Plásticos: Impacto devastador en el planeta

El informe “La nueva economía de los plásticos”, concluyó que 95% de todos los envoltorios y empaquetados plásticos son arrojados a la basura después de únicamente un primer uso. Foto: @UNAM_MX El informe “La nueva economía de los plásticos”, concluyó que 95% de todos los envoltorios y empaquetados plásticos son arrojados a la basura después de únicamente un primer uso. Foto: @UNAM_MX

LONDRES (apro).- La creciente polución de plásticos en los océanos, que actualmente supera los 150 millones de toneladas, está provocando la muerte de millones de aves marinas en todo el mundo, contamina recursos acuíferos esenciales para la vida, y afectará eventualmente a miles de millones de personas en todo el planeta.

Una amplia investigación de la BBC de Londres, titulada “Drowning in Plastic” (Ahogándonos en plástico), reveló el impacto devastador de la polución de plásticos en la fauna marina, y por ende en la cadena alimenticia humana.

El equipo de biólogos marinos concluyó que millones de aves marinas están muriéndose de hambre, debido a que sus estómagos terminan llenos de plástico –desde bolsas, cepillos dentales y botellas, hasta hilos de nylon y partes de redes–, los cuales impiden que haya más espacio para alimentos que les permitan sobrevivir.

El grupo de investigadores filmó la población de pardelas en la remota Lord Howe, una pequeña isla del Océano Pacífico ubicada a más de 600 kilómetros de la costa este de Australia, donde habitan al menos 14 especies de aves marinas y 18 de aves terrestres.

Según el documental de la cadena británica, que formó parte de una iniciativa más amplia llamada “Alerta por el plástico”, cientos de miles de polluelos de pardelas son alimentados con desechos plásticos por sus padres, que sin saberlo los condenan a la muerte. Normalmente esas aves alimentan a sus crías con peces pequeños y calamar.

Como parte del programa, los biólogos marinos lograron capturar cientos de esos polluelos cuando abandonaban su nido, y consiguieron extraer desechos plásticos de sus estómagos para ayudarlos a sobrevivir.

“Este tipo de aves son depredadores con conocimientos generales”, explicó Jennifer Lavers, una de las biólogas marinas que participó del estudio.

“Suelen alimentarse de casi todo lo que pueden cazar en el mar. Eso es justamente lo que les permitió crecer como población, el no ser tan selectivos. Pero al haber tanta cantidad de desechos plásticos en los océanos, ahora no pueden distinguir entre el plástico y otros alimentos, y por eso los ingieren”, subrayó.

Las parejas de pardelas que alimentan a sus polluelos con desechos plásticos impiden sin saberlo que éstos se desarrollen normalmente, que reciban una nutrición adecuada y por ende que puedan lanzarse al océano para atrapar su propio alimento.

“En el caso de las aves que no ingirieron demasiado plástico, lo que hicimos fue cazarlas y someterlas a un lavado de estómago, extrayendo esa basura para que puedan tener una nueva oportunidad de vivir”, indicó Lavers.

Liz Bonnin, que presentó la serie para la BBC y que lleva décadas trabajando en programas de vida silvestre y ecología, dijo que lo que vio en la isla de lord Howe fue una de las experiencias más terribles de su carrera.

“Fue devastador ver cuánto plástico sale del estómago de una sola ave. En un caso específico, un polluelo llegó a ingerir más de 90 objetos de material plástico”, agregó.

Los científicos hallaron aves marinas muertas con entre 200 y 250 objetos de plástico en sus estómagos.

“Es obsceno lo que está pasando con estas aves, y lo que terminará pasando con otras especies de aves marinas en caso que no se tomen medidas concretas”, dijo Bonnin.

El documental de la BBC concluyó que la mayor parte del desecho plástico hallado en los estómagos de aves marinas “es totalmente prevenible”.

“Hallamos desde broches plásticos para colgar la ropa, hasta cepillos de dientes y tapas de botellas. Todos estos objetos podrían ser reemplazados por objetos hechos de otros materiales, como aluminio, madera o bambú. Si comenzamos a modificar estos objetos a nivel mundial, podríamos salvar millones de aves”, explicó Lavers.

La investigación de la BBC coincidió con un informe elaborado por la Fundación Ellen MacArthur del Reino Unido, que indicó que la cantidad de plástico en los océanos superará el total de peces para 2050, a menos que se tomen medidas drásticas para revertir esa situación, incluyendo políticas más estrictas de reciclado.

El documento de 120 páginas, titulado “La nueva economía de los plásticos”, concluyó que 95% de todos los envoltorios y empaquetados plásticos son arrojados a la basura después de únicamente un primer uso.

El informe destacó además que, a menos de que la población mundial tome medidas drásticas y concretas con el fin de reciclar el plástico, para 2050 habrá más desperdicios plásticos en los océanos que peces.

La investigación, que recibió la contribución de múltiples fuentes científicas, incluido del Centro McKinsey de Negocios y Medio Ambiente, propuso establecer un nuevo sistema global para reducir masivamente la cantidad de desechos plásticos que terminan en el ecosistema, especialmente en los océanos, como también hallar alternativas viables al petróleo y gas natural como materias primas para la producción de plástico.

Destacó además que al menos ocho millones de toneladas de plástico terminan cada año en los océanos, equivalente a un cesto de basura lleno arrojado por minuto al mar.

“En caso de que no se tomen medidas concretas al respecto, este ritmo de polución aumentará a dos (cestos de basura lleno arrojados al mar) por minuto para 2030, y a cuatro para 2050”, destacó.

El informe señaló que el empaquetado representa la mayor amenaza por desechos plásticos que terminan ensuciando los océanos.

También indicó que 95% de todo el empaquetado plástico que se produce anualmente en el mundo, con un valor estimado entre 80 y 120 mil millones de dólares, se pierde para la economía después de utilizarse sólo una vez.

La Fundación Ellen MacArthur estimó que actualmente hay más de 150 millones de toneladas de plástico en los océanos, aunque advirtió que esa cantidad está creciendo año tras año.

“Si nada cambia, los océanos terminarán con una tonelada de plástico por cada tres toneladas de peces para 2025, y con más plástico que peces para 2050”, indicó el documento.

Subrayó además que las reformas viables en materia de uso de empaquetado plástico requerirán de la cooperación a nivel global de compañías de bienes de consumo, productoras de empaquetado, empresas recolectoras de basura, como también de municipios locales, gobiernos nacionales y otras organizaciones.

Propuso también crear un ente independiente de coordinación global para poder implementar la iniciativa.

“No hay más tiempo que perder. Las medidas deben implementarse ya o veremos una catástrofe medioambiental sin precedentes”, concluyó el informe.

Al respecto, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (ONU Medio Ambiente), que es la autoridad ambiental líder en el mundo, informó el pasado 5 de junio que más de 50 naciones en el mundo ya están tomando medidas concretas para reducir la polución de plástico, incluyendo India, que prometió eliminar el uso sólo una vez de plástico para 2020, con prohibición inmediata en Nueva Delhi.

La promesa de ese país, con una población de mil 300 millones de personas, es la más ambiciosa del plan global contra la polución de plástico.

Otros países que se sumaron a ese programa global fueron Eritrea, Gambia y Marruecos, que prohibirán el uso de bolsas plásticas; China, que prohibió el uso de bolsas plásticas en todos los supermercados, e Irlanda, donde un impuesto al plástico llevó a una caída en el consumo de productos con ese material.

ONU Medio Ambiente también confirmó que las autoridades de las Islas Galápagos prohibirán el uso de plásticos que no se reciclen, y destacó que Sri Lanka prohibirá la espuma de poliestireno.

Sin embargo, la entidad global advirtió que aún queda mucho más por hacer para reducir la gran cantidad de desechos plásticos que terminan ensuciando ríos, mares y océanos.

Explicó que, aunque muchos países cuentan con leyes específicas para reducir el consumo y producción de plástico, en la mayoría de ellos no se cumplen o se cumplen sólo parcialmente.

Según la ONU, ya existen sustitutos biodegradables para reemplazar al plástico, desde el cáñamo de abacá, obtenido de la banana no comestible Musa textilis; el zein, que se obtiene de una proteína del maíz, hasta la piel de conejo, hierbas marinas, y espuma obtenida de hongos.

Otros sustitutos del plástico más amigables al medio ambiente pueden salir de desechos de la leche o de las hojas de piña.

Erik Solheim, director de ONU Medioambiente, afirmó que las medidas para reducir el plástico “pueden ser indoloras y lucrativas”.

“Tendrán enormes beneficios para la población humana y también para el planeta, y ayudarán a evitar los costos cada vez más elevados de la polución por desechos plásticos. El problema no es el plástico, sino qué hacemos con él”, indicó el directivo noruego.

La entidad mundial señaló además que los impuestos y prohibiciones, cuando son planeados y ejecutados adecuadamente, representan las estrategias más efectivas para reducir la polución de desechos plásticos en el mundo.

De todos modos, destacó la necesidad de una mayor cooperación a nivel global por parte del sector de negocios y producción, incluyendo obligar a los productores de plásticos a tomar más responsabilidad y ofrecer incentivos para estimular mayores niveles de reciclado.

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