Inglaterra, el frustrante regreso a casa

PARÍS (apro).– Inglaterra comenzó ganando y terminó perdiendo. El sueño de alcanzar una final mundialista por primera vez en 52 años les duró 109 minutos. Entonces apareció Mario Mandzukic, delantero de la Juventus, quien, de un zurdazo, mandó de vuelta a casa a los ingleses.

En la cancha del estadio Luzhnikí de Moscú los jugadores ingleses destilaron dolor. En tiempo extra, Croacia les sacó el partido. No se puede alcanzar la gloria cuando, luego del gol de Kieran Trippier en el minuto cinco, Inglaterra no volvió a tirar a portería. Harry Kane, con todo y sus goles mundialistas, desapareció del campo.

En Rusia 2018, la selección inglesa tuvo de base a los jugadores del Tottenham Hotspurs, “que se ha convertido en uno de los equipos más regulares en la Premier League, terminando regularmente tercero en subcampeón”, afirma Ilhan Dogan, periodista inglés en la página de internet God save the Foot, especializada en el futbol inglés.

Danny Rose, Eric Dier, Kieran Trippier, Dele Alli y, sobre todo, el goleador y capitán Harry Kane -19 goles en 27 partidos- fueron clave en el esquema del entrenador Gareth Southgate.

Este año, los compañeros de Harry Kane formaron parte de una de las más jóvenes selecciones en su historia, con un promedio de 26 años y 18 días. Solo los conjuntos en los Mundiales de Suecia en 1958 y Alemania en 2006 fueron menos experimentados.

Si Inglaterra alcanzó las semifinales en Rusia es consecuencia de un plan llamado EPPP (Plan de Rendimiento de los Jugadores de Élite). “Fue lanzado en 2012 para reestructurar la formación de los jugadores ingleses. La Federación quería modernizar las estructuras de formación y se invirtió mucho dinero en las categorías juveniles”, comenta Dogan.

La idea era mantener a los jugadores para que no estallen en vuelo y favorecer el desarrollo en las plantillas, pues los grandes clubes como el Chelsea o el Arsenal tenían a muchos extranjeros en su plantel.

Este programa influyó en la selección. Antes de vencer a Croacia, Inglaterra tenía claro que todavía no lograba nada. La fase de grupos resultó exitosa: ganaron 2-1 a Túnez y 6-1 a Panamá y tuvieron una derrota 0-1 ante Bélgica. Y se notó una diferencia en la forma de jugar.

“Antes era difícil hacer combinar las estrellas como Beckham, Lampard y Gerrard. Hoy, ya no son una suma de individualidades, sino un verdadero equipo”, analiza Ilhan Dogan.

Southgate, interino a largo plazo

Quien ha logrado establecer este grupo de jóvenes con los pies firmes en la tierra es Gareth Southgate, exjugador de los Three Lions (1995-2004). Antes de tomar la selección mayor, dirigió a la sub-23, con un saldo de tres derrotas, tres empates y 27 victorias.

“Solo pensábamos que era un interino. Pero tuvo buenos resultados y conocía muy bien a varios jugadores al haberlos dirigido en la categoría inferior, como Dele, Kane, John Stones (Manchester City) y Jesse Lingard (Manchester United). Así que la Federación confió en él”, detalla Dogan.

Inspirado por directores técnicos como el argentino Mauricio Pochettino (Tottenham) y el italiano Antonio Conte (Chelsea), Southgate decidió jugar en Rusia con una zaga de tres centrales, lo cual era muy raro en la isla británica.

“Él aprende de sus errores y fue lo que hizo. Quiso tener un juego controlando la pelota y añadió jugadores en el mediocampo en un 3-5-2 exitoso”.

El haber anotado en jugada a balón parado contra Croacia fue poco ante el hambre de los croatas quienes, con Ivan Perisic, empataron al minuto 68. Y cuando parecía que alcanzarían la tanda de penaltis para definir al segundo finalista, el gol del Mandzukic los sepultó.

Para dirigir en su primer mundial, Southgate tomó como ejemplo a tres equipos de la Premier League. El Manchester City de Pep Guardiola, con el dominio del balón; el Liverpool de Jürgen Klopp, con mucha presión en la recuperación del balón, y el Tottenham de Pochettino, con su cualidad de control del ritmo de un partido. A esto, el director técnico añadió el trabajo mental.

La pesadilla de los penales superada

En los cuartos de final contra Colombia, los Three Lions pudieron superar un demonio que los rodeaba desde hace muchos años: los penaltis. No es un secreto. Desde 1990, Inglaterra jugó siete tandas de penaltis y sólo había logrado una, contra España, en la Euro 1996, como anfitrión.

El resto va para la historia: después de los ibéricos, la selección jugó otra contra Alemania, en semifinales. ¿Quién falló su tiro? Nada menos que Gareth Southgate.

¿Cómo mejoró Inglaterra para vencer a los colombianos y calificar por primera vez en 28 años a las semifinales mundialistas? La Federación Inglesa de Futbol añadió la práctica del golf en las categorías inferiores, para dominar su nerviosismo. Una técnica que probaron durante el Mundial Sub-20 en Corea del Sur en 2017. Un Mundial que los jóvenes ingleses ganaron.

“Además, Gareth Southgate, quien sufrió mucho después de haber fallado su penal en 1996, quiso trabajar el tema mental haciendo pruebas psicológicas con los futbolistas y trabajando en las situaciones estresantes”, dice Dogan. De los cinco jugadores que cobraron un penalti, cuatro lograron la meta. Tres de ellos, son del Tottenham.

La historia fue dura con los padres del deporte más famoso del mundo. Pero Gareth Southgate y su escuadra de jóvenes supieron superarla. Si Inglaterra logró ganar una tanda de penaltis, entonces podría ganar el Mundial. Ante Croacia se quedaron a nada de tirar desde los 11 pasos. La oportunidad nunca llegó.

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