“¿Músico pagado toca mal son?”, de Randall Kohl

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Publica el Instituto Veracruzano de Cultura (Ivec), en coordinación con la Secretaría de Cultura federal, ¿Músico pagado toca mal son? Unas miradas al mercado laboral del son jarocho (227 páginas), del doctor Randall Charles Kohl Smith, estudio triunfador de la convocatoria 2016 en la categoría “Voces de la tierra”.

Si bien cada autor participante en los cuatro premios convocados (los otros fueron “Agua Clara”, para textos de ficción; “Voladores”, para obras literarias, y “Miradas”, para trabajos de artes plásticas) firmó un contrato que en el punto 12 de la convocatoria establecía un tiraje para la edición triunfadora de 500 ejemplares y “como pago en especie al autor se le dará el 10% del tiraje”, inexplicablemente ¿Músico pagado toca mal son? apareció con únicamente 300 ejemplares.

La categoría “Voces de la tierra” incluyó “estudios propios de las ciencias sociales como: historia, sociología, antropología, filosofía, educación y divulgación de la ciencia”.

El currículum del doctor Randall Ch. Kohl S. incluye haber recibido con honores su licenciatura en Música de la Universidad de California, en Santa Cruz, y su maestría en Etnomusicología de la Universidad de Hawai, en Manoa (Estados Unidos), así como su doctorado en Historia y Estudios Regionales por la Universidad Veracruzana (UV) de Xalapa, donde es catedrático de tiempo completo.

Su trabajo ¿Músico pagado toca mal son? Unas miradas al mercado laboral del son jarocho, se añade a los siguientes tomos de Kohl Smith:

Ecos de “La Bamba”. Una historia etnomusicológica sobre el son jarocho de Veracruz (Ivec, 2007); Octaviano Yánez. Antología de arreglos y composiciones para guitarra (UV/Ivec/GLM, 2011); y Declaraciones del son. El requinto jarocho en la creación del conocimiento sociomusical por el Estado de Veracruz (2013). Su nuevo libro consta de seis capítulos:

I.- Una mirada hacia atrás. Un repaso de selectos trabajos anteriores. II.- Una mirada desde lejos. La política cultural mexicana y su música: Período revolucionario 1910-1940. Período posrevolucionario 1940-1970. Período neoliberal 1970-2000. III.- Una mirada de reojo. La industria de la música hoy día: Música y economía. La industria cultural. Las nuevas tecnologías.

IV.- Una mirada directa. Los músicos en Xalapa, Veracruz, y su situación laboral. Edad, educación y género. Diversidad laboral, ingresos y obstáculos/facilidades. V.- Una mirada personal. 5 casos específicos, y VI.- Una mirada última. Introducción, comentarios finales, anexos y bibliografía.

Reproducimos para nuestros lectores la presentación incluida al comienzo de ¿Músico pagado toca mal son?, intitulada “La vida es música y la música es vida”, escrita por la maestra Josefa Carolina Fortuno Hernández, investigadora del Instituto y Estudios Superiores Económicos y Sociales de la Universidad Veracruzana.

La vida es música y la música es vida

En su cuento corto “La música”, Eduardo Galeano [Patas arriba la escuela del mundo al revés. Siglo XXI; México: 1998] describe lo siguiente:

“Estaba [el músico Mesé Figueredo]tirado en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo, con un resto de voz:

–Se llevaron las mulas.
Y dijo:
–Y se llevaron el arpa.
Y tomó aliento y se rió:
–Pero no se llevaron la música.

La breve historia que Galeano nos cuenta con cierto divertimento refleja en sustento varias de las miradas que Randall Kohl les dirige al fenómeno arquetípico de la música. En este prólogo, pretendemos proporcionar algunos elementos que inviten al lector a introducirse en la lectura de este interesante libro pionero como fuente de información sobre la economía del músico en la ciudad de Xalapa.

Desde el inicio con Una mirada previa, Randall nos obliga a “abrir los ojos” cuando comenta que el empleo de músico se encuentra entre los peores pagados de México, y quizá de muchos otros países, con un sueldo promedio de no más de seis mil pesos al mes, sin prestaciones legales y en continua inestabilidad laboral, tal y como Galeano describe la vida del arpista Mesé Figueredo, viajando sobre el lomo de su mula en los llanos de Colombia.

Con Una mirada hacia atrás el autor nos muestra cómo la relación entre economía y música ha sido inarmónica, partiendo del siglo XIX hasta los inicios del siglo XX; las investigaciones que relacionan conceptos económicos con aspectos culturales, en particular los musicales, han incluido diversas variables: desde el negocio de la música clásica, las vicisitudes de administradores, patrocinadores y empresarios, orquestas y solistas ofrecen una visión de cómo incidieron e inciden las campañas publicitarias en la oferta y la demanda musical y de cómo la música fue considerada un bien para la comunidad hasta la llegada de la globalización en el ambiente laboral y comercial, así como el problema de usar nuevas tecnologías y compartir la música fácilmente, que ha obligado al músico a ganarse la vida de forma extenuante a través de presentaciones en vivo.

De soslayo, Kohl contempla también la situación de la música “jarocha” de Veracruz como tradición aprendida de los mayores y como símbolo de la vida campesina y sus valores, la nueva forma de componer nuevos sones y popularizar los viejos de las regiones sureñas del Estado de Veracruz.

La Mirada desde lejos fija la atención en el panorama de la política cultural mexicana y su música desde la revolución de 1910 hasta la etapa llamada neoliberal. Las tendencias y contratendencias musicales, influidas por Europa y el ambiente imperante, el desarrollo de la música de salón, los corridos, el mariachi, los ídolos cantantes nacionales, la creación de estereotipos y el aumento de desconfianza ante la corrupción gubernamental, hicieron que el “pueblo” se encargara de construir y definir nuestra música mexicana, dentro de la latinoamericana, sin patrones, solidaria y abierta a apoyar causas sociales; es aquí donde se inserta el esfuerzo de Randall para generar información detallada que permite descubrir la situación que viven los músicos de Xalapa actualmente.

El autor Mira de reojo a la industria de la música actual y se encuentra la encrucijada de las tendencias musicales frente a las nuevas tecnologías con sus revolucionarios esquemas de creación y comercialización. El Internet y las maneras de consumir música que a través de dispositivos como el MP3, iPod, iPhone, computadoras; y servicios electrónicos como el iTunes, Spotify, Pandora, Music Streaming; construcción de clusters y hub creativos, implican un gran cambio en la manera de operar tanto para las empresas disqueras como para los artistas, porque tendrían que reajustar su actitud, producción y presentación si quieren permanecer en el mercado.

La decisión de poner Una mirada directa en la situación laboral de los músicos de Xalapa nació de la necesidad de contar con información fidedigna que permita presentar posibles soluciones al problema de falta de empleo al que se enfrentan tanto los maestros como alumnos de música, los cuales compiten en el mismo mercado saturado de la ciudad de Xalapa. La mayoría de los músicos encuestados vive una situación de pobreza extrema e inestabilidad debida, en gran parte, al menosprecio hacia las músicas tradicionales y, específicamente, hacia el son jarocho. La formación de los gustos musicales quedó en manos del mercado global, situación que permiten y fomentan los gobiernos. Son muy pocos los músicos que obtienen el total de sus ingresos por ejercer la música. La gran mayoría complementa sus ingresos con otras actividades porque en promedio ganan menos de cinco mil pesos mensuales.

Para que el lector conozca la parte exitosa de los músicos, el libro presenta Una mirada personal, cinco casos específicos de músicos que han llegado a formar parte de grupos famosos y tienen conocimientos de armonía, solfeo, contrapunto, formas musicales, cifrado de jazz, tecnología, relaciones públicas y finanzas.

En Una mirada última se constata que varios músicos xalapeños cuentan con empleo fijo en instituciones educativas o gubernamentales, esto hace que la ciudad tenga una reputación de apoyo a las artes. Sin embargo, las exigencias burocráticas de dichas instituciones frenan el desarrollo creativo de los artistas, por lo que los músicos toman la decisión de obtener su propia libertad después de hacer una evaluación objetiva de su tiempo, dinero, habilidades, fortalezas y debilidades, con el único propósito de poder seguir trabajando con la música, ya sea como intérprete, compositor, maestro o investigador.

Finalmente, considero que este recuento de miradas al mundo de los músicos sólo nos pone al descubierto su designio divino, porque aun después de saberse robados, asaltados, esclavizados e incomprendidos a través de los siglos, expresan confiados –al igual que el arpista Mesé Figueredo—con aliento y sonrisa:

–Pero no se llevaron la música.

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