La voz de Napoleón enamoró el Auditorio Nacional

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- Una incesante bohemia y romanticismo cubrieron anoche al Auditorio Nacional con la presencia del veterano cantautor José María Napoleón, quien enamoró a 10 mil fans a través de una precisa selección de éxitos.

El recital empezó a eso de las 20:35 horas, con una apertura a cargo de su hijo José María Sebastián Ruiz Alba (de los vástagos que procreó en su matrimonio con Rosario de Alba), quien acompañado al piano calentó la velada del padre en 15 minutos durante los cuales demostró las huellas de su talento como heredero musical.

Al diez para las nueve de la noche, el telón se abrió nuevamente dando paso a la estrella, Napoleón, vestido de absoluto negro en paralelo a un acalorado clamor de su público que se le entregó en absoluta efervescencia de principio a fin.

Napoleón en concierto. Foto: Carlos Enciso

Napoleón en concierto. Foto: Carlos Enciso

El compositor e intérprete de 68 años de edad, nacido en Aguascalientes un 18 de agosto, empezó un recorrido de anécdotas en su historia musical, arrancando con “De vez en vez”, “Corazón, corazón” y “Atrévete”.

Sus seguidoras en especial le gritaban al también llamado Poeta de la canción toda clase de muestras de cariño:

“¡Te amo, guapo, eres el mejor!”

Sollozantes, algunas chicas se derretían entre las butacas murmurando “¡Canta tan bonito…! ¡Quiero llorar!”.

“Deja”, “Después de tanto” y “Amiga mía”, continuaron de su voz para lucir una producción embellecida por la iluminación escénica, además de un par de pantallas que abrazaban al cantante y su fulgurante agrupación. Se escuchó la emotiva “Celos”, intimando después un segmento acústico a guitarra en manos del propio Napoleón con “Canción del Molino Rojo”, acompasado de un acordeón; “Tu amor y mi poema” dio vida a magníficos chelos culminando las cuerdas de violines en “Agua y sed”.

Foto: Carlos Enciso

Foto: Carlos Enciso

Lleno total. Foto Carlos Enciso

Lleno total. Foto Carlos Enciso

La fiesta mexicana prendió los ánimos a través con un mariachi para entonar “Recuerdo apagado” y “La feria de ferias”, a la par que en las pantallas se dibujaba la bandera nacional.

Su estilo baladista retornó con “30 años”, “Sin tu amor”, además de recordar a José José con “Lo que no fue, no será”. Su anecdotario reza que Napoleón (cuyo nombre completo es José María Napoleón Ruiz Narváez) solía afirmar de su querido colega:

El Príncipe de la canción ha sido un príncipe de la música en español”, a lo que su audiencia le replicaba: “¡Pero el poeta eres tú!”.

Visiblemente contento y con humildad, José María Napoleón les contestó que no se sentía poeta aunque siempre siguió a los trovadores, pero sobre todo, dedicó sus versos y canciones “a las amadas musas”.

Luego de casi dos horas de espectáculo y con un una energía inagotable, se sintieron las clásicas “Hombre” (pieza ganadora del Festival OTI 1977 para representar a México, pero que eventualmente no obtuvo ningún voto en el OTI España aquel año), “Pajarillo”, “Ella se llamaba Martha”, dando partida con “Eres” y “Vive”.

Foto: Carlos Enciso

Foto: Carlos Enciso

Una lluvia de papelillos multicolores flotaban en el foro, la gente alcanzaba una clara felicidad disfrutando intensamente de la vida, al igual que el mismo Napoleón. Sin la clásicas despedidas en falso como en la mayoría de los conciertos, la celebridad ofreció su programa sin pausa alguna, se acercó al filo del escenario junto a sus músicos, con la satisfacción compartida ante sus adeptos tanto de antaño así como nuevas generaciones, quienes emprendieron graciosa huida bajo la lluvia, aunque complacidos con el show del otrora torero convertido en Poeta de la canción.

 

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