“Una bestia en mi jardín”: Migración para niños

"Una bestia en mi jardín" se presenta los lunes, hasta el 11 de junio en el Teatro El Granero. Foto: INBA "Una bestia en mi jardín" se presenta los lunes, hasta el 11 de junio en el Teatro El Granero. Foto: INBA

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- No todas las bestias son malas. Algunas sufren, como nosotros, porque están condenadas a andar hacia un camino que no eligieron y que no les gusta. Es sólo su destino.

Una bestia en mi jardín es una puesta infantil de la compañía Puño de Tierra. Dura e inteligente, explica a los niños desde los cuatro años un problema que hasta para los adultos sigue siendo difícil de comprender: la migración. El montaje incluye títeres, música y malabares.

La dramaturga y directora Valentina Sierra Bárcena lo plantea de golpe, y lo hace desde las fauces de La Bestia -representada por Fernando Bonilla-, el tren sobre el que se trepan los migrantes:

“A mí no me encanta llevar a tanta gente en mi lomo, a veces me dan ganas de sacudírmelos, pero luego pienso que si se suben a mí es porque no tienen otra opción. Cuando no tienes a dónde volver sólo queda ir hacia adelante”.

El personaje principal es Damián -marioneta manipulada por Bruno Salvador Jiménez-, un niño cuya casa tiene nombre, porque no sólo la habitan él y su mamá, sino todos los viajantes que llegan a hacer una pausa del largo camino que han recorrido y lo mucho que les falta aún. La ventaja es que hace amigos nuevos todos los días; lo malo es que se terminan yendo. Pero él recuerda los nombres y los rostros de todos los que han pasado por ahí.

A Damián le encanta hacer preguntas que su madre Lionila (Nohemí Espinosa) contesta paciente y amorosamente hasta donde le da la cordura. El nombre del personaje parece estar inspirado en Leonila Vázquez, mujer mayor que representa el grupo de Las Patronas, quienes diariamente cocinan para los migrantes montados en el tren que pasa por su pueblo veracruzano.

Francia Castañeda, Malcom Mendez y Yurief Nieves son los talentosísimos actores multidisciplinarios que cantan, tocan, bailan y hacen malabares en escena, dejando a los espectadores boquiabiertos.

Es evidente que los niños disfrutan la hora de representación, un espacio diseñado para ellos, en su lenguaje y sus términos. La compañía sabe comunicarse con ellos. Y con un tema de alto peso social.

La obra ha tenido ya varias temporadas, y la actual se escenifica los lunes a las 18 horas. Llegar entonces a un auditorio retacado de pequeños en un horario tan complicado, es una garantía, de entrada, de su calidad.

“Es un experimento que planteamos para demostrar que el teatro no es sólo una actividad de fin de semana”, cuenta Bonilla al terminar la función.

Con teatro como éste, que hace llorar, reír, cantar, y que trata temas que se callan -pero que en realidad necesitan gritarse-, cualquier día es bueno. Y mejor, definitivamente, que enajenar a niños y adultos frente a la televisión.

Para continuar con la experiencia, a la salida se puede comprar un libro con dibujos hechos por alumnos de la escuela Manuel Bartolomé Cossío y un disco con las canciones de la obra.

Una bestia en mi jardín tiene dos lunes más, el 4 y el 11 de junio a las 18:00 horas. Teatro El Granero Xavier Rojas, del Centro Cultural del Bosque (Paseo de la Reforma y Campo Marte s/n).

 

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