Tabaré y Lenin Moreno, aliados naturales de AMLO en Sudamérica

Los presidentes de Ecuador, Lenin Moreno, y de Uruguay, Tabaré Vázquez,. Fotos: Twitter Los presidentes de Ecuador, Lenin Moreno, y de Uruguay, Tabaré Vázquez,. Fotos: Twitter

BOGOTÁ (apro).- Todo indica que Andrés Manuel López Obrador está decidido a tener una relación pragmática con los mandatarios latinoamericanos y que su aspiración es jugar un papel de equilibrio y de cohesión en el tablero geopolítico regional, más que la de proyectarse como el líder del bloque izquierdista.

Esto porque incluso entre los gobiernos de izquierda de la región hay profundas diferencias. Los modelos políticos de Uruguay y Venezuela, por ejemplo, no sólo son distintos sino divergentes en su manera de entender la democracia, la economía y el bienestar social.

Uruguay no tiene el gobierno más izquierdista de la región, pero, según los indicadores de todos los organismos internacionales, es el país latinoamericano con mayor equidad social. Venezuela, en cambio, vive una situación de virtual emergencia humanitaria por la escasez de alimentos y medicinas.

Contra lo que muchos de sus detractores vaticinaron, el aliado natural de López Obrador en Sudamérica no es Nicolás Maduro.

Los planteamientos y el programa de gobierno del líder de Morena se identifican más con los presidentes de Uruguay, Tabaré Vázquez, y de Ecuador, Lenin Moreno, dos centroizquierdistas moderados que tratan de llevar la fiesta en paz con todo mundo.

El futuro presidente mexicano ya se reunió con Moreno en el Palacio de Carondelet en Quito, el año pasado. En la sede del Ejecutivo de Ecuador, el entonces precandidato presidencial de Morena y su anfitrión tuvieron una larga y “fraterna” conversación –según la calificó López Obrador– en la que abordaron temas de política regional, como la crisis en Venezuela.

Y con Tabaré Vázquez, el líder de Morena tenía programado un encuentro este martes en el marco de la cumbre entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur que se desarrolla en Puerto Vallarta.

La reunión finalmente se canceló por la decisión de López Obrador de no acudir a esa cumbre debido a que aún no recibe la constancia de mayoría del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que lo acredita oficialmente como presidente electo.

Pero Tabaré y el futuro mandatario mexicano podrían verse las caras en el viaje que planea hacer este último por la región antes de su toma de posesión, el próximo 1 de diciembre.

Lenin Moreno y Tabaré Vázquez tienen una relación cordial con los sectores empresariales de sus países, al tiempo que destinan la mayor parte del gasto público al desarrollo social.

En materia de política externa, ambos mandatarios se inclinan por una solución negociada de la crisis venezolana, en la que se pongan de acuerdo Maduro y la oposición, pero rechazan las sanciones económicas que han impuesto Estados Unidos y la Unión Europea a los altos funcionarios y al gobierno de Caracas.

Esto va en la línea de la propuesta de López Obrador para Venezuela: diálogo con mediación internacional para buscar una salida pacífica, aunque con respeto a los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos.

En cambio, los presidentes latinoamericanos que promovieron el Grupo de Lima –entre ellos el mexicano Enrique Peña Nieto– apuestan por una posición abiertamente crítica contra el régimen de Maduro.

El Grupo de Lima congrega al bloque centroderechista latinoamericano. Además de Peña Nieto, en ese mecanismo de concertación creado expresamente para presionar a Maduro están los presidentes Mauricio Macri (Argentina), Michel Temer (Brasil), Sebastián Piñera (Chile), Martín Vizcarra (Perú) y Juan Manuel Santos (Colombia).

Estos mandatarios son defensores del libre comercio, la disciplina fiscal y la promoción de la inversión externa. Además, apoyan las sanciones económicas a los funcionarios y al gobierno de Venezuela, aunque rechazan una salida militar a la crisis que vive ese país.

Pero por encima de las diferencias que pudiera haber entre este bloque de gobernantes hay varias coincidencias.

Todos están comprometidos con fortalecer la democracia y la lucha contra la corrupción, y todos respaldan la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible que impulsa la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y cuyo objetivo es poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia y hacer frente al cambio climático.

El diplomático y político socialista chileno Luis Maira, quien vivió 11 años en México, considera que López Obrador será un presidente “bastante pragmático” en asuntos externos, aunque no es fácil ahora vaticinar la importancia que, más allá del discurso, le dará a Latinoamérica.

Esto, por la magnitud de los problemas internos que deberá afrontar –inseguridad, corrupción, desigualdad social y una economía con bajo crecimiento– y por los temas pendientes con Estados Unidos: renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte y migración.

Mientras se van despejando esas interrogantes, el solo deseo de López Obrador de asistir a la cumbre Alianza del Pacífico-Mercosur –aunque a última hora se haya frustrado su participación en esa cita– estaría indicando lo que anticipan expertos en relaciones internacionales: que su aproximación a la región será más pragmática que ideológica y que el futuro gobernante mexicano parece decidido a dar continuidad a los esquemas de integración comercial a los que pertenece su país.

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