López Obrador se reúne con Cienfuegos para abordar violencia y relevo en Sedena

Previo al encuentro con Cienfuegos, López Obrador dialogó con el rector de la UNAM, Enrique Graue. Foto: Octavio Gómez Previo al encuentro con Cienfuegos, López Obrador dialogó con el rector de la UNAM, Enrique Graue. Foto: Octavio Gómez

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con hermetismo y un mensaje breve, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador informó esta noche que sostuvo un encuentro con el secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Salvador Cienfuegos Gaytán.

Poco después de las 21:00 horas, López Obrador informó en su cuenta de Twitter sobre el encuentro, en los siguientes términos:

“Me reuní con el general de división Salvador Cienfuegos; me dio sus puntos de vista sobre el grave problema de la violencia y las alternativas. Reiteré que el próximo secretario de la Defensa Nacional será un militar en activo del más alto rango, honesto y leal a la patria”.

En diferentes oportunidades, López Obrador anticipó que pediría al presidente Enrique Peña Nieto convocar a una reunión con los mandos militares, reiterando que los titulares de la Sedena y de la Secretaría de Marina (Semar), serían, un general de división y un almirante, respectivamente.

La relación de López Obrador con las fuerzas armadas ha sido polémica al menos desde 2016, pues su posición, respecto de la militarización desde el sexenio del panista Felipe Calderón, incomodó a los mandos castrenses, de manera clara a partir de diciembre pasado, cuando anunció su propuesta de “amnistía” para alcanzar la pacificación del país.

El 4 de diciembre pasado, por ejemplo, tanto Cienfuegos como el titular de la Semar, Vidal Francisco Soberón, rechazaron dicha oferta un día después de la declaración del entonces dirigente de Morena ya perfilado como candidato presidencial.

Mientras el almirante Soberón calificó la declaración como una ligereza que debía tomarse como mera propaganda, el general Cienfuegos fue más allá:

“Este populismo deja de lado todo el mal que han hecho a México, por lo que no sería conveniente”.

Y añadió: “Sería un gravísimo error el pensar en amnistiar a quienes han hecho tanto daño al país. Me parece que quienes tengan que tomar esas decisiones tendrán que analizarlo muy bien. Habría que consultar a la sociedad; a todos aquellos que han sido víctimas; a los padres que sus hijos han muerto por culpa de estos delincuentes que hoy deben estar en la cárcel”, sentenció Cienfuegos.

Para López Obrador, los dos secretarios recibieron órdenes de lanzarse en su contra.

Las declaraciones del hoy presidente electo continuaron: en febrero cuestionó un doctorado honoris causa que darían a Cienfuegos en una universidad de Chiapas; en marzo, el titular de Sedena volvió a la carga, y así siguieron, prácticamente sin dejar un mes de este año libre de confrontación hasta el proceso electoral.

Dos de los momentos de mayor tensión ocurrieron: el primero en mayo, cuando el general Cienfuegos llamó a no dividir el país, en un contexto de diferendo entre López Obrador y el alto empresariado; el entonces candidato pidió al mando castrense no opinar sobre asuntos políticos.

Se volverían a confrontar en relación con el Nuevo Aeropuerto Internacional de México, por la propuesta del tabasqueño para que se construyan dos pistas en la base aérea de Santa Lucía, pues el general secretario reprochó que se quisiera cerrar. En tanto, irónico, López Obrador le reviró que tenía razón, pues si el NAIM se construye en el exlago de Texcoco, tendría que cerrarse esa instalación estratégica.

Entre otras polémicas, fue hasta una semana antes de los comicios que López Obrador envió un mensaje de calma, reiterando que los titulares de Sedena y Semar serían mandos de alta graduación, y disipó las versiones que afirmaban desaparecería las fuerzas armadas. Por el contrario, prometió mejorar el salario de quienes, dijo, son “pueblo uniformado”.

El entonces candidato presidencial no sólo reconoció el papel del Ejército y la Marina en tareas de seguridad, sino que omitió abordar si retirara o no a las tropas de dichas tareas, algo que por otra parte había ofrecido en diferentes momentos al enunciar su propuesta de construir una Guardia Nacional con elementos castrenses.

Luego de la elección, López Obrador atemperó su mensaje y planteó que, antes de tomar posesión, anunciará a quienes ocuparán dichas dependencias, proponiendo la reunión con los secretarios a Peña Nieto, en su calidad de comandante supremo de las fuerzas armadas y que, por lo pronto, sin detalles, ya ocurrió hoy en el caso del titular de la Sedena.

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