Exfiscal de Jalisco niega vínculos con el narco y dice estar dispuesto a someterse al “suero de la verdad”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El atentado contra Luis Carlos Nájera Gutiérrez, secretario del Trabajo en Jalisco, revivió las acusaciones en su contra por presuntos nexos con la delincuencia organizada desde que colaboró en el gobierno del panista Emilio González Márquez.

Entrevistado el miércoles 23, dos días después de la agresión que sufrió en un restaurante ubicado en la esquina de la calle Morelos y avenida Chapultepec, en Guadalajara, el extitular de la Fiscalía General del estado (FGE) dijo estar dispuesto a someterse al “suero de la verdad”. Por lo pronto, se reforzó la vigilancia afuera de la dependencia que encabeza y se le asignaron tres escoltas.

En su edición del 28 de septiembre de 2008, Proceso publicó un reportaje en el que recogió una denuncia contra Nájera Gutiérrez, entonces titular de la Secretaría de Seguridad Pública, y sus principales colaboradores, por su presunta colusión con la delincuencia organizada.

Los demandantes, policías municipales y estatales, y personal de la Procuraduría General de Justicia de Jalisco, señalaron que también habían entregado un documento a la Presidencia de la República.

El 23 de mayo de 2015, Proceso Jalisco retomó el tema a partir de un video grabado por un elemento de la Fuerza Única (FU) de esa entidad, según el cual el entonces fiscal y sus colaboradores presuntamente protegían al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que encabeza Nemesio Oseguera, El Mencho, a cambio de dinero.

Ese mismo día, José Antonio Ortega, presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública, presentó el estudio ‘Jalisco: la amenaza del crimen organizado’, donde mencionó que si bien los señalamientos contra Nájera no se habían comprobado cuando estuvo al frente de Seguridad Pública, ni durante su gestión como fiscal, lo cierto es que los grupos criminales que operaban en Jalisco no se habían debilitado.

Los presuntos logros

Al preguntarle a Nájera si el atentado que sufrió el lunes 21 está relacionado con los antiguos señalamientos en su contra, respondió que cuando renunció a la fiscalía, el 6 de julio de 2015, el CJNG sólo tenía presencia en cinco estados.

“Hoy la tiene en 20. Entonces, no es un tema de Luis Carlos Nájera; es un tema más amplio”.

El 6 de abril de 2015, añadió, 15 policías de la FU fueron emboscados en San Sebastián del Oeste por presuntos integrantes del CJNG. “Si eso no es un combate al crimen organizado, no sé qué sea el combate al crimen organizado. Después de que yo salgo (de la fiscalía) se acabó este tipo de enfrentamientos”.

–¿A qué se deben los señalamientos en su contra por presuntos vínculos con el CJNG?

–Siempre tratan de demeritar. Si dicen que estás a favor de un cártel, es normal que te enfoques más en atacar a ese cártel para demostrar que no es así.

Insistió que él combatió por igual a Los Zetas, al Cártel del Golfo, al de La Resistencia y al CJNG; incluso hubo detenidos y varias bajas, puntualizó. Una de ellas, dijo, fue la de Heriberto Acevedo Cárdenas, “El Gringo”, un presunto “chupaductos” del CJNG a quien se le atribuyó la muerte de cuatro militares en Guachinango, el 12 de mayo de 2014.

“El Gringo” cayó en un enfrentamiento con elementos de la fiscalía en Zacoalco de Torres, el 23 de marzo de 2015.

“La muerte de ese sicario provocó la emboscada contra los policías estatales en Vallarta, así como el atentado del 30 de marzo de ese año contra (Alejandro) Solorio (entonces comisario de Seguridad Pública) y pudiera ser el atentado en mi contra”, apuntó.

De acuerdo con el video que grabó el agente de la FU en mayo de 2015 –y del que informó Proceso Jalisco en su edición del 23 del mismo mes–, Nájera y “El Mencho” acordaron “poner al ‘Gringo’ para calmar la presión de la sociedad y del gobierno federal.

“Al ‘Gringo’ le sembraron armas y granadas, de eso se enteraron policías municipales de poblaciones aledañas y hasta le dispararon con granadas a la camioneta (en la que se desplazaba)”.

No obstante, Nájera se ufanó de que las autoridades de México y de Estados Unidos que lo han investigado nunca han encontrado nada irregular.

Aunque “soy de las personas más investigadas, nunca encontraron un nexo en todos mis exámenes de control de confianza (sic). Los pasé porque no hay ninguna cosa que ocultar”.

Cuando se le recordó que los exámenes no son muy confiables, interrumpió: “Yo cada año hago mis exámenes. Y lo vuelvo a repetir: yo me sujeto a cualquier prueba; si no es confiable este método, me sujeto a cualquier método que quieran, hasta el suero de la verdad, si es necesario.

“Unos me dicen que estoy con un grupo (delincuencial), otros me dicen que estoy con otro. Entonces, ya no sé ni a qué grupo estoy apoyando”.

Luis Carlos Nájera relató que al dejar la fiscalía le retiraron a la mayoría de sus guardaespaldas, lo que lo convirtió en una persona “vulnerable”. Poco después se fue como consultor al norte del país donde, dijo, siempre anduvo solo, sin ningún escolta, pese a la violencia. Eso también lo tuvo en la indefensión, comentó.

Tiempos mejores

Con una trayectoria de 28 años en el área de seguridad, Nájera es abogado por la Universidad Autónoma de Guadalajara y maestro en derecho por la Universidad de Guadalajara (UdeG).

En la administración municipal y estatal del panista Emilio González Márquez fungió como director de la Policía de Guadalajara (2004-2006) y secretario de Seguridad Pública (2007-2013).

Cuando llegó al gobierno el priista Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, lo invitó a seguir cuidando la seguridad del estado. El 21 de marzo de 2013 se creó la Fiscalía General, que absorbió a la Procuraduría General de Justicia de Jalisco y a la Secretaría de Seguridad.

Cuando estuvo en la fiscalía, sostuvo, hubo mejores resultados en materia de seguridad. “Jalisco, en ese tiempo, fue el primer lugar en aseguramiento de armamento. Hubo muchas detenciones, así como aseguramiento de drogas y enfrentamientos”. Y retó a que se revisen las cifras y se haga un comparativo.

Ahora “veo que hace falta más apoyo federal. Y si bien en algunos hoteles se ve presencia de las fuerzas federales, no se ven los resultados”, señaló.

En su declaración ante la Policía Investigadora sobre el atentado del lunes 21, Nájera relató que acudió al restaurante alrededor de las 15 horas, porque tenía cita con un líder sindical. Una hora después observó la llegada de dos personas e identificó a uno como integrante de un grupo delictivo.

Sin embargo, durante la rueda de prensa en palacio de gobierno, el mismo 21 por la noche, y en la que estuvo presente el gobernador Sandoval Díaz, Nájera identificó a los dos agresores.

A las 17:00 horas, poco antes de salir del restaurante, Nájera pidió a sus escoltas acercar la camioneta a la puerta. Cuando estaba cruzando observó a cinco sujetos en la acera de enfrente, justo cuando sacaron sus armas y empezaron a disparar, relató.

Se le preguntó por qué al identificar a uno de los delincuentes no pidió apoyo a la fiscalía para que lo detuvieran, y respondió:

“Son gente que andan en todos lados. A veces uno puede pensar que iban a comer… Puse en alerta a mis escoltas; les pedí que si veían algo sospechoso de inmediato avisaran, para retirarnos del lugar. En ningún momento reportaron alguna situación sospechosa”.

Según Nájera, salvo su vida gracias a la “providencia de Dios”, a que sus tres escoltas actuaron “conforme a la situación”, a la camioneta blindada nivel V y a que en ese momento pasó una patrulla de la FU que impidió que los agresores lo siguieran cuando huyó.

Tras la balacera –abundó– observó a otros 10 sujetos que llevaban granadas, por eso se retiró del lugar. Y cuando la camioneta blindada falló, él se metió a una tienda de abarrotes donde pidió que se comunicaran al 911. Como nadie llegó a auxiliarlo, abordó un taxi y se fue a palacio de gobierno, donde recibió una llamada del secretario general de Gobierno, Roberto López, para preguntarle cómo estaba.

La fiscalía abrió una carpeta de investigación contra cinco de los presuntos implicados en los tiroteos, por tentativa de homicidio y delitos “cometidos contra representantes de la autoridad”.

Nájera comentó que será más precavido de ahora en adelante y que sus salidas a lugares públicos serán menos frecuentes. Durante el atentado, tres esquirlas lesionaron su mano izquierda. “Las pondré dentro de una cruz como recuerdo”, soltó.

Y resaltó que, pese a la posibilidad de un segundo atentado, no abandonará la ciudad. “No sé qué tanto sea el coraje (de los delincuentes) por las acciones que yo llevé; tanto, que ya pasaron casi tres años de mi salida y todavía siguen con el rencor”.

En ese sentido, no descartó que la delincuencia organizada utilizara “este timing electoral (para intimidarlo). Es conocido de todos –dijo– que esta gente amedrenta a los candidatos, que trata de que voten por tal o cual candidato que los pueda beneficiar. No dudo que este timing lo eligieron por estas razones”.

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