Autodefensas crean un frente para combatir la delincuencia en los Altos de Morelos

En conferencia de prensa en la ayudantía de San Agustín, municipio de Tlayacapan, un grupo de personas encapuchadas anunció el reforzamiento de sus guardias comunitarias. Foto: Especial En conferencia de prensa en la ayudantía de San Agustín, municipio de Tlayacapan, un grupo de personas encapuchadas anunció el reforzamiento de sus guardias comunitarias. Foto: Especial

TLAYACAPAN, Mor. (apro).- Los grupos de autodefensa de los municipios de Totolapan, Tlayacapan y Tlalnepantla -en la región de los Altos de Morelos, al norte de la entidad y los límites con el Estado de México y la Ciudad de México-, anunciaron que, por acuerdo de asamblea en sus respectivas comunidades, crearon un frente combatir a la delincuencia en esa región.

En conferencia de prensa en la ayudantía de San Agustín, municipio de Tlayacapan, un grupo de personas encapuchadas anunció el reforzamiento de sus guardias comunitarias que existen desde hace más de nueve años en la región. Dijeron que la creación del frente es una respuesta a “la incapacidad” de las autoridades de garantizar la seguridad en la entidad.

Los representantes dijeron que pertenecen a los grupos de autodefensas de las comunidades de Hueyapan, Tetela del Volcán, Vigía, El Pedregal y Felipe Neri de Tlalnepantla; Tres de Mayo, San Andrés Cuahutempan, San José de los Laureles y San Agustín de Tlayacapan; Ocuituco, Totolapan, Atlatlahucan y Yecapixtla; mientras que en el resto de la región oriente participan los del municipio de Jantetelco, Temoac, Ciudad Ayala y algunas regiones de Cuautla.

También anunciaron que los accesos a estos municipios están siendo vigilados por los autodefensas, conformados por propios habitantes. Detallaron que cuentan con la coordinación de taxistas, comerciantes, profesionistas, amas de casa y jornaleros víctimas constantes de robos, extorsiones, asaltos y acoso de grupos delictivos “colombianos” y “nacionales”.

Según informaron, tras la visita a Morelos a finales de junio pasado del José Manuel Mireles Valverde, fundador de las autodefensas en Michoacán, otros grupos comenzaron a organizarse “hartos de la inseguridad”.

Además, argumentaron: “estamos molestos por las extorsiones, los secuestros, los asaltos, las desapariciones. Por ello hemos decidido tomar en nuestras manos las riendas de la seguridad y hacer justicia por propia mano”.

Una de las primeras acciones que decidieron realizar consiste en instalar puntos de revisión y barricadas en lugares estratégicos, pues aseguraron que eso garantiza a los ciudadanos estar seguros y libres de cualquier acción que pueda ponerlos en riesgo.

Argumentaron que las medidas que han tomado las autoridades estatales “no han servido para nada pues las cosas continúan igual que siempre”.

Los inconformes reiteraron que su actuación no responde a ningún interés político y negaron que tengan financiamiento o patrocinio de grupos o partidos políticos. Luego, dieron un voto de confianza a las autoridades que próximamente tomarán posesión del gobierno de Morelos: “Esperamos que se pongan a trabajar a la de ya, para acabar con esta situación”, dijeron.

En la conferencia recordaron lo ocurrido el pasado 31 de julio en Tetela del Volcán, donde un hombre de nacionalidad colombiana murió linchado por pobladores, derivado de que grupos delictivos formados por personas de Colombia han sido acusados de cobrar “derecho de piso” a productores de aguacates y otros cultivos, así como a comerciantes y transportistas.

Según los autodefensas, la policía del Mando Único “ha sido rebasada y omisa, dejando un profundo vacío de poder”. Los grupos organizados de la región Oriente existen desde al menos una década atrás y resurgieron “ante la ola delincuencial que superó los límites de la tolerancia social añadiéndose más comunidades al movimiento”.

Con esta lógica, los conferencistas rechazaron que la policía pueda actuar contra actores de la comunidad de San Agustín, por un presunto secuestro de dos personas. “Cuando alguien rompe las reglas de armonía y convivencia de un pueblo se impone una sanción a fin de reparar los daños materiales causados, como en el caso de Tlayacapan”, detallaron.

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