El cancionero del movimiento estudiantil de 1968

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Moisés Ramírez Tapia dirige y recopila una segunda edición de su Cancionero. Crónica musical (50 años de canto y lucha del movimiento estudiantil de 1968) en Toma y Lee Editorial (tomaylee@yahoo.com), libro de 96 páginas con textos de 71 piezas, parodias y poemas, en cuyo prólogo el autor explica:

“Éste es el testimonio del Cancionero de 1968 que recoge aquellas parodias satíricas que el estudiantado politécnico compuso cuando hacía las guardias nocturnas en sus respectivas escuelas (Zacatenco, Santo Tomás, vocacionales y pre-vocacionales) durante todo el período de seis meses que se estuvo en huelga”.

Dicha recuperación fue realizada “por compañeros de base del Comité de Lucha de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME)”, y que “por medio del compañero Medina” se le entregó a Moisés Ramírez Tapia en resguardo, a principios de los años setenta.

“Dos años después, el compañero Medina murió en un accidente en la carretera México-Veracruz” y aquel trabajo fue publicado hasta 2015 en una primera edición del Comité 68. La segunda edición adiciona al final muestras de la obra musical que la cantante y compositora tamaulipeca Judith Reyes Hernández (marzo 22 de 1924-diciembre 27 de 1988) creó desde la década de los cincuenta hasta la los ochenta, con sus temas:

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“Corrido de Arturo Gámiz”, “Corrido de la represión estudiantil del 26 de julio”, “Corrido del desagravio”, “Corrido del IV Informe de Gobierno de Gustavo Díaz Ordaz”, “Canción de la Universidad”, “Canción del Politécnico”, “Corrido de la ocupación militar de la Universidad”, “Corrido de los combates del Politécnico”, “Coplas de las medallas”, “Tragedia de la Plaza de las Tres Culturas”, “Marcha de los caídos”, “Canción de los desaparecidos”, “Homenaje a Jesús Ávila González” y “Gorilita, gorilón”; en este último testimonia:

El gobierno de hoy en día
nos vigila el pensamiento…
Uno y uno suman dos;
dos y uno suman tres.
Gorilita, gorilón, ¡qué feo te ves!
Uno y uno y otro más
salta y brinca para atrás.
Gorilita, gorilón, ¡qué feo estás!

Igual se reproducen los textos de las canciones del sonorense José de Molina (1938-1998) “Del Bravo a la Patagonia”, “Marcha de las madres latinas”, “Esta plaza” y “Los gorilas”:

Yo estoy dispuesto a mi pueblo vender,
nomás que me dejen dólares ver.
Por eso lanzo un nuevo manifiesto:
¡Gorilas del mundo, unirse y vencer!

Igual, los cantos “Adelante” de Margarita Bauche y de Gabriela Huesca y Ramón Fonseca “Somos de piedra”:

Ya con el triunfo de nuestra lucha
habrá justicia, igualdad social…
Vamos oprimidos de la tierra,
vamos decididos a hacer la revolución.
Vamos ya, muchachos, vamos…
En la lucha no podrán vendernos,
somos de piedra…

Aparecen también: el importante poema “Yo acuso” del recientemente fallecido luchador del movimiento estudiantil del 68 Leopoldo Ayala (enero 14 de 1939-7 de junio de 2018), aparte de “Dos de octubre en Tlatelolco” y “Mensaje de agosto”, de Isaías Rojas Delgado; más los versos de “Génesis de un movimiento” de José Meheyer”, dedicados a “todos los presos políticos, en particular a nuestro compañero Raúl Álvarez Garín”.

Desde luego, destacan las parodias compuestas con base a letras de canciones conocidas, y que agregan contenido social chusco, directamente antirepresor y de oposición al capitalismo o a los políticos priistas, amén de exaltar las sagas de las revueltas juveniles, obreras y campesinas.

Por ejemplo, la música de “Rosita Alvírez” da pie al “Corrido 26 de julio”; “La balada del vagabundo” en “La balada del granadero”, “Jinetes en el cielo” en “Gorilas en la calle”, “Juan Charrasqueado” en “El corrido del general Cueto Ramírez”, “La rielera” en “El corrido de la Preparatoria Popular”, “La cucaracha” en “Los estudiantes”, “La Adelita” en “Canción revolucionaria” y “Ronda infantil” en “Queremos el poder”:

Amo a tó, matarile-rile-rón.
¿Qué quiere usted? Matarile-rile-rón.
Queremos el poder, matarile-rile-rón.
¿Qué nombre le pondremos? Matarile-rile-rón.
Le pondremos ¡SOCIALISMO!, matarile-rile-rón.
¡Esa onda sí nos pasa, matarile-rile-rón!

Todos cánticos bastante populares a partir de 1968 y que conocimos muchos estudiantes hasta culminar el siglo XX, hoy tan valiosos para recordar que no existen movimientos políticos de “generación espontánea”, gracias a la memoria colectiva e histórica, siendo un arte contra el olvido y la inconsciencia.

Cancionero. Crónica musical (50 años de canto y lucha del movimiento estudiantil de 1968), de Moisés Ramírez Tapia, tiene como coordinador editorial a Antonio Germán Vázquez, la revisión de Ángeles Beltrán Nadal y el diseño de Lourdes Martínez Ocampo, mientras que la difusión es de Enrique Aguilar Cruz.

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