Ante violencia contra sacerdotes, la CEM presenta su protocolo de seguridad para la comunidad eclesial

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Ante los 25 asesinatos de sacerdotes cometidos durante este sexenio, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) presentó hoy su protocolo de seguridad dirigido a “la comunidad eclesial”, especialmente para los párrocos, obispos y agentes de pastoral que están más expuestos a las agresiones.

Presentado por el secretario general de la CEM, Alfonso Miranda Guardiola, el protocolo contempla, por un lado, medidas de “seguridad personal” para los fieles, y por otro, para los “recintos religiosos”.

A los fieles les recomienda, por ejemplo, desplazarse a los templos durante el día, evitar actos rutinarios en sus desplazamientos, elegir las rutas más seguras y, en el transporte público, evitar el uso del celular y el portar joyas ostentosas.

El protocolo pide también que se coloquen alertas en los templos y se contraten seguros de daños a terceros. Y en caso de secuestros en los recintos religiosos, recomienda proporcionar inmediatamente los datos de la persona que pueda negociar con los secuestradores.

“El diálogo o comunicación en los primeros minutos de un evento delictivo es vital, los criminales saben perfectamente que el éxito de sus operaciones depende de cómo aislar y cortar los canales de comunicación”, señaló Miranda Guardiola, en conferencia de prensa.

Aclaró que el protocolo no contempla la participación ni de policías ni de elementos del Ejército en el resguardo de los templos.

Y las medidas de seguridad -añadió- se deberán adecuar a los recursos con que cuente cada templo en el país, así como a su ubicación geográfica.

Respecto a los 25 asesinatos de sacerdotes perpetrados en este sexenio, la CEM reveló que ni la Secretaría de Gobernación (Segob) ni los respectivos gobiernos estatales han aclarado totalmente estos crímenes.

Por último, Rogelio Narváez Martínez, secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, señaló que es indispensable generar plataformas eclesiales y sociales, creando entre ellas articulaciones que puedan generar seguridad y paz.

No son nuevos los protocolos de seguridad implementados por la Iglesia. Ya anteriormente la arquidiócesis primada de México elaboró su propio protocolo, al igual que otras diócesis del país.

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