Berenice Mastretta: el salto del teatro al cine

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Berenice Mastretta es una joven promesa de la actuación mexicana. A sus 34 años posee el raro poder de divertirse como una niña pequeña o de convertirse en una mujer dura y directa: Todo un camaleón con una gama amplísima de colores. Lo seguro es que ilumina el lugar donde se para.

Primero estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Tenía un futuro prometedor como productora de series, incluso estaba ya trabajando para la cadena E! Entretainment.

Fue hasta sus 28 años cuando decidió aventurarse hacia su pasión real: la actuación. Entró al Centro Universitario de Teatro de la UNAM -una de las escuelas más prestigiosas del país-, donde se formó con maestros como Laura Almela, Emma Dib, Mario Espinosa y Priscila Imaz.

Desde entonces, ha participado en numerosas obras como Ilusión de Alberto Estrella, dirigida por Víctor Carpinteiro; Regresa de Ximena Escalante y dirigida por Sylvie Mongin; y Mirando el precipicio por encima de mi hombro, escrita y dirigida por David Gaitán, entre otras.

Pero, de acuerdo con el destino fatal del que hablaron los griegos, le tocaba regresar a las artes audiovisuales. El año pasado apareció en su primera película, El viaje de Keta, dirigida por Julio Bekhor y Fernando Sma. También ha protagonizado varios cortometrajes, entre los que destacan Las voces de las bestias, En el fondo del agua y Se requiere su presencia.

Al preguntarle las diferencias entre la actuación en teatro y la de cine, Berenice contesta:

“En el teatro el actor interactúa con el espectador, pues hay un intercambio de energía donde el público reacciona a lo que el actor transmite. El proceso de comunicación es inmediato. Por otro lado, la cámara tiene un ojo muy selecto, por lo que el manejo de la energía es diametralmente opuesto”.

La joven se entrena todos los días para superarse a ella misma. Cree en el trabajo arduo, es muy disciplinada y entregada, sin dejar de ser loca y libre.

“El mayor reto es que haya verdad. Siempre hay un trabajo previo de construcción del personaje, de las relaciones con otros personajes y del rol que se juega en la historia”, explica.

-¿Qué hace a un buen actor?

-La preparación. Un actor debe entrenar constantemente de forma física, emocional e intelectual. Debes mantener el espíritu creador siempre activo, explorar nuevas herramientas y mecanismos, observar…

En el salto del escenario a la pantalla, su formación como comunicóloga es fundamental, ya que entiende bien lo que pasa detrás de las cámaras. Conoce las dificultades por las que transita el equipo de producción y sabe que su trabajo puede ayudar a que le sea un poquito menos complicado.

“En el cine, generalmente, no se graba de forma cronológica, por lo que hay que tener muy claro cuál es la trayectoria de carácter del personaje, cuáles son los objetivos, estados de ánimo y motivaciones de cada escena para que todo tenga una coherencia y cuadre en la edición”, detalla.

Es importante perseguir los sueños: Berenice Mastretta no tomó el camino fácil, mucho menos el más rápido. Pero es alguien que está construyendo el propio, el que la hace feliz. Eso se nota, y los espectadores lo agradecemos. A Berenice hay que verla.

Los cortos donde actúa se presentan en la Muestra del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) 2018, la cual tiene funciones en la Cineteca, TVUNAM, escuelas preparatorias e, incluso, la Universidad Autónoma de Baja California desde mayo hasta noviembre.

En agosto y septiembre tendrá temporada de la obra Ropa sucia dirigida por Andrómeda Mejía, la cual ganó la Categoría C3 en el pasado Festival Internacional de Teatro Universitario. El montaje se presentará viernes y sábados en el Foro El Cubo, de Grajales Robles 28, Col del Valle, CDMX.

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