Inminente “guerra civil” en el PAN

Marko Cortés, excoordinador de los diputados federales designado por Ricardo Anaya. Foto: Octavio Gómez Marko Cortés, excoordinador de los diputados federales designado por Ricardo Anaya. Foto: Octavio Gómez

Severamente cuestionado porque aspira a dirigir el PAN cuando forma parte del grupo de Ricardo Anaya, responsable de la reciente derrota electoral, Marko Cortés dice que no pretende mantener la hegemonía del excandidato presidencial, sino cambiar las reglas internas a fin de que mejore la representación democrática e incluya a todos los líderes. En todo caso, sus pretensiones lo pusieron en medio de lo que ya se percibe como una inminente “guerra civil” en el que deberá enfrentar a enemigos como el expresidente Felipe Calderón y Gustavo Madero.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- En la “guerra civil” que se gesta en el PAN, Marko Cortés es consciente del estigma de ser el “candidato oficial” a la presidencia, de la falta de democracia interna y del desastre electoral con Ricardo Anaya, jefe del grupo hegemónico que lo apoya, pero reconoce:

“Si no corregimos todas las fallas, en las que todos tenemos responsabilidad en cierta proporción, el partido va a seguir hacia abajo. ¡Podemos llegar a un dígito!”

Detalla el sostenido derrumbe electoral del PAN, que del 42% con Vicente Fox, en el 2000, cayó a 17% en julio pasado, con Anaya. “Son 18 años de caída”, justifica.

–Hay responsables: Anaya como candidato, Creel como coordinador y estratega electoral…

–Es un proceso de pérdida de confianza de muchos años. Hay una caída constante del PAN. Antes de llegar al gobierno con Fox era un partido que proponía y poco había que señalar ante acciones del PAN, porque habíamos sido gobierno. Lo que evitó en esta última elección que pudiéramos crecer con fuerza es toda esta historia.

“La gente decía: ‘El PRI ha gobernado muchos años y este último gobierno fue espantoso, pero el PAN también ya me gobernó 12 años, no cumplieron todo lo que ofrecieron y hubo cosas que de plano no me gustaron’. Entonces, en esa lógica, es que decidieron votar mejor por quien lleva 18 años intentándolo”.

Aclara: “Eso no quiere decir que no se hayan cometido errores de último momento, pero yo veo que lo más importante es la falta de una fuerza discursiva que generara la convicción que Acción Nacional en el gobierno federal sí iba poder hacer lo que no hicimos antes. La sociedad decidió por quien no había estado, conocer un nuevo proyecto y jugársela.

“Yo creo que de fondo ahí estuvo la gran fortaleza de Andrés Manuel y la debilidad para nosotros para poder crecer. Súmale problemas internos, conflictos diversos, desilusión, brazos caídos por diversas razones”.

–  ¿Traiciones?

– Súmale todo lo que quieras. Pero la razón principal por la que no logramos emerger con fuerza en este momento es que la gente ya quería otra opción que no hubiera gobernado.

En entrevista con Proceso, el viernes 24, el excoordinador de los diputados federales designado por Anaya, exsenador y jefe de la campaña de relección de Madero ante Ernesto Cordero en 2013, insiste en que sólo esas son las razones de la derrota.

– ¿Por qué el grupo derrotado, al que usted pertenece, quiere continuar al frente del PAN?

– El PAN necesita ser dirigido por quien pueda tender puentes con todos, y yo lo puedo hacer; quien pueda construir, y yo lo puedo hacer; quien realmente quiera al PAN y represente al panismo, y yo creo que lo puedo representar.

Por eso ofrece el diálogo e inclusión para reactivar la vida democrática del PAN, e incluso cambiar las reglas internas en una asamblea nacional extraordinaria el próximo año, cuando cumple su 80 aniversario.

“Lo que requerimos es que se reconozcan muchos errores que se han cometido por muchos años y un cambio de fondo en las reglas –dice Cortés–. En el PAN antes creíamos en la generosidad y funcionaba muy bien. Ahora ya no funciona. Sigue siendo una idea, pero no aterrizada. Falló la generosidad, falló la inclusión. Yo lo que estoy pensando es impulsar un cambio de reglas: que en el PAN, quien gane no se quede con todo y quien pierda siga participando en el proyecto. Que la inclusión se institucionalice”.

Por ejemplo, dice, un aspirante a candidato a presidente municipal que perdió con el 40% de los votos internos, debe ser incluido por el ganador de manera proporcional, lo mismo el perdedor de una elección de dirigencias:

“Es tipo representación proporcional para que se genere inclusión… Eso va a permitir que retomemos la democracia interna”.

(Fragmento de la entrevista publicada en Proceso 2183, ya en circulación)

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