“La Martina pa’ presidenta”, de Bronce Latino

De enorme riqueza musical, lingüística y sonora, irrumpen en el panorama del CD y de la actualidad política los dúos Bronce Latino y FM. El primero, compuesto por Tony Suárez y Adry Cervantes, escarba en nuestras raíces para componer Martina para presidenta, álbum de hilarante sátira popular por los rumbos de Chava Flores, Rockdrigo o Café Tacvba, Por su parte, Dueto FM, integrado hace 15 años por Fernando Salazar y Marilú Zanella, atiende la urgencia de un rumbo nuevo con su disco Canciones de mi América Latina.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Voz cantante del conjunto Bronce Latino con su esposo multiinstrumentista Antonio Tony Suárez durante tres décadas, Adriana Adry Cervantes Velasco da un giro ­inusitado en su trayectoria: encarna a un personaje cómico musical inspirado en el arquetipo indígena femenino La Martina, con su grabación número 15: La Martina pa’ presidenta.

En los portales, junto a la iglesia franciscana de Coyoacán donde ellos comenzaron como artistas callejeros con su sombrero al piso, el dúo, que ha tocado en Bali y la República Checa, se muestra feliz a su regreso de una fructífera gira de Tabasco a Quintana Roo, región donde Bronce Latino logró dos presentaciones llenas en el Museo Cultura Maya de Mérida, Yucatán.

“Yo quiero echarle porras a López Obrador, mano, viene un cambio muy alivianado para México”, son las primeras palabras que menciona Tony, tañedor de flautas y cuerdas andinas en el álbum Jaime Sabines para el mundo, con poemas musicalizados en fusión de cumbia, ska, danzonete, ecos ­prehispánicos, salsa, flamenco, ­reggae, huayno y huapango (­Proceso, 15/3/2010).

–No, no, nones –lo interrumpe Adry con un chascarrillo en dialecto acantinflado–… ¡Tú vas a votar por mí porque yo soy La Martina y voy pa’ presidenta por nuestro partido de Los dil pueblo!

–Bueno, bueno –acepta Tony resignado, siguiéndole la chanza–… Si López Obrador gana, me voy con él. ¡Imagínate vivir el cuarto movimiento revolucionario México con AMLO! Pero si no gana o le hace fraude el PRI, me conformo con que La Martina me ponga ái de secretario, aunque sea pa’ prepararle su rico cafecito, chocolatitos y pozol (sic) con frutas curtidas.

Resuena desde su computadora una aclamación vitoreando en coro:

“¡Los dil pueblo, los dil pueblo…! A votar por La Martina pa’ gobernar, votemos todos por Los del Pueblo, nuevo partido de la igualdad.”

Es La Martina quien alegre se destapa: Siñores y siñoras, yo les prometo bajar el precio dil gas, porque il otro día me llivé la gran sorpresa que ta re bien caro y eso pos nos friega la economía dil hogar…

En verdad se trata del plato láser con una portada con los cuatro miembros de Bronce Latino que dibujó chuscamente Jorge Manjarrez (artista plástico creador de los murales del rock mexicano en las paredes de la estación del Metro Chabacano en la capital); este CD incluye 13 cortes con “¿Que bajó la delincuencia?” y el corrido “La Martina para presidenta”.

¡Por la Martina hay que votar!

Basta de engaños, basta de robos,

¡una mujer nos va a gobernar!

A golpes de veloz tachún tachún y una banda bien afinada por fondo, Adry (bueno, La Martina) intercala arengas con canturreo vaciado: ¡Vamos a promover la energía renovable así mesmamente ya no contaminaremos y nos ahorramos hartos pesus! Si impondrá un día di discanso obligatorio pa’ las amas di casa, ¿pos qué creen que el trabajo di la casa si hace solo o que eso no cansa al cuerpo?

Del relajo, la canción pasa a la crítica y brotan semillas de reflexión.

Que las novelas sean más reales, qui dejen algo pa’ pensar. El mismo cuento desde hace años no aporta nada a la sociedad… Ya stoy harta que la sirvienta si casa con el patrón y el patrón la güelve una siñora de sociedad.

La Martina “ocupa la silla presidencial”, cual Villa con su Zapata:

¡Se abren escuelas que son gratuitas,

con guardería pa’ las mamás

y los domingos el cine es gratis

pa’ las familias in general!

Bajaremos las gasolinas,

ya las casetas no hay que pagar…

Lanza un guiño a su esposo entre carcajadas bajo el sol de mediodía:

“Pos si ti portas bien, Tony Bronce, voy a nombrarti sicritario diartes, vas a ser mi Primero Damo, ¡tú, don Jilemón Batalla, Caballero de la Lealtá!

Una tinga para Trump

Cuando Estados Unidos eligió a Donald J. Trump presidente el 9 de noviembre de 2016, Antonio Suárez y Adriana Cervantes concluían estudios en la Casa de la Música Mexicana (dirigida por Jorge Aquino) y descubrieron “un retorno a nuestras raíces”.

En la materia de corrido mexicano, los alumnos se dividieron en dos grupos, a los que se pidió crear un corrido; sin embargo, Tony y Adry se quedaron solos, despreciados por sus colegas, que decidieron irse al bando en el que un alumno era una lumbrera en escribir décimas regodeadas.

“Nos dieron un periódico donde leímos toda la serie de insultos que el güero republicano profirió en contra de los migrantes y de ahí sacamos ‘Una tinga para Trump’”. (ver https://www.youtube.com/watch?v=cDXE_Dpv0-I)

¡Ay, mis queridos paisanos!/ Vaigan haciendo sus maletas/ pos aquí los esperamos./ Mejor vayan cocinando una tinga para Trump y otra tinga a su madre, ¡tinga a su madre!

Corrido pegajoso de temática chispeante sorprendió a maestros y compañeros. Algunos criticaron que Adry, en el papel de La Martina (huipil, listoncitos en el pelo, peinada con trenzas y calzando huaraches), hablara parecido a la popular cómica La India María (Malena Velasco: Puebla, 1940-DF, 2015).

“Nos acusaron de que cómo nos atrevíamos a insultar a nuestras sagradas etnias, a los indígenas de México; pero para nosotros fue mágico descubrir la estructura y riqueza del corrido mexicano, sólo nos inspiramos en la realidad.”

Los de Bronce Latino (quienes viven en Ecatepec, Estado de México) sacaron la casta y nació La Martina:

“Leímos las amenazas del muro de Trump y nos dio mucho coraje. Yo vengo de familia campesina y los dos tenemos paisanos en Estados Unidos, trabajadores, gente honrada que aporta muchísimo a ese país. ¿Cómo plasmar una queja sin caer en la vulgaridad y sutilmente mentarle la madre? Pues con el albur picante. No hay nada de ofender a nadie, al contrario, es respetar a las clases más oprimidas de nuestra tierra. Yo soy parte de esa familia de gente de provincia, se lo dije a Tony, si alguien viniera de la sierra pues ese personaje sería como La Martina, hablaría y diría todo lo que canto. Me encantan los atuendos folclóricos y de inmediato me puse a componer más y más.”

Por extensión alegórica, los dislates, las mentiras y la incultura manifiesta de los políticos se sugieren en “Lencha la Noña”, pieza que habla de una alumna corrigiendo un error de la maestra en plena clase, y ésta la reprueba, “experiencia también vivida en la Casa de la Música Mexicana”.

Bronce Latino había incursionado en montonales de estilos, incluyendo música ambiental para bailes y bares, así como el Dueto FM (ver recuadro); pero esta vez su sello camina por Cri Crí, Chava Flores, El Piporro, Rockdrigo o Café Tacvba, y aun con géneros olvidados tipo shotís (“desde Madrid de Agustín Lara ya sólo lo bailan en Monterrey”). Las sátiras del disco de La Martina son de una actualidad hilarante:

“¿Que bajó la delincuencia?”, “El Face es cosa del mal y el WhatsAap otro poco”, “Las damas comunicativas”, “El Todas Mías”, “La Salustiana”, “Triste tango” y “La torta de tamal”. El CD incluye dos piezas de Moisés Yom Jiménez Valdez (“Como tacos de canasta” y “Crónicas del Metro”). Arreglos de Bronce Latino con Xavier Ortega, y saxofón de Mauro Ramírez.

Este texto se publicó el 10 de junio de 2018 en la edición 2171 de la revista Proceso.

Comentarios