El “Libro centroamericano de los muertos”, de Balam Rodrigo, da voz a los migrantes (Video)

Balam Rodrigo durante la presentación del "Libro centroamericano de los muertos". Foto: Tomada de Twitter @literaturainba Balam Rodrigo durante la presentación del "Libro centroamericano de los muertos". Foto: Tomada de Twitter @literaturainba

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La noche del miércoles 18, en el Centro Cultural Bella Época, el llamado poeta del Soconusco y multipremiado escritor Balam Rodrigo presentó su Libro centroamericano de los muertos, por el que recibió en mayo el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2018, y en el cual da voz a las víctimas de la migración.

Luego de este acto, el poeta nacido el 11 de octubre de 1974 en Villa de Comaltitlán, Chiapas, licenciado en biología por la Facultad de Ciencias de la UNAM, maestro en Ciencias Biológicas y diplomado en Teología Pastoral, además de exfutbolista, dio a conocer a través de la emisora Radio Educación que ha sido invitado a participar en el Festival Internacional Cervantino (FIC), el próximo 20 de octubre, para presentar el volumen.

En la presentación de anoche lo acompañaron Mariana Bernárdez y Jorge Fernández, quienes fueron jurados del Premio Aguascalientes, además de Esther Hernández Palacios y como moderadora Claudia Quezada.

Ganador de premios como el de Poesía Joven de la Ciudad de México 2006, Nacional de Poesía San Román 2007, Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano 2011, Nacional de Poesía Efraín Huerta 2011 y Rosario Castellanos 2013, entre otros, el escritor y científico reúne en este libro la memoria de su propia familia, la cual ayudó durante más de tres décadas a los centroamericanos migrantes, albergándolos en su casa.

Son historias de amor, dolor, violencia y esperanza que también vivió en carne propia su familia, contó en la radio, pues su padre fue vendedor ambulante y viajaban a Guatemala a vender sus productos.

Es, en suma, un libro testimonial que forma parte de una trilogía. La primera parte se publicó en 2017 con el título Marabunta, con la cual, dice a través de un comunicado del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), busca resolver en términos literarios esas experiencias de vida:

“Originalmente lo que quería era unir, con un río de muertos y muertas, el río Suchiate con el río Bravo, es decir, hacer un camino con muertos, contando y hablando de sus historias por la vía de la poesía.”

Los poemas plasman historias a las cuales da títulos de coordenadas geográficas para ubicar lugares en donde murieron algunos migrantes, o los toma de notas periodísticas donde se relata la crueldad con las que fueron tratados:

“Cuando llegué a Chiapas después de vivir fuera comencé a recordar mis vínculos con los migrantes que vivieron con nosotros en casa. Entonces dije: ‘Tengo que ser coherente con el momento histórico, con lo que me toca vivir’. Y en lugar de ponerle un título lírico a estos poemas, tomé una noticia como referencia de este hecho de manera más cruda, para hablar de las historias familiares y personales desde mis vínculos cercanos y afectivos con todos estos centroamericanos y centroamericanas, ellos que formaban parte de mi familia y que me dejaron su huella.”

La propuesta del escritor es que la lectura del libro vaya en sentido contrario al cual viajan los migrantes rumbo a Estados Unidos. Por Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Hasta llegar a la entrada del inframundo, Xibalbá, que es Centroamérica, pues al final –considera– los muertos “de algún modo regresan a sus lugares de origen”.

Parafrasea el inicio de Pedro Páramo, “Vine a este lugar porque me dijeron que acá murió mi padre en su camino a Estados Unidos”, porque su idea es “hacer de Centroamérica un lugar mítico como lo han sido Comala, Macondo o Ítaca”, con el fin de hablar del viaje más universal:

“Lo que hice fue poner un toque más humano, hablar de la condición humana cercana, de lo que yo he podido ver de frente. Este libro es mi forma de ver, de dar este testimonio, y por lo tanto es literatura. Por eso quería darle ese toque a la organización del libro, es decir, los muertos vuelven a sus países. A mí me pareció importante darles no sólo un nombre a los que murieron sin nombre, sino darle nombre al lugar del que salieron. Es una forma de devolver esos muertos a sus países.”

El próximo 6 de agosto el autor estará en un acto en la Universidad de San Carlos de Guatemala; el 17 del mismo mes en la Librería José Emilio Pacheco del Fondo de Cultura Económica (FCE) de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y hacia noviembre el libro será presentado también en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.

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