En el Museo Nacional de Antropología exhiben hallazgos de la caverna de Puyil, Tabasco

Los restos óseos localizados en la caverna de Puyil, en Tacotalpa, Tabasco, corresponden a individuos de diferentes edades. Foto: Secretaría de Cultura Los restos óseos localizados en la caverna de Puyil, en Tacotalpa, Tabasco, corresponden a individuos de diferentes edades. Foto: Secretaría de Cultura

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dio a conocer el hallazgo de 29 osamentas humanas con una antigüedad de entre 4 mil y 7 mil años, que comparten características físicas con restos encontrados en otros países de Latinoamérica, como Guatemala, Cuba, Perú, Bolivia y Brasil.

Los restos óseos localizados en la caverna de Puyil, en Tacotalpa, Tabasco, corresponden a individuos de diferentes edades, incluso niños de entre cinco y 10 años, así como a distintos periodos históricos, aunque la mayoría pertenecen a mayas del periodo clásico tardío (650-900 d.C.). Hay también individuos que podrían estar datados en 2500 e incluso hasta 7 mil años antes de Cristo, según un comunicado de la Secretaría de Cultura.

Durante una conferencia de prensa en el Museo Nacional de Antropología, encabezada por la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda; el gobernador de Tabasco, Arturo Núñez Jiménez, y el director del INAH, Diego Prieto, se detalló que junto a los restos humanos se encontraron piezas de jade, cerámica, conchas pedernales, piritas y obsidiana, que formaban parte de las ofrendas que los antiguos pobladores realizaban en el lugar durante ritos.

Se anunció que con tres de las osamentas y los objetos localizados durante los trabajos arqueológicos se organizó la exposición Puyil, la cueva de los ancestros, que a partir de hoy y durante sólo un mes estará abierta al público en el Museo Nacional de Antropología, ubicado en Chapultepec, donde se podrán ver cráneos con deformaciones rituales, así como el cráneo de un niño junto con partes de un caparazón de tortuga, hachas de piedra verde y vasijas.

El arqueólogo Luis Alberto Martos, investigador del INAH, ha trabajado en la zona desde 2007, aunque su primera incursión fue el 5 de marzo de 2004, cuando pudo ver materiales óseos y ornamentos. Ya en la investigación formal, iniciada tres años después, descubrió con un equipo de expertos la cueva de Puyil, en la que aún hoy los pobladores realizan ceremonias rituales.

El experto precisó que la caverna, de 75 metros de largo, se ubica a 64 kilómetros al sureste de Villa Hermosa, Tabasco, en la sierra del estado. La describe como una cueva fría con muchos flujos de agua y lodo, y redondeces con 10 cámaras principales. De ahí su nombre ancestral de Puyil, que significa caracol.

Hay una piedra con forma de mazorca en la que se realizaban las ceremonias antiguas tanto de mayas como de zoques, quienes no están emparentados con los mayas, sino con los mixes. Pero se han encontrado ofrendas recientes con frutas, alimentos y hasta botellas de mezcal, lo que permitió al investigador establecer que el lugar mantiene los rituales ancestrales vinculados a la petición de lluvia.

En la investigación de los restos, en la que se utilizaron la biología nuclear y molecular, intervinieron el Instituto Clínico de Biología Molecular de la Universidad de Kiel, en Alemania, y las investigadoras María Teresa Navarro-Romero y María de Lourdes Muñoz, del departamento de Genética y Biología Molecular del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional.

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