Sheinbaum vota por Elena Poniatowska para la jefatura de Gobierno de la CDMX

Claudia Sheinbaum, de la alianza "Juntos haremos historia", votó en la colonia San Andrés Totiltepec, delegación Tlalpan. Foto: Alejandro Saldivar Claudia Sheinbaum, de la alianza "Juntos haremos historia", votó en la colonia San Andrés Totiltepec, delegación Tlalpan. Foto: Alejandro Saldivar

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Gritos aislados de “corrupta” y “asesina” siguieron a la candidata de Morena al gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, después de emitir su voto en la colonia San Andrés Totiltepec, delegación Tlalpan, que gobernó los últimos tres años.

Sheinbaum arribó a la casilla 3960 –instalada en el camino viejo a Xicalco– antes de las 10 de la mañana, y dijo que su voto para la jefatura de Gobierno fue para Elena Poniatowska, “como un reconocimiento no sólo como escritora, sino porque ha estado al lado de las causas de los más pobres”.

Y, reservada para dar a conocer los reportes de anomalías, calificó como una irregularidad la instalación tardía de casillas.

Ante representantes de medios de comunicación, la exdelegada de Tlalpan –una de las demarcaciones más afectadas por el sismo del 19 de septiembre pasado– negó que miembros de su campaña hubieran realizado llamadas telefónicas para promover el voto a su favor, como se reportó en las primeras horas de la jornada electoral.

La candidata de la coalición Por la Ciudad de México al Frente llamó a la ciudadanía a participar en los comicios y “votar en libertad”, pero se resistió a mencionar cuáles son los focos rojos que su partido identificó en las ultimas horas como conflictivos, pese a que para entonces el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) tenía ya el primer reporte de robo de documentación a mano armada en el Distrito 27 en Iztapalapa.

Al término del breve intercambio con reporteros, y luego de anunciar que se reuniría más tarde con el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, Sheinbaum fue increpada por mujeres que le gritaron: “corrupta” y “asesina”, señalamientos que la siguieron durante su campaña, derivados de manera particular por el derrumbe del colegio Rébsamen, construido bajo sospechas de corrupción.

Antes de retirarse de las inmediaciones de la casilla electoral, la candidata no desaprovechó la oportunidad de dejarse querer por algunos de sus simpatizantes y posar para la foto con una mujer en silla de ruedas.

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