“Prometo no enamorarme”, nueva película de Sugich

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Alejandro Sugich, director de Casi treinta, estelarizada por Eiza González, ofrece ahora un nuevo filme: Prometo no enamorarme, con imágenes de lugares emblemáticos de Coyoacán y la colonia Roma, por lo que la propia Ciudad de México se vuelve un personaje de esta historia.

En la cinta, el talento de Julieta (Natalia Varela), una capaz chelista, se ve opacado por estar casada con Daniel Abad (Alfonso André), famoso músico de la escena clásica. Su matrimonio se desmorona poco a poco, debido a que los compromisos profesionales son la principal prioridad del esposo. Una mañana que él la deja plantada, Julieta conoce a Iván (Alfonso Dosal), un DJ que ha prometido no enamorarse…

Prometo no enamorarme, según Sugich, se encuentra en 239 salas comerciales del país, y se trata de “un drama, pero también es una comedia, combinación que llaman dramery, mezcla siempre difícil de manejar porque lleva un tono muy particular, que en esta película radica, sobre todo, en que se propuso realizar una historia muy humana y muy espontanea”.

–¿Es complicado lograr esa espontaneidad? –se le pregunta en entrevista con Apro.

–El elenco logró eso. Lo hacen increíble. Es un elemento para mí complicado de lograr y creo que se consigue bien en esta película, también la propuesta en cámara. Para poder lograr esa espontaneidad decidimos manejar un lenguaje más cercano, a secuencias, pequeños, largos, pero con una edición mucho más amplia, no tantos cortes para poder lograr esa espontaneidad. Y el tercer elemento es que solamente teníamos 16 días para rodar la película y también fue complejo, pero yo creo que le dimos la vuelta, hicimos una muy buena preparación.

Luego comenta que a este proyecto lo invitó el productor Gastón Pavlovitch: “Él hace algunos años me dijo su intención de tratar de crear una película basada en la novela Noches blancas, de Fiódor Dostoyevski, como anécdota principal, y poco a poco mandó a escribir los guiones, y en un punto ya me involucro. Ya cuando tenía un guión, empezamos a buscar los fondos como Fidecine y Eficine, así es como me involucro. Pero la idea original de la concepción fue de Gastón y me encantó que me haya considerado a mí como el director”.

–¿Cambió el guión al momento de filmar?

–Bueno, sí, al final le metí al guión, de hecho, lo adapté para lograr esa espontaneidad. Les di mucha libertad a los actores, además de libertad de opinión para sus diálogos; para mí era muy importante que ellos se sintieran muy a gusto con el diálogo. Pero la estructura ya estaba bastante bien y, sí, al final le metí cosas de mi cuchara, y sin embargo ya venía un guión bastante sólido.

–¿Qué tan difícil fue coordinar a los tres actores y además que improvisaran también?

–La clave fue cuando hice el casting. Tenía claro que el largometraje
iba a estar basado en la espontaneidad. Por eso optamos por actores de teatro. Como una pieza teatral dura dos horas, de pronto se equivocan, y ya saben cómo reaccionar, saben muy bien componer las cosas. Al momento de encontrar a los actores, gané, porque lo logran muy bien e interactúan con su medio ambiente, eso también es bien importante para la espontaneidad. Hay una escena en donde se cruza un carro de verdad y Poncho reacciona de una forma muy espontánea, y esa fue la toma que quedó.

“Me concentré en dirigir”

–¿Qué experiencia le deja Prometo no enamorarme?

–Estoy muy contento con el filme, hay cosas nuevas que aprendí, por
ejemplo, es la primera película donde un productor me busca y la produce una empresa. Yo he sido el productor del cine que he realizado. Ahora no fui el productor, eso de entrada fue muy padre porque me concentré solo en dirigir, al cien por ciento en las actuaciones y en la cámara. Cuando eres productor, también se concentra uno en los pagos y más. Tuve mucha libertad para la cuestión de la dirección.

–Entonces, ¿sí es complicado dirigir y producir?

–Sí, es más complejo porque es más trabajo. A final de cuentas este largometraje fue más sencillo porque tuve cubierta la espalda por uno de los mejores productores de México y además la directora de producción que fue Sandra Solares es toda una institución. Las decisiones que tomamos funcionaron, que también eso vale mucho.

El cineasta manifiesta su alegría porque el filme ya se encuentra en cartelera desde el pasado 8 de junio:

“Espero que la gente acuda a verla. Va a pasar un rato muy agradable y va a reflexionar. Va a dialogar al final. Creo que la película contiene esos elementos para un debate después de pasarla bien, y olvidarnos un poco de todos los temas que están en la agenda nacional, de las situaciones complicadas.

–En México se encuentra de moda este género de drama-comedia, ¿a qué le atribuye su éxito?

–Porque la comedia que manejamos es única de los mexicanos. Es parte de nuestra cultura y con ella nos conectamos. No reaccionamos igual ante un chiste de un actor estadunidense. El drama-comedia es nuestro día a día. Esa es el arma más fuerte que tenemos ante el cine internacional. Además, en México se puede crear una muy buena comedia con un presupuesto bastante noble, sin gastarte millones de dólares como el cine extranjero, también por eso el cine de terror funciona en México.

“En la época de oro del cine nacional se produjeron filmes de terror y de comedia muy buenas. Igual contamos con súper héroes, como El Santo, pero ahorita se acepta la comedia y el drama”.

–Las locaciones también son muy importantes ¿Desde el primer momento quiso mostrar a la Ciudad de México?

–La selección de locaciones surgió como una idea… un poco hípster, escogí los lugares que más me gustan. Si a mi me estuviera pasando exactamente lo que sucede en la película, ¿a dónde llevaría a la chica a pasear? En el Lago de Chapultepec mi idea era hacer algo súper romántico y lo sacamos muy bien, o en la escena del Castillo, que se ve precioso. Pero realmente si tú te paras allí, no se ve el castillo, lo que hicimos es que lo recreamos en 3D; lo volteamos y lo agrandamos, para poder tener perspectivas.

Por momentos la cinta recuerda a otros grandes filmes como Historias de Lisboa de Win Wenders, Antes del amanecer de Richard Linklater o Manhattan de Woddy Allen.

“Me clavé mucho con Anni Hall y Manhattan, de Woody Allen, para las actuaciones; para los planos secuencias, me basé en las películas de Linklater. Woody Allen es el director que primero se me vino a la cabeza. Quería hacer una película defeña, de la Ciudad de México, como este cine de los setenta, ochenta de Allen, que eran cintas neoyorquinas”.

Prometo no enamorarme cuenta con una inversión de 17 millones de pesos. El productor Pavlovich ha colaborado con Martin Scorsese. Distribuye la cinta Cinépolis.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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