El INAH debe cambiar: Rechazo a la ratificación de Prieto

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Como en un madruguete para los trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) -que demandaron una mesa de trabajo con el equipo de transición en cultura y educación de Andrés Manuel López Obrador-, el domingo 15 de julio Alejandra Frausto, designada para la Secretaría de Cultura (SC) para el próximo gabinete, anunció la ratificación del antropólogo Diego Prieto como director del instituto.

La reacción no se hizo esperar. Lo menos que se ha expresado es estupefacción. A través de las redes sociales, el movimiento #YaPágameINAH, que hace tiempo demanda mejoras a sus condiciones laborales, publica:

“Pues @alefrausto y @lopezobrador acaban de apuñalar nuevamente al @INAHmx al dar a continuidad a la torpeza, corrupción, ineficacia y poca empatía de @dprieto…, ya que nunca ha mostrado interés en mejorar las condiciones laborales.”

En el Twitter de la revista ArKeopatías, especializada en el ámbito de la arquitectura, la antropología y la arqueología se acusa de gatopardismo, Y en su página de Facebook expresa:

“Ante la promesa de cambio, pero la evidencia de una comodina continuidad es necesario presentar –como nunca– una postura crítica frente a las decisiones sobre la Cultura y el Patrimonio. Pugnamos desde este sitio por una visión social y congruente de la cultura institucionalizada a todos sus niveles.”

El maestro de arquitectura, Luis Aldolfo Gálvez, trabajador del INAH y presidente de Conservación Social del Patrimonio Cultural, A.C., también expresa rechazo:

“Desafortunado continuismo en el INAH con Diego Prieto. Nuestra institución también merece un cambio, por el bien de la cultura y los derechos culturales… No más políticas que privatizan y comercializan el patrimonio cultural”.

La etnohistoriadora del INAH, Claudia Leyva, dice por su parte:

“Todo cambia, ¿menos el INAH?, pareciera que hubiéramos votado por el #PRIAN @lopezobrador… acérquese a los trabajadores antes de decidir, @alefrausto es inconcebible, de humor negro, de sarcasmo cruel. Debe haber otros personajes que sean dignos de la 4ª Transformación”.

Y se refiere a la petición, fechada el 12 de julio, que entregaron en la casa donde despacha López Obrador en la colonia Roma, y “hoy se da la noticia de que ratificarán al director… estoy estupefacta”.

Profesor en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Yair Vázquez, considera que la permanencia de Prieto beneficiará sólo a “sus burócratas recomendados”, pero “para los profesores hora-semana-mes, compactados, de confianza” de instituciones como la ENAH y la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía e institutos, será “más de lo mismo”, pues el director “no ha hecho nada por nosotros”.

Sometimiento y muerte

Apenas con fecha 12 de julio, trabajadores del INAH entregaron al virtual presidente electo de México, López Obrador, y a Alejandra Frausto, una carta para demandar una mesa de trabajo con el fin de fortalecer las políticas públicas en cultura y educación, y participar en la creación del reglamento de la Ley Orgánica del instituto, del cual carece desde su fundación en 1939, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, como consignó la agencia apro.

En el documento piden recuperar la visión cardenista del uso social y de utilidad pública del patrimonio cultural. Denuncian que las autoridades del instituto quieren excluirlos de la discusión del reglamento, siendo que cuenta “con un diagnóstico de la institución y con base en él estamos elaborando una propuesta conceptual y operativa, que debe ser ligada con la normativa interna, histórica y vigente en nuestro país”.

Pero aun antes, desde el martes 3 de julio, el Colectivo de Sindicatos de Educación y Cultura dirigió también una carta a López Obrador, Esteban Moctezuma Barragán (quien será titular de la Secretaría de Educación Pública), a Frausto y a Carlos Urzúa Macías, próximo secretario de Hacienda y Crédito Público, para demandar, luego de los resultados de las elecciones del 1 de julio, el fortalecimiento de las instituciones culturales: INAH, Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Bibliotecas, Radio Educación, etcétera.

Advierten:

“La carencia de presupuesto y el nombramiento de funcionarios incapaces o malintencionados para no aplicar en la Secretaría de Cultura el espíritu académico, legal y humanístico legado por el Estado, evidencia que los últimos gobiernos neoliberales las están sometiendo a un lento proceso de ahorcamiento y muerte. Olvidan que la mayoría de esas instituciones fueron creadas en beneficio de la educación e identidad del pueblo mexicano en reconocimiento de toda su diversidad cultural.”

El documento explica que la creación de la Secretaría de Cultura tuvo como propósito debilitar a las instituciones responsables del patrimonio cultural, y pulverizar la organización de los trabajadores, por lo cual la aplicación de las políticas públicas en cultura no podrá hacerse sin la revitalización de instituciones históricos como el INAH o el INBA, que ya han demostrado “que sus acciones y resultados han sido benéficas para la sociedad en su conjunto”.

Pero no se ha dado el diálogo y el domingo 15 de Frausto anunció sus primeros nombramientos: La escritora Laura Esquivel ocupará la subsecretaría de Diversidad Cultural, el poeta Mardonio Carballo la dirección general de Culturas Populares, la cineasta María Novaro el Instituto Mexicano de Cinematografía, y ratificó a Prieto al frente del INAH.

Decisiones verticales

A decir del doctor en ciencias políticas por la Universidad Nacional Autónoma de México, Iván Franco, investigador del Centro INAH-Yucatán, Prieto cumple con el perfil requerido para dirigir el INAH, pero le ha faltado fuerza para enfrentar las arbitrariedades que se cometen contra el patrimonio por parte de los gobiernos de los estados.

Pone como ejemplo las alteraciones “a la carta”, que el Centro Histórico de Mérida sufrió con el gobernador Rolando Zapata Bello, con inversiones como el Centro Internacional de Congresos, inaugurado en abril pasado, y el INAH ha sido rebasado por ese tipo de “decisiones verticales”, que afectaron patrimonio de la época porfiriana y posrevolucionaria:

“Ese es parte del problema de por qué el INAH no debe estar en una institución tan ‘light’ como la Secretaría de Cultura, cuando en el patrimonio se entrecruzan intereses transnacionales en donde va de por medio soberanía, territorio, espacios indígenas (cada vez más pulverizados) y etcétera.”

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores y autor del libro ¿Quiénes lucran con la cultura en México?, Franco opina que -por la riqueza de sus investigaciones-, al INAH le hace falta “preocuparse más por impulsar la política de Estado en favor de la alfabetización en lenguas indígenas y dejar de ser la institución socorrida para políticas culturales que son más de relumbrón y ayudan a figurar a uno que otro académico y burócratas pero no a los pueblos originarios. Eso es lo que nos ha debilitado más.”

Equivocada modernidad

Antropólogo egresado de la ENAH y maestro en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma Metropolitana, Prieto llegó a la dirección del INAH primero como encargado del despacho en agosto de 2016, luego de la renuncia de su titular María Teresa Franco. Fue el entonces secretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa, quien le dio el cargo.

Se sabe que diversos académicos, entre ellos el investigador emérito Eduardo Matos Moctezuma, Antonio García de León, Esther Acevedo, Ángel García Cook, Emma Pérez Rocha, Jesús Jáuregui y Elmer Thomas Stanford impulsaron la candidatura de Prieto mediante una carta dirigida a Tovar, en la cual señalaron que el funcionario “ha dedicado la mayor parte de su vida académica” a la protección del patrimonio cultural.

García de León expresó confianza en aquel momento (según el diario La Jornada), en que habría un alto a las trapacerías de los gobernadores que “se meten con el patrimonio cultural de manera inconveniente”.

En enero de 2017, la nueva titular de la SC, María Cristina García Cepeda lo designó, finalmente, como director general del instituto. En su discurso se comprometió a velar “por la protección, resguardo, difusión y promoción del patrimonio de México en todas sus vertientes para garantizar que presentes y futuras generaciones lo disfruten”.

Pero con el funcionario continuaron los criticados conciertos en las zonas arqueológicas, como el de Armando Manzanero en Chichén Itzá, donde además García Cepeda dijo a los medios que se había autorizado porque el cantante y compositor es su “amigo”. Tampoco se detuvieron obras que afectan el patrimonio tangible e intangible, como los megaproyectos mineros o los llamados megaproyectos.

Un ejemplo es el descubrimiento del templo Ehécatl-Quetzalcóatl, en Tlatelolco, reconocido como una de las más importantes estructuras arquitectónicas, que no paró las obras del centro comercial Plaza Tlatelolco, donde hay una tienda Bodega Aurrerá, salas del consorcio Cinépolis (cuyo dueño, Alejandro Ramírez, participó en la cruzada de empresarios en contra de López Obrador, durante la campaña), y un gimnasio Smart Fit.

Prieto declaró durante la inauguración de una ventana arqueológica para ver la pirámide que quedó en el sótano del centro comercial, que el INAH no se opone a las inversiones del capital privado:

“…el INAH y el patrimonio arqueológico no se oponen, no detienen el desarrollo de las ciudades ni la economía de nuestro país… No podemos contraponer equivocadamente modernidad y memoria, innovación versus tradición. Es por ello por lo que requerimos la comprensión de la sociedad, de la que también forman parte los empresarios.”

Por ley le corresponde la defensa del patrimonio cultural, no la de modernos proyectos.

En los escasos años que Prieto tienen al frente del INAH se le han acumulado los problemas. Varias de sus decisiones, como el cambio de sede del Archivo Técnico de Arqueología, que se encontraba en el antiguo Palacio del Marqués del Apartado, a un galerón en la avenida Revolución han sido cuestionadas severamente. En septiembre de 2017 el patrimonio cultural de varias entidades sufrió severos daños por dos sismos y su reconstrucción llevará varios años.

En marzo pasado estalló un conflicto que viene de tiempo atrás: Trabajadores del instituto contratados por el llamado capítulo 3000, denunciaron la falta de pago e “injusticias laborales que hemos aguantado en diversas instituciones, zonas arqueológicas y museos”.

Esa forma de contratación es una forma de “precarizar aún más las deplorables condiciones de trabajo, bajo las cuales han estado sometidos por varios años cientos de investigadores”.

Y para completar, en abril pasado se reveló en el periódico El Heraldo, que apenas un par de días después de haberse iniciado las campañas electorales, el instituto dirigido por Prieto “entregó 90 por ciento del servicio de limpieza de sus inmuebles a la compañía Profesionales en Mantenimiento y Limpieza, que participó en conjunto con Administración Virtual del Servicio de Limpieza y Ecodeli Industrial”, lo cual benefició al consorcio, “con más de 28 millones 966 mil pesos”.

El pasado 14 de mayo, durante el Diálogo por la Reforma Cultural, realizado en el Centro Cultural Roberto Cantoral por el Grupo de Reflexión en Economía y Cultura y Editarte, Frausto se comprometió a defender el derecho de los trabajadores de las instituciones culturales a un salario digo, puesto que su labor ha sostenido a instituciones como el INAH y el INBA.

La demanda es, pues, que comience por escucharlos, antes de tomar decisiones detrás de los escritorios.

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