Hay improvisación y necedad en el equipo lopezobradorista: Sicilia

Para el poeta y activista Javier Sicilia, entrevistado cuando estaba en puerta el Foro de Pacificación y Reconciliación en Morelos y mientras prepara su encuentro con López Obrador, es un error terrible que el equipo del presidente electo considere el perdón como requisito inicial para la pacificación. Sin embargo, dice, tratará de explicarle a Andrés Manuel cómo pueden corregirse esa y otras fallas que a su juicio pueden arruinar las buenas intenciones del próximo gobierno, donde se adivinan improvisación y necedad. 

CUERNAVACA, Mor (Proceso).- “Poner el perdón por delante es como poner los bueyes detrás de la carreta, es la mejor forma de quedar varados. La lectura que nos queda de los foros donde se habla de perdón es un galimatías: nos dice que están del lado de los perpetradores, del lado de la impunidad”, sostiene el poeta y activista Javier Sicilia al consultarlo sobre los contenidos de los primeros Foros de Pacificación y Reconciliación, de los 19 convocados por el equipo del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

El fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad advierte que el próximo gobierno “está reeditando un largo camino que ya se había hecho, con unos desgastes tremendos. Están poniendo de nuevo el perdón por delante de un asunto que se llama justicia transicional, algo que por lo menos la Secretaría de Gobernación ya había asumido”.

La justicia transicional se aplica en aquellos países que pretenden salir de un periodo de conflicto armado y con profundos agravios.

Reconoce que al menos “ha cambiado el sentido original de la propuesta de Andrés Manuel López Obrador: cambiaron la palabra ‘amnistía’ por la palabra ‘perdón’ y eso es importante. Sin embargo, se siguen poniendo el perdón, que es la última parte, al principio del proceso de justicia transicional. El perdón es la última parte de un largo proceso que puede tomar décadas.

“Si no hay verdad, si no hay justicia, el perdón es imposible que se cumpla. Y eso es lo que tiene indignadas a las víctimas. Se están enfrentando precisamente a un asunto que debe estar al final. Las víctimas lo que quieren saber es dónde están sus hijos, dónde están los perpetradores. Y después, cuando se les detenga, se les procese a través de la justicia, ya podemos hablar de perdón, de quiénes son susceptibles de ser perdonados y de quiénes tienen que pagar una larga penitencia en la cárcel para resarcir sus males”.

Por ese motivo, dice, el balance de los mencionados foros “no es alentador, porque la forma que les dieron provoca confrontación constante con las víctimas. Esto da una muestra de profunda improvisación y da una lectura terrible: parece que están del lado de los perpetradores y de la impunidad. Y las víctimas no lo van a aceptar jamás. Porque las cosas así no garantizan ni la justicia transicional ni la lógica ni el sentido común de lo que necesita este país para encontrar su paz y su reconciliación”.

Otro error de fondo, a su parecer, es que se encargue de este proceso la Secretaría de Seguridad Pública, o sea, que se le dé a la reconciliación “el lugar del garrote. (Esa instancia) es un garrote, ha lastimado demasiado al país junto con los criminales. Es como poner la justicia transicional en manos del Ejército, es un contrasentido.

Fragmento de la entrevista publicada en Proceso 2181, ya en circulación.

 

Comentarios