Ahora confronta Fernández Noroña a Muñoz Ledo en San Lázaro por ir a mensaje de Peña (Video)

Fernández Noroña y Muñoz Ledo se confrontaron en San Lázaro por la asistencia al mensaje que dio Peña en Palacio con motivo de su informe presidencial. Foto. Eduardo Miranda Fernández Noroña y Muñoz Ledo se confrontaron en San Lázaro por la asistencia al mensaje que dio Peña en Palacio con motivo de su informe presidencial. Foto. Eduardo Miranda

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con gritos y acusaciones mutuas entre Gerardo Fernández Noroña y el presidente de la Mesa Directiva, Porfirio Muñoz Ledo, hoy dio inicio la primera sesión ordinaria de la LXIV Legislatura en la Cámara de Diputados.

La reunión se salió de control cuando el legislador Santiago González Soto, del Partido del Trabajo (PT), preguntó desde su curul a Muñoz Ledo en calidad de qué había acudió al “informe de gobierno” de Enrique Peña Nieto.

“Lo hice en calidad de diputado, de presidente de la Cámara de Diputados, y este tema lo vamos a tocar más tarde”, respondió Muñoz Ledo, mientras un colérico Gerardo Fernández Noroña, del PT, exigía la palabra. Desde la parte baja de la tribuna, acusó al presidente de la Mesa Directiva de faltarle al respeto.

Muñoz Ledo respondió y lo exhibió: “No le falto al respeto. Usted nos faltó ayer al respeto y tuvo agresión física”.

Aquel soltó: “¡Usted está mintiendo y exijo el uso de la palabra!”.

Muñoz Ledo: “No se lo permito porque usted fue el agresor. No le voy a conceder el uso de la palabra. No permitiremos que usted ponga desorden en este Congreso. A ver quién gana, un diputado o la inmensa mayoría de la Cámara”.

Apenas iniciaba el intercambio de palabras que luego llegó a las acusaciones. “Insolente”, rugió Fernández Noroña; “golpeador”, respondió Muñoz Ledo.

El petista seguía despotricando desde la parte baja de la tribuna, mientras el experimentado Muñoz Ledo respondía: “No le voy a escuchar. No le voy a escuchar. No le voy a escuchar”, pero Fernández Noroña no paraba.

“Quítele el sonido, por favor. No le estoy aludiendo. Usted fue el que me aludió. El presidente no puede ser invocado por alusiones personales. No permitiré que usted ponga desorden en esta Cámara. No lo permitirá la Cámara”, insistió Muñoz Ledo.

Los reclamos de Fernández Noroña fueron subiendo de tono: “No le voy a tolerar su falta de desacuerdo. No le voy a tolerar…”.

“Tome su asiento, señor diputado… No acepto su provocación”, pidió Muñoz Ledo.

Entre las curules demandaban a Fernández Noroña: “¡ya siéntate!”, pero el diputado no oía y seguía exigiendo la palabra.

“No, diputado presidente, no le voy a tolerar su falta de respeto. No le voy a tolerar su insolencia”, insistió.

“No soy insolente”, respondió quien fuera el primer presidente de oposición de la Cámara de Diputados, en 1997.

“Es insolente”, gritó desde abajo Fernández Noroña.

Sin miramientos aquel le replicó: “Usted es un golpeador. Usted es un golpeador”.

El intercambio de acusaciones subía de tono y nadie intervenía. Fernández Noroña acusó luego al presidente de generar violencia y atropellar “a esta soberanía”.

Subrayó: “Se lo advertí desde la sesión del primero de septiembre. Y no le voy a tolerar su autoritarismo. Si usted vuelve a los tiempos del PRI es su problema. Este país se liberó y esta patria exige respeto a la República”.

Muñoz Ledo, quien renunció al Revolucionario Institucional en 1987, para formar la Corriente Democrática que más tarde se convirtió en Partido de la Revolución Democrática (PRD), recuperó su ingenio respondiéndole: “Le ruego que tome su asiento. Hay diputados que no se han dado cuenta que ya ganaron y cambió la mayoría de la Cámara. Lo lamento, lo lamento por un diputado adscrito”.

Fernández Noroña argumentó sobre su derecho a hablar, y del otro lado Muñoz Ledo se lo negaba, pero aclaró que más tarde habría un debate y ahí podría fijar su posición.

Pero Fernández Noroña, seguía: “Le exijo, diputado presidente, que respete mi derecho al uso de la palabra. Le exijo respeto porque somos pares. Está violentando la Constitución. Me parece muy grave que toleren ese atropello…”. Luego, más calmado, soltó: “Estoy pidiendo el uso de la palabra de manera correcta desde el principio de la sesión. Ahí está. Yo vengo a plantear argumentos y vengo a hablar de una violación…”.

Tras más de 15 minutos, Muñoz Ledo zanjó la necedad: “Para que no se hable de autoritarismo, pido a la asamblea en votación económica si se le concede al diputado Fernández Noroña el uso de la palabra. Pido el voto a mano”.

De manera abrumadora, el pleno le negó la palabra.

Fernández Noroña se fue hacia donde estaba Mario Delgado Carrillo, coordinador de Morena, quien se encontraba con Horacio Duarte. No tuvo eco a sus reclamos, e incluso minutos antes de concluir la sesión subió a tribuna y desde ahí dijo que en ningún momento agredió ayer a Porfirio Muñoz Ledo, luego de que éste acudió a Palacio Nacional para escuchar el último informe de Enrique Peña Nieto.

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