Fotoperiodista acusa intimidación y tortura psicológica de policías y funcionario de Orizaba

XALAPA, Ver. (apro).- Oliver Coronado Paz, fotoperiodista y defensor de derechos humanos, denunció ser víctima de actos intimidatorios, detención arbitraria y tortura psicológica a manos de elementos de la Policía Municipal de Veracruz, al mando del secretario de Gobernación en Orizaba, Juan Ramón Herebía Hernández.

Los hechos ocurrieron los pasados 3 y 5 de julio en dicho municipio veracruzano. Sin embargo, la víctima decidió denunciar hasta ahora, tras recibir respaldo y apoyo moral de la organización Artículo 19, el Colectivo de Familias Desaparecidas Orizaba-Córdoba y la Comisión Estatal para la Atención y Protección de Periodistas.

Coronado Paz aseguró que la mañana del jueves 5 estaba en una parada de autobús cerca del campus de la Universidad Veracruzana. A las 11:40 arribó la patrulla de policía municipal PA-35, con tres oficiales a bordo. Dos de ellos portaban armas largas y el tercero, una pistola en el cinturón.

Uno de ellos, identificado como Omar Damián, se acercó al fotoperiodista y lo interrogó, empuñando el arma con el dedo cerca del gatillo. Éste respondió los cuestionamientos, no obstante, expresó que se sentía intimidado.

“El policía únicamente se burló, me explicó que era por seguridad y que se trataba de una entrevista de rutina, porque les habían reportado que estaba tomando fotografías”, dijo el agredido.

De acuerdo con la versión de la víctima, los policías reaccionaron de manera intimidante acercándose mucho más a él y gritándole que “no se pusiera pesado”. Así, siguieron interrogándolo respecto a la toma de fotografías, además de exigirle sus identificaciones y tomar sus datos.

Durante el interrogatorio, su pareja sentimental le llamó por celular, hecho que puso nerviosos a los policías.

“El oficial me gritó: ‘¡No contestes, no puedes contestar!’ y me amenazó: ‘Guarda el teléfono porque si no, ahora sí te voy a remitir y te voy a poner el dispositivo’”.

Tal amenaza la repitió varias ocasiones el policía identificado como Isidro. “En ese momento traté de informar a mi novia los nombres de los oficiales que me tenían retenido y el número de la patrulla en la que habían llegado. De nueva cuenta me gritó el oficial Isidro amenazándome: ‘si no guardas el celular te va a ir peor’”.

Como Oliver Coronado ya había dado a su novia los nombres de los policías y lo que le estaba sucediendo, los uniformados “se pusieron verbalmente más agresivos contra mí, en una clara intimidación hacia mi persona”.

“Te dejo ir o te doy en la madre”

En un comunicado, la organización internacional Artículo 19 informó que, a partir de ese momento, la situación contra el fotoperiodista se tensó. Los oficiales le informaron que el director de la policía municipal lo quería ver en su oficina, por lo que se lo iban a llevar en la patrulla. A pesar de no haber cometido ningún ilícito, lo amenazaron con que, si se resistía, todo sería peor.

Durante el trayecto a la comandancia, Oliver recibió nuevamente una llamada y quiso responder. Sin embargo, uno de los policías le quito el celular y comenzó a revisar la información que tenía en el dispositivo electrónico.

Al llegar a la comandancia, fue presentado en la oficina de Juan Ramón Herebía, director de Gobernación y mando de la policía municipal. Según la versión del afectado, trató de saludar al funcionario, pero éste le respondió:

“No te voy a dar la mano. Hasta que terminemos sabré si eres digno de que te dé la mano”. Y agregó: “Me dijo que me haría cuatro preguntas y dijo: ‘con eso sabré si te dejo ir o te ingreso y te doy en la madre’”.

Durante el resto del interrogatorio, el funcionario siguió las intimidaciones y amenazas. Según la víctima, le advertía que “si no le decía por las buenas lo que él quería saber, entonces me iba a chingar, pasándome a su sala de interrogatorios, donde tenía métodos para hacerme hablar, haciendo una clara y evidente referencia a métodos de tortura”.

El funcionario municipal insistía en que el fotoperiodista había tomado fotografías del gimnasio del que él es dueño y quería conocer la razón.

De acuerdo con la versión del periodista, el mando policiaco afirmó que, como la ciudad está llena de cámaras de seguridad a su disposición, iba a vigilarlo constantemente.

Acto seguido, entró el oficial que todavía tenía el teléfono celular de la víctima a su disposición y Herebía le solicitó que se lo llevara “para que le pusieran el chupón” y descargaran “toda la información disponible”.

A Oliver Coronado le dijo que “había valido verga” y que, a partir de ese momento, su teléfono estaría intervenido y vigilarían cada uno de sus movimientos.

El fotoperiodista estuvo incomunicado prácticamente desde las 11:40, cuando fue abordado por los policías, hasta las 13:15, al salir de la comandancia. En ese lapso, su pareja lo buscó desesperadamente. Incluso, fue a las oficinas de la policía municipal, donde le negaron que él estuviera ahí, hecho que podría configurarse como delito de desaparición forzada.

El apoyo

La Secretaría Ejecutiva de la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) informó que dio entrada a la solicitud de atención de Coronado Paz y reconoció su calidad de periodista.

“Condenamos cualquier acción que pretenda coartar, inhibir y/o reprimir, los derechos humanos de libre expresión e información consagrados en la Constitución Política de México y/o criminalice a periodistas y reitera su compromiso de velar por estos derechos en el ámbito de su competencia”, aseguró la dependencia.

Artículo 19 hizo un llamado a la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Veracruz para iniciar una queja e investigar las violaciones graves a derechos humanos cometidas en perjuicio del periodista y defensor de derechos humanos, Oliver Coronado.

El Colectivo de Desaparecidos Córdoba-Orizaba también condenó la agresión y expresó que, en el caso del secretario de Gobernación, Herebía, hubo prepotencia y una clara intimidación.

Aracely Salcedo, portavoz del colectivo, señaló que Oliver Coronado es colaborador de la organización y activista, pues en muchas ocasiones ha participado en las actividades del colectivo de forma desinteresada y sin fines de lucro.

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