Rusia: al menos llegar a octavos de final

El director de la selección rusa, Stanislav Cherchesov, tiene el gran reto de posicionar a su equipo, diezmado por las lesiones de sus estrellas, y hacerlo llegar por lo menos a octavos de final, para lo cual deberá superar en puntaje a sus rivales del Grupo A, en el que se encuentra junto con Egipto, Uruguay –“la amenaza más potente”– y Arabia Saudita. De no lograrlo, Rusia sufriría una gran desilusión, advierte Roman Pavlyuchenko, exdelantero de Rusia en 2000.

PARÍS (Proceso).– Durante la Eurocopa Francia 2016, el portero Igor Akinfeev no pudo atajar el disparo del galés Gareth Bale, quien en ese encuentro con el seleccionado ruso metió tres goles, suficientes para que su equipo acabara con las esperanzas de Rusia.

En un grupo débil formado por Inglaterra, Gales y Eslovaquia, la selección rusa no pudo disipar las dudas acerca de su nivel de rendimiento: menos aún tranquilizó a sus aficionados de cara al Mundial 2018, del que el gobierno de Vladimir Putin es el anfitrión.

Hoy, la Liga Premier rusa está alcanzando un buen nivel, pero no se espera gran cosa en esta ocasión, aun cuando tiene como compañeros de grupo a los seleccionados de Arabia Saudí. Uruguay y Egipto. 

“Los rusos agarraron confianza después del sorteo. Piensan que pueden salir segundo detrás de Uruguay”, comenta Antoine Jarrige, de la página Fotoballski, especializada en el futbol de los países de Europa del Este.

Después de los últimos partidos amistosos frente a Brasil (0-3), Francia (1-3), pero sobre todo Austria (0-1), los rusos están más preocupados. Según los pronósticos de Jarrige, “Egipto es un equipo que impresiona con buenas individualidades, como Mohamed Salah del Liverpool”.

Y agrega: “En definitiva, alcanzar los octavos sería un torneo correcto. En octavos, Rusia jugaría contra España o Portugal y es más complicado ir más lejos”.

Por su parte, Roman Pavlyuchenko, exdelantero de Rusia en 2000, admite: “Uruguay es la amenaza más potente en nuestro grupo. Y pese a que Salah juega en Egipto, esa selección africana es un poco más débil que Uruguay. Salah en Liverpool y Salah en la selección de Egipto son dos jugadores diferentes.

“El objetivo principal es superar la fase de grupos. Y el país de los zares puso mucho esfuerzo en la preparación de este Mundial. No calificar a la siguiente fase sería una decepción importante para nosotros.”

Eso, confía, convertiría a Rusia en el segundo anfitrión en no superar la fase de grupos, después de África del Sur en 2010.

Hoy, la mayoría de las estrellas de la Sbornaya, el “equipo nacional” ruso, está en el crepúsculo de su carrera. Los veteranos de la defensa –Sergei Ignashevich y Vasili Berezutski, mayores de 35 años– dejaron la selección. Sin embargo, al no lograr revitalizar el equipo, el cuadro ruso tuvo que sacar de la jubilación a Ignashevich. 

“Eso demuestra los límites de la selección rusa en la posición de defensa central”, comenta Jarrige.

Una selección bastante experimentada, en definitiva. Pero lo que puede ser considerado como experiencia también es sinónimo de lentitud y falta de renovación: la generación que alcanzó la semifinal de la Eurocopa en 2008, en la que Pavlyuchenko fue el máximo goleador, ya se jubiló. El único que queda es precisamente Akinfeev, el portero y capitán del seleccionado ruso.

Lesiones y falta de renovación

La mayoría de los 23 seleccionados son de la liga local. De ellos, 20 juegan en los campos rusos de la Liga Premier. 

“No hubo sorpresa en la lista. Hay muy pocos jugadores rusos que juegan en el extranjero”, explica Antoine Jarrige. Y añade: “Hubo algunas decisiones importantes, como el no seleccionar al experimentado Glushakov del Spartak de Moscú”, quien había sido llamado varias veces, así como al lateral Kombarov.

A ello añadió que en vísperas del Mundial 2018 varios jugadores se lesionaron. “Nuestro equipo perdió dos defensas: George Jikia y Viktor Vasin, así como varios delanteros; entre ellos Aleksandr Kokorin, una pérdida muy importante. Esperamos que nuestro director técnico encuentre una forma de reemplazarlos con talentos nuevos”, comenta Pavlyuchenko.

Akinfeev –el capitán, y aún referente en la oncena del CSKA de Moscú, quizá el mejor jugador de la selección rusa– nunca alineó en ningún equipo de Occidente pese a ser considerado uno de los mejores guardametas después de la Euro 2008.

“Tácticamente, el equipo se dirige hacia un 5-4-1 bastante defensivo con tres centrales”: Ignashevich, del CSKA; Granat y Kudryashov, ambos del Rubin Kazan, comenta Jarrige.

Si no se registran nuevas ausencias, los laterales serán Mario Fernandes (CSKA de Moscú) por la izquierda, e Igor Smolnikov (Zenit San Petersburgo) del lado derecho. De contención, Aleksandr Yerokhine, también del Zenit, será el referente del medio campo. Delante de él, dos volantes del CSKA para organizar el juego: Aleksandr Golovin y Alan Dzagoev, quienes serán respaldados por el veterano Aleksandr Samedov, de 33 años.

El delantero referente será Smolov, la estrella del Futbol Club Krasnodar, equipo menos prestigioso que los de Moscú, o el Zenit San Petersburgo. Artem Dzyuba (Arsenal Tula) y Aleksandr Kokorin (Zenit San Petersburgo), ambos lesionados, dejan un vacío importante en la delantera rusa.

Stanislav Cherchésov, director técnico del seleccionado ruso, admite que “hay futbolistas con buena técnica individual”, como Golovin y Dzagoev –dos de los elementos clave–, pero la ausencia de Dzhikiya, Vasin y Kokorin por lesión “harán más difícil el torneo”.

Durante los últimos años de la era soviética, Cherchesov era un astro del futbol, sostiene Jarrige. Vistió la playera roja en las Eurocopas de 1992 y 1996, así como en el Mundial de 1994, celebrado en Estados Unidos.

Como director técnico tiene amplia experiencia. Lleva más de 10 años dirigiendo equipos, entre ellos el Spartak y el Dynamo de Moscú, expone el periodista.

“Stanislav Cherchesov es un maximalista –dice Pavlyuchenko–. Su singularidad es fomentar un buen ambiente en el grupo. Eso le da muchas posibilidades de ganar, sin importar el adversario” 

No obstante, Cherchesov ha sido criticado por no seleccionar a Denisov para los partidos internacionales, se trata del recio jugador del Lokomotiv de Moscú, quien ha hecho una buena temporada.

En este Mundial 2018 quizás Egipto y Uruguay sean los adversarios más potentes. Pero Rusia mostrará sus habilidades y carácter defensivo. Contra equipos más débiles como Arabia Saudí, los jugadores que dirige Cherchesov tendrán que imponer su estrategia. Finalmente, su tercer partido será el de mayor presión.

Un pasado dorado

Si el recuerdo de 2008 es el más brillante para la generación joven, los más grandes se acuerdan de tiempos más remotos, cuando su país tenía otro nombre y se encontraba en la cima del futbol europeo. A finales de los cincuenta del siglo pasado y hasta principios de los setenta, la nación comunista tuvo varios éxitos gracias a su indiscutida calidad futbolística.

Todo empezó en los Juegos Olímpicos de Australia en 1956, cuando la Unión Soviética logró la medalla de oro derrotando en la final a Yugoslavia. En la portería estuvo Lev Yashin, quien en 1963 se adjudicó el Balón de Oro. Hasta ahora es único portero en lograrlo.

En su primera participación en un Mundial, el de Suecia en 1960, el “Ejército Rojo” llegó a los cuartos de final. Dos años después ganó la Copa de Europa en Francia 1960, al imponerse a Yugoslavia.

En los años siguientes no obtuvo ningún título, aunque llegó a la semifinal en el Mundial inglés de 1966, en el cual fue vencido por Alemania; en 1962, en Chile, y en 1970, en México, llegó a cuartos de final. En esa ocasión, el seleccionado soviético, incluso, abrió el torneo enfrentándose a la selección de México. 

En cuanto a Eurocopas, Yashin y sus compañeros estuvieron a punto de realizar el doblete en 1964, pero perdieron ante el anfitrión español. Cuatro años más tarde la selección soviética tuvo otra final dolorosa contra Alemania.

Sin embargo, la generación de los Yashin, Valentín Kozmich (goleador en la Euro 1960 y en el Mundial 1962), Anatoliy Banishevskiy, Eduard Streltsov y Slava Metreveli no tuvo sucesores, hasta que la política del Kremlin, inmiscuido en el futbol, terminó con la selección del “Ejercito Rojo”.

Octavos o fracaso

Si bien Rusia supo remontar la adversidad económica, es difícil que lo haga en materia futbolística. Aunque también es cierto que su seleccionado no puede consolarse sólo con una semifinal de Eurocopa, como la de 2008. 

“Nuestra fuerza principal es nuestra afición. Somos el anfitrión y eso le dará aliento a nuestro equipo de manera significativa –confía Pavlyuchenko–. Eso es lo que mueve a los jugadores, quienes saltará a la cancha a demostrar lo mejor.”

En el Mundial de Brasil 2014 se enfrentaron a Bélgica, Corea del Sur y Argelia; en la Eurocopa 2016, en Francia, jugaron contra Inglaterra, Gales y Eslovaquia: fueron eliminados desde la primera fase.

Ahora, según el sorteo del 1 de diciembre pasado deberán medir fuerzas en el grupo A, con Uruguay, Egipto y Arabia Saudí. Rusia tiene el reto de pasar a octavos; de no hacerlo, el seleccionado y el país anfitrión sufrirán una gran desilusión.

Este reportaje se publicó el 10 de junio de 2018 en la edición 2171 de la revista Proceso.

Comentarios