró este viernes en un artículo Publicado en el diario El Tiempo que Petro representa, “con algunas mínimas variantes”, la cultura populista latinoamericana “que establece un divorcio entre el discurso y la realidad”. Esto, señaló, ha sido “el fracaso” de la región.

La politóloga Sandra Borda sostiene que, a pesar de la escasez de datos sobre actitudes políticas, es posible afirmar que Colombia vive un debate electoral “atípico y polarizado” porque el proceso de paz con las FARC terminó por dividir “profunda y casi irremediablemente” a la sociedad en lugar de aglutinarla alrededor de un objetivo común.

La manifestación más elocuente de esta división, señala, son los resultados del plebiscito de octubre de 2016, en el que 50.21% de los votantes dijeron “No” al acuerdo de paz y 49.78% optaron por el “Sí”.

De acuerdo con la doctora en ciencias políticas de la Universidad de Minnesota, lo que ocurre en Colombia es que el fin de la guerra con las FARC, una guerrilla revolucionaria y marxista, abrió un espacio para la izquierda que había estado clausurado en el pasado y que ha ampliado el espectro político-ideológico en el que se mueve la política electoral colombiana.

“La actual contienda electoral rompió de un solo tajo con ese consenso de centroderecha imperante en el país y ha puesto en las encuestas al candidato de la izquierda, Gustavo Petro, como segundo en la intención de voto. La izquierda, en un lapso cortísimo, dejó de ser minoritaria”, señala Borda.

Esto es algo que podría confirmarse en las elecciones presidenciales de este domingo.

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