La política, show de los medios electrónicos

¿Por qué la sociedad, que durante tanto tiempo estuvo marginada de los instrumentos de expresión, ahora que los tiene se inclina por la banalidad, por la frivolidad y por asuntos intrascendentes? Ese planteamiento del investigador Javier Esteinou recorre su análisis sobre el lamentable papel que ha jugado la política en su relación mediática en estas elecciones. Reconocido en su trayectoria por la universidad que ayudó a fundar, la UAM, fustiga asimismo a la televisión pública cultural, “atrapada por el oficialismo”.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Con una dura pero real radiografía de la política, la situación económica y social, los medios, la educación, el país en general, el académico e investigador Javier Esteinou Madrid recibió el reconocimiento de Profesor Distinguido por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), institución a la cual contribuyó a fundar hace ya 45 años.

En la ceremonia realizada en el Salón del Consejo Universitario de la Unidad Xochimilco, el pasado 22 de mayo, no quedó títere con cabeza:

Inseguridad, crimen organizado, partidocracia, corrupción, feminicidios, asesinatos de periodistas, desapariciones forzadas, impunidad, desigualdad social, falta de crecimiento económico, devaluación, ecocidio y hasta el “hiper consumo” –“cristalizado en el festejo del Buen Fin”–, fueron abordados por el investigador.

Un detallado informe con las cifras en la mano que resume como “el crudo drama del moderno Laberinto de la Soledad” o el “infierno mexicano” (en contraposición al llamado “milagro mexicano” de mediados del siglo pasado), en el cual dejó claro que se trata de los resultados del sistema económico impuesto desde los años ochenta:

“Este prototipo de desarrollo expulsó de nuestro interior los ‘sentimientos de la nación’ que conformaron la cohesión e identidad de la patria durante más de dos siglos, y sólo en cuatro décadas neoliberales nos arrojó a los ‘sentimientos del mercado salvaje’ y de la mentalidad de la corrupción sin freno, que responde al lema de ‘el que no tranza, no avanza’, y que consagra que se debe atropellar lo que sea con tal de hacer ‘jugosos business’ para fortalecer el modelo del ‘capitalismo de compadres’ o acumular más poder”.

Un día después de recibir el reconocimiento otorgado por el Colegio Académico de la UAM, Esteinou comenta en entrevista con Proceso que no podía presentar otro tipo de discurso puesto que la UAM, fundada en 1974 por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, se ha caracterizado por la libertad de cátedra, por impulsar el pensamiento y la creatividad intelectual independientes, como debe hacerlo una universidad pública:

“Y es importante reforzar su misión de servicio público, no de negocio. A algunas universidades privadas no les interesa la libertad de cátedra sino el negocio empresarial. La UAM ha generado un espacio y el contexto para que los académicos retomen el análisis de los grandes problemas del país, que son urgentísimos. Con ello puede formarse una mina de conocimientos para aportar al proceso de transición que estamos viviendo y pasar de uno violento a uno civilizado.”

Participante en la creación del sistema modular que caracteriza a la UAM-Xochimilco, que plantea una formación analítica y no la crítica porque sí, el comunicólogo y doctor en sociología expone una de las varias teorías que ha desarrollado en el seno de la institución educativa sobre la cuarta república mediática, fenómeno que se vive actualmente.

La primera república se fundó tras la Independencia; la segunda, luego de la Guerra de Reforma, y la tercera, con la Revolución Mexicana. A partir de dichos movimientos sociales se determinó un gobierno con tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Los dos primeros se renuevan cada determinado tiempo con base en votaciones ciudadanas. Pero, asombrosamente, dice, a lo largo del siglo XX surgió el gran poder mediático.

Un poder de facto, con igual y hasta mayor fuerza que los anteriores, y al cual la sociedad no elige de manera democrática, pero “ya vamos para la tercera generación con Televisa y poco menos con TV Azteca, tienen una enorme fuerza ideológica, económica, política, emocional, paralela… Es la cuarta república mediática, el triunfo de la cultura idiota”.

–Su discurso del pasado 22 de mayo al recibir el reconocimiento ofrece un panorama desolador. Si lo hubiera leído en televisión, en horario Triple A, haría mella en las elecciones: ¿cuál sería su mensaje?

–Es una situación muy preocupante. Lo que se tendría que practicar en el proceso electoral es la política. En su terminología significa: la atención de los grandes problemas de las comunidades. Pero lo que hemos visto en los debates, en los spots, en la propaganda, es una telepolítica. Las campañas han sido producidas para la televisión; retoman criterios del espectáculo, del show:

“Manejo de las emociones, respaldo con música, comportamiento como actores de telenovela de los políticos, su desempeño teatral ante las cámaras, todo con el objeto de ganar rating. Pareciera que el rating les va a dar votos y no la discusión de los grandes problemas de la agenda nacional. Es gravísimo para un país con esta tremenda crisis, que no es coyuntural sino civilizatoria, donde las bases de nuestra sociedad son cada día más frágiles y eso plantea mayor cercanía al caos. Tendría que haber propuestas racionales para enfrentar el desmoronamiento que todos los días vivimos y avanza, se ha perdido la gobernabilidad.”

Política “show”

Pero ni los partidos ni los políticos ni los conductores de televisión y radio se interesan por un modelo de comunicación política que realmente informe, “dicen que es aburrido, que no llama la atención, que no invita a ver, como si tuviera que haber un circo, un palenque, sangre”, lamenta.

“Si no hay adrenalina, la política no es interesante. Es una política reptil, dirigida a lo más instintivo del ser humano: el impulso, la agresión, el ataque; y no a la fase del cerebro del homo sapiens.”

En opinión suya, los dos debates entre los candidatos a la Presidencia son el ejemplo: La televisión y sus conductores han impuesto su dinámica; se dan agresiones, insultos, peleas, arañazos y todo se debe permitir con tal de hacerlo atractivo.

“Es regresar a la etapa más primitiva, a pesar de decir que estamos en la fase de la posmodernidad y en la etapa más avanzada de la cuarta revolución industrial. ¿Cómo es posible que una revolución industrial, con todo el desarrollo de las máquinas, las herramientas, el pensamiento científico, tenga como centro de atención la generación de adrenalina y no el razonamiento?”

–¿El Instituto Nacional Electoral (INE) ha permitido este tipo de parámetros?

–Sí, aunque el INE no ha hecho más que respetar los cánones de la última reforma electoral, tratando de distribuir los tiempos, pero es responsabilidad de los partidos que aprobaron esa reforma.

Se le pregunta si no es un signo del entrelazamiento de la política con el show el hecho de que los gobernantes se casen con figuras del espectáculo, no sólo en México. En Francia, por ejemplo, el expresidente Nicolas Sarkozy se casó con la modelo Carla Bruni. Cabe decir que en esta contienda hay más candidatos a puestos de elección provenientes del medio del espectáculo.

“Es muy preocupante. En el fondo lo que se está diseñando son sets para presentación de imagen que implican cómo sonríe la persona, cómo se peina, qué lente va a utilizar, cuál es su corbata. Eso es una competencia de edecanes, de maniquíes o de desempeño ante las cámaras. Son las reglas de los actores, de las telenovelas, del show y del concurso cómico, y no las reglas para desarrollar el pensamiento analítico, crítico, de reflexión que debe hacer una sociedad que tiene todas estas crisis.”

Puesto que menciona a Televisa y TV Azteca como parte de la cuarta república mediática, se le pregunta qué pasa con la televisión pública. El Canal Once recibió hace tiempo quejas de televidentes que percibieron un sesgo en el tratamiento de los temas relacionados con las reformas educativa, fiscal y energética, particularmente en el noticiario de Adriana Pérez Cañedo (Proceso 1955).

“Los medios públicos siguen atrapados en el oficialismo, están al servicio del funcionario, del secretario, de la secretaria, del presidente en turno y del gobernador. Es muy preocupante, porque desde la reforma en telecomunicaciones se prometió que tendrían su propio estatuto jurídico, se reconocería su independencia, su autonomía, su libertad de manejo tanto financiero como editorial, y no sé ha cumplido.

“Mientras no se cuente con ese marco jurídico, seguirán siendo medios de gobierno, subordinados a distintas esferas del poder, desde el municipal, pasando por los secretarios de Estado, el gobernador, hasta el presidente de la República. Y urge la presencia de verdaderos medios públicos como un contrapeso para construir otra cultura política y otra dimensión de la conciencia que no sea la meramente mercadológica. Es tarea pendiente para el nuevo gobierno elaborar el marco jurídico para los medios de servicio público, para que cumplan con su naturaleza, que es una comunicación de servicio público, no una comunicación para reforzar los intereses de las estructuras de poder.”

Se le comenta el suceso con el periodista Ricardo Alemán, quien emitió un tuit de su cuenta personal interpretado como un llamado a atentar contra Andrés Manuel López Obrador, por lo cual supuestamente se le destituyó por la televisora del Instituto Politécnico Nacional, si bien finalmente fue reinstalado, lo que provocó una andanada de críticas al canal. Igual se le pregunta si es válido que el conductor Ricardo Raphael emita opiniones personales en la televisora del Politécnico, siendo funcionario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Separa los dos casos. Considera que Raphael, conductor de Espiral, podría ejercer su libertad de expresión siempre que la UNAM se lo permita y no la comprometa. Sobre el caso de Alemán, advierte que en las redes sociales la libertad es mayor, prácticamente no hay límites, como sí los hay en los medios formales (radio, televisión, prensa), pero las redes están fijando la agenda, marcan los temas virales que sigue un buen sector de la sociedad, particularmente el juvenil:

“Los medios formales retoman los asuntos virales para alimentar su programación o su información, de lo contrario se quedarían fuera y perderían atención, rating y, por tanto, ganancias. Entonces hemos visto un desplazamiento de las líneas de información de los medios convencionales por las nuevas líneas espontáneas, casuales, ocurrentes, sorpresivas, que surgen en las redes. Eso habla de un nuevo fenómeno educativo impuesto de manera espontánea, que no imaginaron surgiría a partir de la revolución tecnológica.”

–¿Los candidatos han presentado propuestas en materia de telecomunicaciones? Siendo un tema de cultura, no se debatió en el encuentro sobre la reforma cultural organizado por el Grupo de Reflexión en Economía y Cultura (Grecu), en el Centro Cultural Roberto Cantoral.

–No. La mayor parte de los candidatos no ha querido tocar el tema de los medios porque son un poder al cual no quieren enfrentarse, prefieren confrontarse con el sector empresarial y decir que no se construye el aeropuerto o hablar de modificaciones a los regímenes fiscales, que tocar la estructura de los medios de comunicación. Saben que las campañas dependen de la vinculación con los medios, y si a los medios no les gustan, los candidatos no ganan, por eso no han querido arriesgarse.

“Y segundo: Es sorprendente que cuando hablan de cultura, los candidatos siguen manejándola en el concepto porfirista o decimonónico de que es igual a bellas artes, es música, escultura, danza, poesía, exposiciones. No se menciona que la principal producción cultural es la que hoy se deriva de las industrias culturales, la radio y la televisión, incluso la prensa, y ahora se incluyen las redes como un fenómeno político.”

–Finalmente, frente a la trivialización de las redes, ¿qué les queda a investigadores de la comunicación como usted?

–Primero, estudiar este fenómeno: ¿Por qué la sociedad, que durante tanto tiempo estuvo marginada de los instrumentos de expresión, ahora que los tiene se inclina por la banalidad, por la frivolidad y por asuntos intrascendentes? Por ejemplo, esta serie que además se vuelven tendencia de opinión o se viralizan, la lady Tecate, la lady Ferrari, el lord Condesa, etcétera. Son aspectos muy ocurrentes pero finalmente muy frívolos, en un aspecto coyuntural, mientras aspectos fundamentales como abrir nuevos horizontes hacia el futuro para los jóvenes, ¿cómo tendrían que estarle pidiendo hoy a los candidatos que les dieran 10 compromisos para que puedan tener empleo? o ¿cómo pedir la defensa de los comunicadores? o ¿cómo pedir el paro a la violencia que existe?…No son los que ocupan los trending topic.

“Son manifestaciones que reflejan el tipo de sociedad en la que estamos: Una sociedad tramposa, frívola, maniquea, demagoga y también con muchas carencias o mentiras que desmitifica que el sector popular es el que va a encontrar la solución, porque teniendo ya los instrumentos no lo ha demostrado. Entonces eso plantea si acaso se tiene que regresar nuevamente al sector que tiene la capacidad analítica de hacer propuestas y de que estas propuestas puedan ir trascendiendo.”

Esta entrevista se publicó el 10 de junio de 2018 en la edición 2171 de la revista Proceso.

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