Listo, volumen III de la serie “De música y de músicos”

A tono con la intensa labor musicológica del violinista Samuel Máynez Champion, el volumen III de la serie De música y de músicos comenzó a circular ya bajo el sello de Ediciones Proceso. Aquí se adelantan el prólogo, escrito por Elena Poniatowska, así como “Vecindario ‘in’”, uno de los artículos compendiados en el libro y que forman parte de las colaboraciones regulares que Máynez, profesor del Conservatorio Nacional de Música, publica en la sección cultural de este semanario en su columna Estro armónico. El libro inaugura asimismo la inclusión de códigos QR con los que podrá escucharse interactivamente la música que abordan los textos.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Samuel Máynez Champion, violinista, padre de dos hijos músicos, profesor del Conservatorio Nacional de Música y articulista de la revista Proceso, siempre ha defendido el principio de que la educación, en cualquier área, debe ser de calidad “porque no puede pensarse sólo en estudios superiores cuando no hay seguridad en que la enseñanza elemental esté concluida”.

¿Por qué es tan difícil hacer cultura en México? Aunque parezca absurdo, los funcionarios responsables y los medios de comunicación masiva son los principales obstáculos que encuentran los difusores y, por qué no decirlo, los rescatistas de la música en todos sus géneros, sobre todo aquellos que por ignorancia consideramos obsoletos. Así lo relata Xuacu Amieva, experto en la música de gaitas y en la música medieval, quien asevera que su objetivo es “difundir los tesoros de una tradición que no puede extraviarse”, refiriéndose a su trabajo pero esta premisa unifica a todos los entrevistados por Máynez Champion, quien además de su propia obra se ha propuesto difundir y reivindicar la música como parte esencial en la formación de los individuos, sacarla del rincón en el que la han refundido los planes actuales de estudio en nuestro país.

Este tercer libro llamado De música y de músicos reúne a Francisco Araiza, el tenor mexicano reconocido en el mundo por sus papeles mozartianos. Aunque vive en Alemania hace más de 40 años, en México su nombre es signo de constancia y grandes logros. Máynez le preguntó si era mayor el talento o la disciplina en su carrera: “… la balanza debe inclinarse más por la solidez del trabajo personal que por la confianza en el propio talento”.

El pianista y compositor argentino Luis Bacalov ganó el Oscar a la mejor banda sonora en 1996 por El cartero; incorporó el folclor a sus grandes composiciones y fusionó lo culto con lo popular. “Quisiera creer que la música, por sí sola, serviría para armonizar el planeta, pero el problema es que se utiliza en sentido inverso. Nuestra civilización se sustenta en lo que se toca y se compra, y si no está en venta, se hurta; lo que se escucha se relega de forma engañosa”.

El italiano Luca Chiantore, pianista y musicólogo, gran conocedor de Beethoven, se encargó de desmitificar al “genio compositor” y presentarlo como un personaje histórico. Chiantore discrepa del dicho de que la música es “el lenguaje universal”, pues asegura que “en cada entorno cultural la música posee formas y significados diferentes. Para suscitar o expresar una misma emoción, cada cultura musical elige a menudo cauces drásticamente contrapuestos, porque la música está encajada en la cultura, es parte de ella y sólo mediante las adecuadas claves de lectura podremos comprender su significado. Y esto vale tanto para polifonías de los pigmeos centroafricanos como para una sinfonía de Beethoven”.

En la entrevista “La música, vía civilizadora”, Jorge Córdoba Valencia se muestra como un compositor mexicano convencido de que la sociedad podría salir adelante, emocionalmente, gracias a la influencia de la música. Consciente de que los funcionarios obstaculizan el desarrollo, la conservación y la difusión de la música mexicana, declara que “habría que empezar por darles clases de música a senadores y diputados; y a magistrados, empresarios y políticos ponerlos a cantar en coro”, porque la música frena el instinto depredador.

En su primera juventud, fundó el grupo Ontá, aprendió a tocar la guitarra junto con su hermana, tuvieron de maestro a su abuelo, la música ha estado presente en su familia. Jesús Echevarría declara: “Tenemos que hacer las cosas a pulso, con nuestro propio esfuerzo. Rara vez llega el apoyo institucional, si es que llega. A nuestro país le urge un cambio. No pido mucho, sólo un gobierno con un poquito de patriotismo y honestidad”, deseo que compartimos muchos mexicanos.

Iñaki Etxepare, un prodigioso chelista vasco que ha visitado México en 16 ocasiones para dar clases a los músicos mexicanos, considera que “las partituras funcionan como cartas topográficas que requieren de un detallado análisis para que sus valles y crestas cobren vida, asemejando con la mayor fidelidad posible el paisaje intrínseco que las determina”.

En mayo de 2015 estuvo en Hermosillo, Sonora, Georgina Fariñas García, la cubana creadora del piscoballet, terapia que ha demostrado durante más de 40 años que el ballet y la música son alicientes insustituibles para el desarrollo integral de las personas. En Cuba, esta terapia tiene tanto éxito que cuenta con el apoyo gubernamental. “En Cuba, el psicoballet está altamente considerado por la población en general y por las autoridades, tanto de Salud como de Educación y Cultura. Esto ha tomado tiempo, ya que ha habido que investigar mucho y observar nuestros resultados, así como probar la vocación de trabajo de nuestros colaboradores en cuando a mejorar la vida de tantas personas que lo necesitan”, dijo Fariñas García.

Ser hijo de una figura destacada de la cultura puede ser apabullante y quizás, si uno carece de determinación, una sombra en el desarrollo propio. Carlos Blas Galindo es hijo de uno de los músicos mexicanos de mayor renombre: Blas Galindo Dimas, quien fue contemporáneo de José Pablo Moncayo, Salvador Contreras y Daniel Ayala. Carlos Blas Galindo habla con orgullo de los logros de su padre y lamenta que, una vez más, las instituciones gubernamentales no le den la importancia debida a la difusión de la música mexicana. Carlos recuerda a su padre de la siguiente manera: “Cuando leía en silencio las partituras, explosiones de sonido lo atravesaban, configuraciones de lo invisible reforzaban su humanidad”, lo que habla de un ser humano dotado de una sensibilidad como pocas.
Notable es la entrevista que Samuel Máynez imagina con el compositor italiano Baldassare Galuppi, nacido en 1706. Máynez pinta a un Galuppi decepcionado por la llamada “música comercial”, la que escuchamos todos los días. No hay que sorprendernos si un día escuchamos en boca de Samuel Máynez las mismas expresiones de su Baldassare Galuppi.
Jesús Guadarrama tuvo la fortuna de crecer en los jardines del Conservatorio Nacional, ya que sus padres eran trabajadores en dicha institución. Ojalá y todos los niños tuvieran la misma suerte de estar tan cerca de la música como él. Empezó a estudiar violín, pero se dio cuenta de que su pasión estaba en otro instrumento. Guadarrama es el mejor percusionista de México y ha luchado para forjar su carrera, ahora es uno de los mejores maestros en la escuela de Freienbach, Suiza.

Candelario Huízar fue cornista, compositor y pedagogo, cuya hija fue entrevistada para recordar que la fortaleza y determinación de su carácter no se vio afectada por la hemiplejía que padeció durante 26 años. “Como buen zacatecano, trabajó de sol a sol”, Micaela Huízar agrega que después de siete años de grandes esfuerzos, su padre logró volver a escribir sinfonías y otras composiciones por encargo: “Jamás compuso pensando en el reconocimiento o en la retribución material, fue un artífice del sonido que veneró su profesión a despecho de la gloria”.

“Prefiero las delicias de un anonimato fructífero que los manoseos de una prominencia estéril”, declaró Luis Pérez Ixoneztli, experto en la música prehispánica, quien a pesar de su pasión por los instrumentos mexicanos antiguos vive en Estados Unidos, pues ahí encontró una gran colección de instrumentos que, penosamente, no tenemos en México.

Este cúmulo de entrevistas es parte de una notable labor de Samuel Máynez Champion, comprometido con el rescate y la difusión de la música mexicana, empeñado en dar a conocer a nuestros compositores que no son profetas en su tierra. Gracias a Máynez es posible encontrar una colección musical de gran riqueza en la página en internet de la revista Proceso que contó con el apoyo de su fundador, Julio Scherer García.

Este adelanto se publicó el 3 de julio de 2018 en la edición 2174 de la revista Proceso.

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