“Mente revólver”: Mario Aburto en la ficción

La violencia sin freno La violencia sin freno

GUADALAJARA, Jal.– Es Tijuana, Baja California. En ficción se ve a Mario Aburto, el asesino de Luis Donaldo Colosio, que sale de la cárcel. En otros planos aparecen el joven Chicali –quien por su mala situación económica decide ser un buen policía, mas su rumbo cambia– y la homeless estadunidense Jenny –quien busca obtener dinero en esa ciudad.

Son los personajes de Mente revólver, largometraje que se estrena este viernes 17 y que compitió por el premio Mezcal en la 33 edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG). Lo dirige Alejandro Ramírez Corona, y es su ópera prima. Cuenta con las actuaciones de Baltimore Beltrán, Hoze Meléndez y Bella Merlín. Egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el realizador relata en entrevista cómo brotó el proyecto, el cual también lo escribió:

“Las tres historias surgen a partir de construir preguntas del contexto que estamos viviendo, de que existen sicarios por todas partes y de un ciclo que se repite cada seis años con los candidatos presidenciales con las mismas promesas. Cada seis años enfrentamos una crisis espantosa. Aburto sale de la cárcel después de veinte años y se encuentra con la misma realidad con la que entró a prisión. Entonces ese círculo mental, más el ambiente de la maquiladora en donde entrar a trabajar, son una provocación para el personaje.”

El mejor culpable

–¿Cómo fue recrear a Aburto en su filme?

–Fue un trabajo arduo de investigación. Leí los expedientes de la Procuraduría General de la República (PGR), que son muy amplios, porque contienen entrevistas que le realizaron en el momento en que lo detuvieron y existen charlas con los jefes de maquila. Hay mucha información periodística con sus familiares, y básicamente me enfoqué en extraer la información emocional del personaje. Consulté la entrevista que Jesús Blancornelas le realizó en la cárcel y el libro de Jorge Lemus. Esos materiales me dictaron muchas cosas con respecto al perfil, quizá eso no se ve en la película, pero sí me ayudó a construir los rasgos del personaje.

A Ramírez Corona (también licenciado en comunicación social de la Universidad Autónoma Metropolitana) siempre le ha inquietado Mario Aburto:

“Para mí Aburto es como el mejor culpable del crimen perfecto, porque diga lo que diga, no importa, no es creíble, por eso tal vez sigue vivo. Es más importante la figura de Colosio, el norteño progresista, y no la figura del maquilador, que es la última cadena del capitalismo y que está debajo de toda la situación.”

Acentúa que los tres personajes están atrapados “en un delirio en su cabeza”. Sobre Chicali expresa:

“Se encuentra en el desvarío de no querer matar y ser forzado a matar. A partir de la interrogación de ¿qué emociones tienen las personas que jalan el gatillo?, empecé a construir a Chicali. Para mí es una exploración emocional de personajes de segundo o tercer plano como Jenny, quien es una descripción de una migración de estadunidenses con muy pocos recursos, en situaciones muchas veces de calle, que cruzan a Tijuana para resolver su vida. Me hierve la sangre cuando encuentro relatos así. Estuve viviendo en Tijuana, es una ciudad laberíntica llena de historias. Entonces, cuando encuentras esas cosas frente a ti, no queda más que arrojarte a ellas.”

Ramírez Corona ubica a Mente revólver como un drama fronterizo rozado por un thriller político.

Los protagonistas

Beltrán platica que Mente revólver germinó a partir de la premisa de qué pasaría si se libera en la ficción a Mario Aburto, “este personaje histórico, confuso y con una presencia muy polémica en la historia reciente de nuestro país y que simboliza de alguna manera la relación que existe entre nuestra clase política y la ciudadanía”.

Detecta:

“De alguna manera personifica la impotencia que como ciudadanos vivimos todos los días ante esta realidad.”

Meléndez señala que a su personaje Chicali, “el sistema no lo deja hacer su trabajo de una forma debida”.

El actor rememora que radicó en Tijuana. En 2008, “ahí estudié la licenciatura en teatro y fue el momento más violento para la ciudad”.

Para él la violencia en México es muy grave:

“Crece más. Vivimos un sexenio con una alta cantidad de asesinatos y desapariciones y los feminicidios continúan. Parece que enfrentamos una realidad que no hay nada que la transforme, que la cambie. En ese sentido la oportunidad de realizar este largometraje con el Programa de Óperas Primas del CUEC es para nosotros una manera de plantear nuestras preocupaciones.”

En tanto, Meléndez cree que Mente revólver es “una invitación a dialogar acerca de lo que sucede en la nación”.

Esta reseña se publicó en la edición 2160 de la revista Proceso.

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Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha. Foto: Carlos Enciso.

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