Ante violencia y amenazas de Trump, expandir arte y cultura mexicana: representantes de presidenciables

Debate de representantes de presidenciables en la UNAM. Foto: Especial Debate de representantes de presidenciables en la UNAM. Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con el título “Encuentro por la cultura”, TV UNAM convocó a los representantes culturales de los candidatos a la presidencia de la República, a debatir sobre sus propuestas en materia de política cultural a partir de los temas: La cultura como medio para combatir la violencia y regenerar el tejido social, el presupuesto, los trabajadores del sector y la política internacional.

Así, por segunda vez en lo que va de mayo, se reunieron –esta vez en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario– Alejandra Frausto, de la coalición Juntos Haremos Historia, en representación de Andrés Manuel López Obrador, y Raúl Padilla López, de Por México al Frente, por Ricardo Anaya. Y, en sustitución de Beatriz Paredes, que estuvo en el primer encuentro, César Moheno, de Todos por México, por José Antonio Meade.

Moderado por la escritora Rosa Beltrán, directora de Literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y Ricardo Raphael, coordinador del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, así como por Berenice de la Vega y Daniel Zúñiga, miembros del Consejo Consultivo de Jóvenes de la Universidad, el debate transcurrió casi de manera tersa, apenas con algunas precisiones de datos que se hicieron entre sí los participantes.

Como en el debate que organizó hace un par de semanas el Grupo de Reflexión en Economía (Grecu) en el Centro Cultural Roberto Cantoral, hubo varias coincidencias en las propuestas.

Sin embargo, en este encuentro de la UNAM se mostraron también algunas diferencias:

Alejandra Frausto destacó, por ejemplo, de la necesidad apoyar los proyectos comunitarios, para no construir una política cultural de “escritorio”, sino basada en las comunidades, así como trabajar de manera transversal con otras instituciones públicas, como la Secretaría de Desarrollo Social, para que no sea asistencialista y contribuya a crear proyectos culturales para el desarrollo; o la Secretaría de Salud, para retomar las misiones culturales vasconcelistas.

Otro de los temas fue la política cultural hacia el exterior, en concreto hacia Estados Unidos.

¿Cómo devolver la bofetada a Donald Trump mediante la política cultural?, preguntó Ricardo Raphael:

César Moheno, a la manera tradicional, y que ha sido eje desde el siglo pasado, respondió que llenando Estados Unidos de exposiciones diversas, de arte popular, arte contemporáneo: “llenemos las ciudades estadunidenses de arte mexicano”.

Raúl Padilla recordó la época de oro del cine nacional, que dio la vuelta al mundo, e igual recordó la presencia de los grandes muralistas, para señalar que se debe retomar “la internacionalización de la cultura” frente a los embates de Trump.

Frausto dijo que se hará un trabajo transversal con la Cancillería. A esta corresponde el trabajo de diplomacia cultural, pero “nosotros tenemos un papel” y es lograr que el mundo tenga diálogo con las comunidades y las comunidades con el mundo, partiendo del reconocimiento de que éstas son puntos de desarrollo para el diálogo internacional.

Coincidieron en revalorar el quehacer de los trabajadores del sector cultural. Además, establecer condiciones mínimas de seguridad jurídica y laboral, pues no son burócratas como se les ha querido tachar sino reconocidos investigadores o expertos que han contribuido a la investigación, conservación y difusión del patrimonio cultural.

Conocedor del tema por haber ocupado diversos cargos en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), César Moheno habló de la necesidad de dar solución al problema de los trabajadores del llamado capítulo 3000, que son contratados por honorarios.

Otro punto en común fue apoyar de diversas maneras la creatividad de los jóvenes para lograr que no se considere a quienes eligen una carrera artística o científica como seguros pobres, desempleados, fracasados. Asimismo, el incremento al presupuesto para cultura.

Al hablar de la cultura como elemento contra la violencia, Frausto recordó su experiencia en el programa Cultura para la Armonía, y en diversas zonas de Guerrero, como Tierra Caliente o Ciudad Renacimiento, en donde se crearon agrupaciones musicales con los jóvenes, como una orquesta sinfónica, además de bandas de arpa grande.

Aunque Ricardo Anaya ha considerado la idea de “amnistía”, propuesta por Andrés Manuel López Obrador, como fracaso en países como Colombia, en materia cultural, Padilla puso el ejemplo al país del sur, para asegurar que en la ciudad de Medellín el goce cultural y el rescate de espacios públicos para el tema ayudó a reconstituir el tejido social.

Se habló también de la necesidad de apoyar al cine mexicano para que tenga mayor tiempo de exhibición en pantalla, de crear políticas fiscales en apoyo a la cultura y las empresas creativas, y del impulso e incremento presupuestal a la investigación científica, entre otros temas.

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