Corbyn y la sombra del antisemitismo

Ante las acusaciones de permitir el antisemitismo, el líder de la oposición británica, Jeremy Corbyn, ha reconocido que estuvo presente en una ofrenda floral a palestinos supuestamente vinculados al asesinato de 11 atletas israelíes en 1972 en Munich. Foto: AP Matt Dunham, Ante las acusaciones de permitir el antisemitismo, el líder de la oposición británica, Jeremy Corbyn, ha reconocido que estuvo presente en una ofrenda floral a palestinos supuestamente vinculados al asesinato de 11 atletas israelíes en 1972 en Munich. Foto: AP Matt Dunham,

LONDRES (apro).- El opositor Partido Laborista británico está envuelto en los últimos tres años en una fuerte polémica por supuesto antisemitismo, que perjudicó notablemente la imagen pública de su jefe político, Jeremy Corbyn, y que amenaza ahora las posibilidades de la agrupación para una eventual victoria electoral en las urnas.

El grupo registró desde 2015 suspensiones de concejales, políticos y hasta del exalcalde de Londres Ken Livingstone, una amplia investigación interna por antisemitismo, fuertes peleas entre sus parlamentarios, graves acusa-ciones en el Parlamento y un desplegado en los principales periódicos de la comunidad judía que denunció al partido por un creciente odio antisemita entre sus filas.

La más reciente controversia surgió en julio pasado luego que las autori-dades del Laborismo se negaron a adoptar en su estatuto interno todas las definiciones del antisemitismo acordadas en 2016 por la Alianza Interna-cional de la Memoria del Holocausto (IHRA, en sus siglas en inglés). La agrupación opositora adoptó la definición general del IHRA, pero dejó fue-ra cuatro ejemplos de antisemitismo: acusar a judíos de ser más leales a Israel que a sus propios países; afirmar que la existencia de Israel como Estado es un emprendimiento racista; pedirle mayores estándares de comportamiento a Israel que a otros países; y comparar políticas actuales de Israel con las de los nazis.

“Antisemita de mierda”

Dejar fuera esos ejemplos provocó una fuerte condena por parte de gru-pos y organizaciones judías, rabinos y entidades religiosas, como también la acusación abierta de la parlamentaria Margaret Hodge a Corbyn en la Cámara de los Comunes por ser “un antisemita de mierda”.

Inicialmente Hodge iba a enfrentar una pesquisa interna por su exabrupto, pero dicha pesquisa fue suspendida ante una creciente defensa pública en su favor.

Otros legisladores laboristas también criticaron al partido por no adoptar la definición completa de antisemitismo, y ahora la agrupación decidirá sobre el asunto en una votación prevista para septiembre.

En 2016, la abogada especializada en derechos humanos y exdirectora del grupo Liberty Shami Chakrabarti había encabezado una amplia investiga-ción interna pedida por Corbyn sobre supuesto antisemitismo, que con-cluyó que el Laborismo “no estaba invadido por antisemitismo, islamofo-bia o cualquier otra forma de racismo”.

Decenas de críticos dentro del Laborismo indicaron que esa investigación interna fue en realidad un encubrimiento.

En todo caso, a pesar de las conclusiones de la investigación de 2016, las quejas y denuncias contra el partido de Corbyn no han cesado.

Estas incluyen la lentitud con que muchos integrantes del partido fueron disciplinados por haber hecho declaraciones antisemitas a la prensa; la respuesta algo vaga de Corbyn a sendas críticas por antisemitismo; y la de-cisión inicial del partido de investigar a dos de sus parlamentarios Marga-ret Hodge e Ian Austin por haber denunciado abiertamente a Corbyn de antisemita.

En general, mucha de la polémica ha surgido debido a que políticos labo-ristas que criticaron al gobierno de Israel lo hicieron utilizando típicas ase-veraciones antisemitas, como teorías de conspiración o el mito del domi-nio mundial.

Para el excanciller David Miliband, cuyo padre escapó del Holocausto, el problema del antisemitismo dentro del Laborismo “es una amenaza seria a la razón de ser” del partido.

Miliband hizo las declaraciones pocos días después que Pete Willsman, in-tegrante del Comité Ejecutivo del Laborismo, fue grabado en secreto di-ciendo que los “fanáticos judíos de (Donald) Trump” están inventando las acusaciones de antisemitismo. Willsman dijo además que nunca vio inci-dentes de antisemitismo dentro del Laborismo.

Más tarde el político pidió disculpas públicas por sus dichos y fue obligado a realizar un curso contra antisemitismo y racismo.

Aunque Willsman fue retirado del Comité ejecutivo del Laborismo, recibió el apoyo de varios parlamentarios, entre ellos Chris Williamson, quien también fue acusado de hacer declaraciones antisemitas.

“Uno es demasiado”

Ante el gran número de acusaciones, Corbyn hizo público un mensaje en las redes sociales el pasado 5 de agosto, en el que admitió que existe un problema dentro de su partido. El jefe laborista, que desde hace años hace campaña por causas palestinas, también insistió que cualquier gobierno que él dirija va a tomar las medidas adecuadas para garantizar la seguri-dad de las comunidades, escuelas y lugares de culto judíos.

“Sacar el antisemitismo del partido para bien y trabajar con la comunidad judía son prioridades vitales. Y lamento la herida que se ha causado a mu-cha gente judía. Hemos sido muy lentos a la hora de procesar casos disci-plinarios, en su mayoría por abusos antisemitas a través de la red por par-te de miembros del partido”, señaló Corbyn en su mensaje.

“Estamos trabajando para acelerar este proceso. La gente que tiene pun-tos de vista antisemitas no tiene lugar en el Partido Laborista. Pueden ser pocos. El número de casos en los últimos tres años representan menos del 0.1 % de los miembros del Laborismo, que tiene más de medio millón. Pe-ro uno es demasiado”, continuó el veterano político izquierdista.

Sin embargo, indicó que acusar a Israel de racismo “no es antisemitismo”.

Según Corbyn, impedir ese debate “restringe la crítica a Israel” y aclara que para aquellos que están comprometidos con la paz y la justicia en Oriente Medio, es importante escuchar la perspectiva del pueblo palestino y su experiencia como víctimas de racismo.

Sus declaraciones se hicieron públicas, días antes de publicarse en la pren-sa británica varias fotos que mostraban a Corbyn visitando en 2014 una tumba en Túnez donde supuestamente dejó una corona de flores en el cementerio de los “mártires palestinos”, incluyendo en la tumba de aque-llos que asesinaron a 11 deportistas israelíes durante los Juegos Olímpicos de Munich en 1972.

Corbyn ha sido acusado además de haber participado de foros y ponen-cias públicas donde hablaron activistas de extrema izquierda con posicio-nes antisemitas.

En uno de esos eventos, ocurrido a mediados de 2010, Corbyn habló junto a un activista judío que comparó al gobierno de Israel con los nazis y que pidió modificar el nombre oficial del Día por la Memoria del Holocausto, al Día por la Memoria de los Genocidios.

“En el pasado, en mi búsqueda por la justicia para el pueblo palestino y por la paz en Israel/Palestina, participé de eventos donde hablaron perso-nas cuyas opiniones no comparto. Pido perdón si generé preocupaciones y ansiedades”, dijo Corbyn en el mensaje por las redes sociales.

Lo cierto es que tanto allegados al jefe laborista como parlamentarios que apoyan su liderazgo sostienen que las acusaciones de antisemitismo están siendo utilizadas con fines políticos para evitar que Corbyn llegue a ser al-gún día Primer Ministro.

“Institucionalmente racista”

En todo caso, el 25 de julio último los principales periódicos judíos del Reino Unido, el Jewish Chronicle, el Jewish News y el Jewish Telegraph, sumaron fuerzas y en una decisión sin precedentes publicaron un titular conjunto que advertía que un eventual gobierno liderado por Jeremy Cor-byn “presentará una amenaza existencial a la vida judía en el Reino Uni-do”.

En su editorial los tres periódicos indicaron que el Partido Laborista había sido hasta ahora el hogar natural de la comunidad judía, pero denunció que desde los últimos años, la agrupación opositora “registró una erosión de sus valores morales e integridad por un desprecio Corbynista contra los judíos e Israel”.

Los tres periódicos judíos acusaron además al Laborismo de ser “institu-cionalmente racista”.

Por su parte, Simon Johnson, director ejecutivo del Consejo de Liderazgo judío, dijo que tras una reciente carta abierta escrita por 68 rabinos contra Corbyn quejándose por antisemitismo dentro del Laborismo, la situación del partido “es ahora muy grave”.

“El partido debe resolver este problema lo antes posible”, sostuvo el direc-tivo.

En tanto, el laborista Melvyn Bragg se sumó al debate y escribió una carta al periódico The Times, en la que dijo que Corbyn “falló” a la hora de com-batir efectivamente el antisemitismo dentro del Partido Laborista.

“El virus del antisemitismo está creciendo en el Reino Unido y Corbyn está en una posición fuerte para erradicarlo sin más equivocaciones”, afirmó el expresentador de la BBC.

La constante controversia por antisemitismo dentro del Laborismo ha afectado la imagen pública de Corbyn y la percepción que tiene la pobla-ción del partido de cara a los comicios generales previstos para 2020.

De acuerdo con un sondeo de opinión elaborado por la consultora BMG Research entre el 6 y 10 de agosto pasado y publicado por el matutino The Independent, el 60% de los británicos considera que el liderazgo del Labo-rismo manejó muy mal el tema del antisemitismo. Cree que debió respon-der a las acusaciones con más velocidad y determinación.

Del total de los consultados, 23% dijo que considera que el Laborismo “es un partido institucionalmente antisemita”, mientras que 40% opinó lo con-trario.

Además, 27% sostuvo que Corbyn “es antisemita”, en tanto que para un 35% el líder de la oposición no lo es. De los británicos consultados, el 38% opinó que desconoce si el jefe laborista tiene opiniones antisemitas o no.

Para Dave Prentis, secretario general del principal sindicato de empleados públicos del país, Unison, aún no es demasiado tarde para que el Laboris-mo cambie su posición al respecto y resuelva las acusaciones de antisemi-tismo.

Prentis admitió que el tema le está costando muchos votos al Laborismo, como también ha dañado su relación con la comunidad judía del país.

“No es demasiado tarde para que el Partido Laborista tome un nuevo rumbo y comience a reparar el daño hecho. El antisemitismo dentro del Laborismo no comenzó con Jeremy (Corbyn), pero estoy seguro que bajo su liderazgo podrá ser erradicado de una vez por todas”, finalizó.

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