Estallido sinfónico de ska y reggae en el Metropólitan

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El espíritu del ska y reggae se cubrieron con un velo sinfónico la noche de ayer en el Teatro Metropólitan, gracias a figurones como Juanchi Baleirón, Gustavo Cordera, Sultán Alí y Big Javy.

(https://www.youtube.com/watch?v=YknuGuVmHHQ)

El *show* que lleva como nombre “Ska Reggae Sinfónico” logró calar en el público con arreglos orquestales durante poco más de dos horas de presentación, donde se escuchó un recorrido por éxitos en esos estilos.

A las 20:20 horas arrancó el encuentro con el argentino Fidel Nadal del grupo Todos tus Muertos, mismo que portaba una chamarra de la selección mexicana de futbol, dando alegre apertura con una serie de

acordes que se sumían en sonidos latinos.

(https://www.youtube.com/watch?v=MC1kjLNfem8)

“Luz y compañía” dio el inicio del recital con un Nadal contento ante sus seguidores, para pasar inmediatamente a “Necesito tu amor”, con un reggae dando vuelcos instrumentales.

Contrabajos, violines, saxofones y trompetas imprimieron esa dosis especial en conjunto a una agrupación con guitarra eléctrica, bajo, teclado y batería, para mantener la fuerza de las fusiones que iban entre el reggae, ska, punk y rock.

(https://www.youtube.com/watch?v=XDeyeYjMZT8)

Llegó el turno de la jovial Alika con “Galang”, reluciendo la uruguaya su carisma y seducción, al tiempo que gritó:

“¿A quién le gusta el reggae, música de conciencia?”

Los alaridos no aguardaron en un foro candente de emociones, aunque el Metropólitan no se logró llenar en su totalidad.

Después aparecieron “Neto” y “Chava” de Ganja quienes corearon “Caminando”, para poner en alto el reggae mexicano y conceder oportunidad al también nacional Héctor Carrillo “El Chino”, de Los Victorios, quien
entonó “Maldita Soledad” reviviendo añoranzas ska.

Se asomaba tras el escenario el regiomontano Big Javy, de Inspector, quien fue abrazado con estruendosa ovación y muestras de cariño de una audiencia enloquecida que se dejó encantar con “Cómo te extraño” y
“El Loco”, en donde el cantante destacó que era un homenaje a Javier Solís (1931-1966), además de que reconoció al *Rey del bolero ranchero* como inspiración para complacer a quienes caen en las redes del amor.

(https://www.youtube.com/watch?v=igdHrYsS5nY)

El líder de los paraguayos Kchiporros, Roberto *Chirola*, se sumó a la fiesta para dar jale con “La estrella del interior” y provocar berridos de sus admiradoras a cada conteo de caderas.

Al igual cantó Juanchi Baleirón de Los Pericos, quien desde el Cono Sur llegó para desprender las euforias con “Pupilas Lejanas”, “Sin Cadenas” y “Runaway”.

La pachanga se sentía en cada rincón, y aunque el espectáculo se promocionó como sinfónico, la esencia chispeante de ambos géneros musicales no detuvo su estallido: Entre los pasillos y las butacas, el bailongo
*skanking* movía a los reunidos, especialmente con la clásica “One Step Beyond” (que llevaron a la fama los británicos Madness) y “Enjoy Yourself”, entonadas por Sultán Alí para honrar al jamaiquino Prince Buster
(1938-2016).

(https://www.youtube.com/watch?v=1U17skka3GE)

Arturo *El Pinocho* Ruelas, de Estrambóticos, saltó al entarimado con “Soñar contigo” para brindar turno a Mayumi Toyoda y extender una de las rolas memorables del ska nacional, “Pobre de ti”, de Tijuana No!. El
encanto de Toyoda continuó para acompañar a Líber Terán, de Los de Abajo, con “Labios Rojos”, donde se enalteció la libertad en preferencias sexuales en una amorosa aceptación colectiva.

Las provocativas letras ciñeron los oídos con el argentino Gustavo Cordera, ex Bersuit Vergarabat, con “Perro amor explota”, “Se Viene” y “Soy mi Soberano”, dando la estafeta a su connacional Guillermo Novellis, de La
Mosca Tsé-Tsé, de quien se sintieron las perdurables “Te quiero comer la boca” y “Para no verte más”.

Así llegaba la culminación no sin antes regresar cada uno de los intérpretes y dar voz a uno de los himnos del reggae “Could You Be Loved”, en tributo al gran jefe Bob Marley (1945- 1981), y los sonidos del corazón
jamaiquino. Los cuerpos ardientes de éxtasis partían del recinto cuando marcaban las 22:30 de la noche, tras una magna sinfonía festiva.

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