Gran Bretaña: los estragos económicos del Brexit

LONDRES (apro).- La salida británica de la Unión Europea (UE), que se hará efectiva a partir de marzo de 2019, ha puesto un freno importante al crecimiento económico del Reino Unido e hizo tambalear la balanza pública, afectando a millones de familias vulnerables en el país.

Luego de un invierno con intensas nevadas y frío polar que afectó significativamente el nivel de gasto de los consumidores y paralizó el consumo de bienes, la economía británica no logra aún recuperar terreno desde el referéndum sobre el Brexit en junio de 2016.

El valor de la libra esterlina se desplomó a su nivel más bajo este año luego que el Banco Central de Inglaterra se vio forzado a demorar un aumento estimado de las tasas de interés, actualmente al 0.5% anual, debido al fuerte debilitamiento de la economía. Sólo en el último mes, la libra esterlina perdió 4% de su valor frente al dólar estadunidense, al retroceder seis centavos de dólar.

David Blanchflower, exintegrante del influyente Comité de Políticas Monetarias del Banco de Inglaterra, sostuvo que la economía británica estaría registrando un fuerte crecimiento si no tuviera que enfrentar los efectos negativos del Brexit.

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“El Brexit ha sido un verdadero desastre para el país. Fue un golpe auto-infligido por la población, y tendrá muchas repercusiones tanto para la economía como para las posibilidades de crecimiento del Reino Unido”, agregó.

Por su parte, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, advirtió en su más reciente ponencia pública, a finales de mayo, que un “Brexit desordenado”, es decir, una salida británica sin acuerdos comerciales y aduaneros pautados de antemano con la UE, obligará al Banco a congelar las tasas de interés o incluso reducirlas aún más, con el fin de proteger puestos de trabajo y el crecimiento económico.

Según el índice de actividad de negocios, la tabla IHS Markit/Cips, el nivel de crecimiento fue muy menor que lo anticipado, de 52.5 puntos en marzo a 53.2 puntos en abril, un barómetro que da cuenta del efecto Brexit en la economía.

Para James Knightley, economista jefe del grupo bancario ING Bank, aunque el mal clima en invierno contribuyó a un freno económico en el Reino Unido, la inminente salida británica de la UE es la que está causando cada vez más incertidumbres y nerviosismo entre los inversionistas.

“Muchos inversionistas se preguntan qué sentido tiene invertir dinero y recursos en el Reino Unido si hay tantas dudas sobre qué va a ocurrir con la economía y cómo va a reaccionar ante el Brexit”, afirmó Knightley.

Otro índice económico relevante en el país, el elaborado cada mes por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS, en sus siglas en inglés), concluyó a comienzos de junio que el nivel de inversión del sector de negocios cayó 0.2% en el primer trimestre del año. Reveló además que el nivel de gasto de los consumidores fue el más débil en tres años.

Este último índice llevó a que varias de las principales cadenas comerciales de Gran Bretaña –entre ellas Marks & Spencer, Maplin, Toys R Us y Dixons Carphone– anunciaran el cierre de una veintena de centros comerciales en el país por la caída del gasto de consumidores.

Una de las pocas buenas señales económicas desde el referéndum ha sido el alivio por una leve baja de la inflación, que cayó a 2.4% como consecuencia de los vaivenes de la libra esterlina. De todos modos, los principales analistas económicos del país indican que el Brexit llevará a un fuerte aumento de la inflación en los próximos meses, en gran parte debido a un incremento en los precios de productos comestibles y de otra índole provenientes de la UE, como también de un aumento en el precio de los combustibles.

Pesimismo

En su ponencia ante el Comité de Finanzas de la Cámara de los Comunes, Carney advirtió que la salida británica del bloque comunitario afectará a millones de familias de clase trabajadora, ya que perderán en promedio hasta 900 libras esterlinas (unos mil 200 dólares) del valor anual de sus salarios. “Desde el último año y medio, la economía ha sufrido un impacto relativo mayor (del Brexit) que el esperado. Incluso a pesar de algunos índices positivos para la economía, la situación es bastante preocupante”, subrayó el experto.

Confirmó que la economía del Reino Unido perdió cerca de 2% de crecimiento debido a las incertidumbres creadas por el Brexit, en especial las relacionadas con futuros acuerdos comerciales con el bloque y al futuro de la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

Ello implica que la economía británica es ahora 40 mil millones de libras (53 mil 550 millones de dólares) más pequeña que en caso de haber decidido permanecer dentro del bloque comunitario.

Andrew Sentance, otro exintegrante del Comité de Políticas Monetarias del Banco Central, afirmó que el Brexit podría tener un efecto muy dañino en el sector de productividad. “Si el Brexit provoca, como tememos, un encarecimiento del trabajo en los sectores de la manufactura y de los servicios financieros, entonces éstos se trasladarán fuera del Reino Unido para abaratar sus costos, afectando en gran medida la productividad británica, que se deteriorará incluso más”, advirtió.

Otro problema creciente para la economía de Gran Bretaña es el déficit comercial en el país, que ha crecido significativamente en los últimos meses debido a una baja de exportaciones.

Al excluirse el sector de servicios, el déficit comercial británico creció a 12 mil 300 millones de libras (16 mil 460 millones de dólares), mayor al de 11.300 millones de libras proyectado inicialmente por los analistas económicos,

A diferencia de lo afirmado por muchos simpatizantes del Brexit –entre ellos el actual canciller Boris Johnson–, los datos dan cuenta de que romper relaciones comerciales con la UE no ha llevado a un aumento de contratos y acuerdos comerciales multimillonarios con otros países del mundo.

Logró, en cambio, que el índice de empleo se mantenga relativamente estable e incluso mejoró en los primeros tres meses de 2018. Ello a pesar del débil crecimiento económico que el Reino Unido registró en los últimos cinco años.

Según la ONS, el país sumó 197 mil nuevos puestos de trabajo, aunque los niveles de salario siguen estancados, con incrementos muy pequeños: 2.6% anual.

Un sector que preocupa al Ministerio de Economía británico y que es vital para la economía del país es el de la vivienda.

La incertidumbre generada por el Brexit, sumado a cambios en las tasas inmobiliarias, las presiones inflacionarias y bajos aumentos salariales, estancaron el mercado de viviendas desde que se llevó a cabo el referéndum por la salida de la UE.

En mayo último, el Instituto Real de Martilleros Públicos confirmó que el nivel de compra y venta de propiedades en el Reino Unido cayó a su nivel más bajo desde 2012, y aclaró que la situación empeorará aún más una vez que se oficialice la salida del país del bloque europeo.

La recesión dentro del sector de la construcción, provocada por una ralentización en el índice de nuevas construcciones para el área comercial y un enfriamiento del mercado inmobiliario de Londres, fue un factor importante en el debilitamiento de la economía nacional, que registró una caída de 0.4 a 0.1% durante el primer trimestre del año.

Según el grupo de análisis financiero Pantheon Macroeconomics, debido a que la inversión al sector público programada por el gobierno conservador de Theresa May caerá en más de 5% durante 2018, el sector de la construcción seguirá con una tendencia a la baja para el resto del año, presentando serios desafíos a la economía.

Incertidumbre

Una recuperación en los índices de crecimiento será clave para frenar la inflación y permitir un aumento de las tasas de interés en los próximos meses.

La fijación de precios en mercados de derivados, que permite a los inversionistas protegerse de cambios en las tasas de interés, implica ahora que hay 20% de probabilidades de un aumento en las tasas de interés para agosto, contra 80% de probabilidades que había a comienzos de abril.

Para Blanchflower, que además de haber trabajado para el Banco de Inglaterra es profesor de economía del Dartmouth College, uno de los problemas más graves de la economía británica es que hay demasiadas incertidumbres por el Brexit “y los inversionistas detestan las incertidumbres y la falta de claridad”.

“Las compañías no van a invertir si no tienen idea qué tipo de Brexit busca el gobierno británico, y menos aún sin saber qué ocurrirá en relación con la frontera entre las dos Irlandas”, subrayó.

“Es muy probable que continúe el declive de inversión, algo muy malo para la productividad británica. El Reino Unido sigue siendo el ‘paciente enfermo’ de Europa”, agregó.

Para Blanchflower la situación es incluso más compleja debido a los constantes ajustes y políticas de austeridad del gobierno, que redujo subsidios y servicios públicos afectando a los más vulnerables de la sociedad.

En tanto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó en su reporte mundial de abril pasado que el Reino Unido e Italia fueron los países europeos que menos crecieron. Indicó que fuertes controles de inmigración en Gran Bretaña tras el Brexit dañarán a la que otrora fue una de las economías más fuertes del mundo. Ello debido a un envejecimiento de su población y el éxodo de trabajadores europeos. Los índices de inmigración neta al Reino Unido han caído significativamente desde el referéndum de junio de 2016, y muchas empresas expresaron ahora temor por una escasez de mano de obra no calificada, especialmente dentro de los sectores alimenticio, hotelero y de la construcción.

El gobierno de May ha prometido reducir la migración neta al país en menos de 100 mil personas. La inmigración neta de ciudadanos europeos al Reino Unido cayó en 75 mil en 2017, su nivel más bajo en cinco años, tras el llamado “Bréxodo”.

La ONS indicó que la migración neta anual al país entre septiembre de 2016 y septiembre de 2017 se redujo a 244 mil casos, 29 mil menos que en el año anterior. Sin embargo, la migración neta de ciudadanos no comunitarios aumentó a 205 mil casos en el mismo periodo.

Jonathan Portes, profesor de políticas económicas y públicas del King’s College de Londres, afirmó por su parte que la caída en la migración neta de ciudadanos de la UE se debe a que el Reino Unido “se ha convertido en un país menos atractivo para los inmigrantes europeos, tanto por razones económicas como psicológicas” tras el voto por el Brexit. Portes sostuvo que este es uno de los factores que llevó al debilitamiento de la economía en el país, comparado con el de Europa y el resto del mundo.

“Hay demasiadas incertidumbres y esto le está costando muy caro a Gran Bretaña. La economía tambalea y sólo mayor claridad a futuro de cara al Brexit tranquilizará tanto a los inversores como a los consumidores”, concluyó.

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