El show de la “maestra”

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Elba Esther Gordillo no es una maestra sino un animal político en el sentido estricto de que instintivamente sabe mover las piezas en el escenario político del momento para acomodarse lo mejor posible y mantenerse en el poder.

No es una profesora porque apenas recibió un curso de educación básica en Chiapas y no egresó de la escuela normal ni de ninguna escuela formadora de los maestros. Pero eso no ha sido impedimento para que siga siendo la dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, legisladora en varias ocasiones y hasta fundadora del partido Nueva Alianza.

Es por ello que más que una mentora de aulas Elba Esther Gordillo es un personaje político que sin preparación académica o intelectual ha sabido mantenerse con el mejor de los instintos de sobrevivencia por casi 30 años y ahora tras su salida de la cárcel anuncia su regreso al escenario político y de gobierno asegurando que la reforma educativa de Enrique Peña Nieto se derrumbó y que regresará por sus fueros en el sindicato magisterial.

Conocedora de las liturgias del poder, Elba Esther Gordillo sabe manejar los símbolos y los mensajes dentro de los escenarios en los que se definen las acciones más importantes de la esfera de gobierno. Instintiva conoce la importancia de los tiempos y las formas y por eso es que se ha hecho experta de los shows, del espectáculo muchas veces operístico, que acompaña siempre alguno de sus anuncios como el de este lunes tras cinco años en la cárcel.

Personaje único en su mensaje a medios, rodeada por los suyos que le aplaudieron a rabiar coreando su nombre, Elba Esther Gordillo se presentó precisamente el día que inicia formalmente el gobierno de transición de Andrés Manuel López Obrador con el ocaso del de Peña Nieto.

Elba reaparece en el momento propicio en que la mayoría de los partidos políticos sufren una crisis de credibilidad. También en el tiempo en el que los personajes son el principal atractivo como se acaba de demostrar en la reciente campaña presidencial en la que los candidatos, más que los partidos políticos, fueron el elemento decisorio a la hora de la votación.

Con una imagen renovada para demostrar que ningún daño le ocasionaron los del gobierno de Peña Nieto, al que acusó de haberla tratado como una presa política, “la maestra” como le gusta que le llamen, marcó su regreso en la agenda política y de gobierno atribuyéndose la derrota de la reforma educativa.

Con esa imagen impoluta también enfrentó las acusaciones de riqueza inexplicable que ella justifica desde hace tiempo con la historia de que su abuelo, un cacique de Comitán que se enriqueció con la venta de un aguardiente que vendía a los finqueros para embrutecer a los indígenas y seguirlos explotando, le dejó un montón de centenarios que supo aprovechar para hacerlos crecer con una extraordinaria plusvalía ganada en operaciones financieras que cualquier economista, inversionista o financiero envidiaría.

Elba Esther Gordillo está de regreso, aduciendo que los cinco años en la cárcel le sirvieron para cambiar. Pero en el espectáculo que montó para mostrar su imagen renovada, dejó el mensaje de que quiere volver a ser importante en esta etapa del gobierno lopezobradorista, como lo fue con los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón.

Por cierto… todo parece indicar que con el lopezobradorismo habrán de regresar personajes que antaño fueron piezas claves del poder político. La memoria pública será importante para no perder las historias de corrupción e impunidad que hay detrás de ellos y que son imperdonables.

Acerca del autor

José Gil Olmos, reportero desde 1998. Colaboró en el periódico El Nacional y en el diario La Jornada. Desde el 2001 es reportero de la revista Proceso. Es autor de Los Brujos del Poder, La Santa Muerte la virgen de los olvidados, Los reporteros mexicanos en la guerra de Chiapas y Batallas de Michoacán.

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