La intimidad de Interpol en el Teatro “Esperanza Iris”

Interpol en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. Foto: Ocesa Rock Interpol en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. Foto: Ocesa Rock

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los pasados lunes 13 y martes 14 de agosto, el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris” se llenó de luces de colores y música con el grupo neoyorquino Interpol, quien vino a México por séptima ocasión.

Ahora, en su gira Marauder, eligieron por primera vez un recinto pequeño. No obstante, la impecable acústica del lugar envolvió a su público en un viaje sonoro y visual, logrando la noche del 14 un concierto íntimo, apasionante.

A las nueve de la noche, después de la tercera llamada –muy acorde con la convención de estar en un teatro–, los cinco integrantes salieron al escenario vestidos con trajes negros, y abrieron con su sencillo “Not Even Jail”, entre gritos y aplausos de los asistentes.

Paul Banks. Foto: Ocesa Rock
Paul Banks. Foto: Ocesa Rock
Sam Fogarino. Foto: Ocesa Rock
Sam Fogarino. Foto: Ocesa Rock

El vocalista Paul Banks vivió en México durante una temporada de su juventud. De ahí que se comunicara con el público en español durante todo el evento. Dicen que nuestro país es su segunda casa. Incluso el video de su tema The Rover fue filmado aquí, dirigido por el cineasta Gerardo Naranjo.

Durante una hora y cuarenta minutos, el conjunto que se define en varios estilos, desde el rock-indie hasta el post-punk, tocó canciones de sus cinco discos anteriores y algunas del sexto, mismo que saldrá a la venta el viernes 24 de agosto, entre ellas: “All the Rage Back Home”, “NYC”, “Take You on a Cruise”, “Slow Hands”, “Obstacle 1”, “Roland”, “The Rover” y “Number 10”.

No hubo figuras ni proyecciones.

Las pistas estuvieron acompañadas de luces de colores que se movían al ritmo de la música, en ocasiones rebotando sobre bolas disco que creaban efectos alucinantes. Un espectáculo visual no apto para epilépticos.

Fueron muchos los que se quedaron fuera, pues los boletos se terminaron en la preventa. Por ello, no fue sorpresa la gran cantidad de revendedores rondando el recinto y la paranoia de los organizadores, quienes desde dos horas antes del evento no permitían la salida del teatro a aquellos que ingresaban. Los afortunados que lograron entrar no se sentaron durante la presentación: saltaron, gritaron y filmaron.

Banks se despidió diciendo a sus fans: “Los queremos mucho. Nos veremos pronto.”

Y desapareció dejando una apasionada sombra de intimidad.

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