La relación entre la mafia calabresa y los cárteles mexicanos

Tomás Yarrington, el exgobernador de Tamaulipas que en abril fue extraditado a Estados Unidos, vivía escondido en un pueblo de la región italiana de Calabria. Y aunque el jefe de la policía antimafia de Italia no lo reconoce abiertamente, todo hace suponer que el tamaulipeco estaba protegido por el crimen organizado local, la ‘Ndrangheta. Lo que el entrevistado sí afirma es que ese grupo criminal mantiene hasta la fecha relaciones “sólidas”, “sanas”, con los cárteles mexicanos de la droga.

ROMA (Proceso).- Para el general ­Giuseppe Governale, el policía que dirige las unidades de élite de la Dirección de Investigación Antimafia (DIA) de Italia, la vinculación entre la más poderosa mafia de Europa, la calabresa ‘Ndrangheta, y los cárteles mexicanos goza de buena salud.

“Sabemos que el estado de salud de la relación criminal entre la ‘Ndrangheta y los cárteles mexicanos es hoy bueno. Se basa en una confianza mutua que nunca se ha roto”, explica en entrevista con Proceso. Pese al silencio de los últimos años –la primera gran operación policial internacional se remonta a 2008, la última es de 2011–, la relación, dice Governale, es “sólida”. 

“No hay que olvidar que durante años la ‘Ndrangheta ha enviado a algunos de sus miembros a México, Colombia y Ecuador. 

“Se instalaron allí como garantía de que la ‘Ndrangheta iba a cumplir, puesto que las primeras partidas de droga ni se las pagaron inmediatamente. Así se ha construido una relación sólida”, afirma. 

Governale, con más de tres décadas en la lucha contra el crimen organizado italiano y nombrado en octubre pasado jefe de la DIA, considera que hay falta de constancia de los Estados para combatir unidos el crimen organizado. 

“El problema es que cuando la ­‘Ndrangheta, la Cosa Nostra o los cárteles mexicanos han tenido que administrar su justicia, han sido precisos, durísimos y rápidos. Por el contrario, eso mismo no se puede decir de los Estados, que a menudo no han logrado responder a las demandas de los ciudadanos. En esto se basa uno de los pilares del arraigo que tienen estos grupos”, apunta Governale, entrevistado en su despacho en los suburbios de Roma.

Estrategias cambiantes

–Después de tantos años de perseguirlos, ¿por qué no han logrado ustedes extirpar a las mafias italianas? –le pregunta la corresponsal.

–Porque no son criminales comunes. Nacieron en la Italia meridional, nadie sabe con exactitud cuándo, probablemente allá por el siglo XIX, y desde entonces han vivido haciendo negocios con la política, con el mundo empresarial y con las sociedades. Todo ello cambiando de estrategia, según las respuestas que iba dando el Estado.

–¿Cómo ha evolucionado en Italia la relación entre la política y la mafia?

–Las mafias italianas tienen una extraordinaria capacidad de adaptación. Son como los camaleones, cambian rápidamente de aspecto. Hubo épocas en las que el Estado italiano se mostró voluntarioso en reprimirlas militarmente. Pero si bien con el trabajo de la policía y de la magistratura se pueden obtener resultados, no es así como esas organizaciones se derrotan. ¿Por qué? Porque el poderío de las mafias se origina en su arraigo en los tejidos sociales. Si el tejido social está descompuesto, por cada cabeza que se corta aparece una nueva. Está el ejemplo del fascismo. 

–¿Es decir?

–Hubo una época, en los treinta, durante el fascismo, en la que el dictador (Benito Mussolini) pensó que este fenómeno debía desaparecer y recurrió a las maneras fuertes. Como resultado, la mafia se replegó, hubo menos homicidios y parecía que todo se había acallado. Sin embargo, luego reapareció con la llegada de los aliados (durante la Segunda Guerra Mundial), los estadunidenses… a Estados Unidos habían emigrado muchísimos mafiosos.

–¿Las mafias tienen capacidad hoy de influir en los procesos electorales?

–Es un fenómeno que no se debe banalizar ni enfatizar. Pero desde siempre las mafias han sabido mantener sus relaciones con la política. También hoy ocurre. ¿Cómo vemos eso? En los últimos 18 meses hubo 37 ayuntamientos italianos cuyas administraciones fueron disueltas por infiltración mafiosa. 

“Un elemento nuevo es que de estos 37 ayuntamientos, muchos no están en el sur del país, donde estas mafias nacieron, sino en el centro y norte de Italia, donde, en particular la ‘Ndrangheta, se ha extendido como un cáncer silencioso. 

“En Liguria (región costera del noroeste de Italia), por ejemplo, hay cuatro células de la ‘Ndrangheta.”

–En México no han faltado las guerras entre los numerosos cárteles. Sin embargo las mafias italianas no se hacen la guerra entre sí. ¿Hay un pacto entre ellos?

–Sí, existe un pacto no escrito. Después de 1992 (cuando el Estado italiano respondió a los asesinatos de los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino desplegando un gran operativo en Sicilia) entendieron que lo mejor era llevar adelante sus actividades de manera silenciosa, para no atraer la atención de la policía y de los jueces. 

“Hoy se dedican a llevar adelante su tráfico en la isla e incluso se apoyan en la ‘Ndrangheta para obtener los estupefacientes que venden. Con ello, la Cosa Nostra siciliana ha reconocido de facto el liderazgo de la ‘Ndrangheta. 

“Un liderazgo que la ‘Ndrangheta conquistó sin guerras, mientras que la Cosa Nostra en la actualidad ni tiene un jefe común”, precisa Governale.

–¿Matteo Messina Denaro no es el jefe máximo de la Cosa Nostra?

–Según nosotros, no lo es. En 1992 ­Matteo Messina Denaro era el representante de la comisión provincial (órgano de la mafia siciliana) de la ciudad de Trapani. Con la captura de Totó Riina, en enero de 1993, las riendas pasaron a manos de Bernardo Provenzano. Desde entonces la comisión regional de Sicilia no se ha reunido, ni la provincial de Palermo. 

“Con ello Messina Denaro es hoy un fugitivo que sigue siendo el representante de la comisión provincial de Trapani, pero su capacidad operativa es muy limitada. No logra ejercer su liderazgo. Eso sí, desde el fallecimiento de Riina, el pasado 17 de noviembre, los clanes sicilianos están pensando qué hacer.”

–Entiendo que una de las dificultades de los investigadores es que la ‘Ndrangheta tiene pocos pentiti (colaboradores de la justicia) –se le comenta.

–Así es. Es un número enormemente inferior comparado con los de las otras organizaciones criminales. La razón es sencilla: se trata de una organización basada en lazos de sangre. Los ‘ndranghetistas son identificados por sus apellidos, los Molé, los De Stefano, Tigano. Mientras que en la Cosa Nostra se los identifica por el territorio en el que tienen presidencia; se habla de los clanes de Porta Nuova, de Palermo Centro, de Branciaccio, de San Lorenzo Colli, de Pagliarelli. ¿Ve posible que uno se arrepienta y traicione a su padre, a su hermano, a su hijo? 

–Entonces, ¿cuántos son los pentiti de la ‘Ndrangheta? ¿Unos 100? 

–Mucho menos.

Relaciones con México

–La ‘Ndrangheta se ha relacionado con los cárteles mexicanos –pregunta la reportera. 

–Sí. Lamentablemente todavía existe una red de contactos que no hemos logrado romper. Sería necesario mejorar la relación internacional entre nuestros países. 

–¿Qué falla en la lucha contra los ­vínculos entre estas organizaciones? 

–El problema está en que, en particular en las zonas rurales, el ciudadano se encuentra en conflicto, porque sabe que si pide el amparo del Estado, lamentablemente la respuesta no será siempre rápida y justa, mientras que si se dirige a las organizaciones criminales, éstas son capaces de brindar un apoyo más eficaz. Sobre eso se basa el arraigo de estos grupos en México, Colombia e Italia. 

–Sin embargo la ‘Ndrangheta posee células en Estados Unidos y no en México. ¿Por qué?

–Eso se debe a que México aún no ha sido colonizado. Me explico: a finales del siglo XIX y comienzos del XX hubo una gran migración de calabreses a países como Estados Unidos, Canadá, Bélgica y Australia. De estos, algunas decenas eran ‘ndranghetistas que en esos países, con el paso del tiempo, volvieron a reconstruir las estructuras que hay en Calabria. 

“Así han surgido esas células. Se implantaron en un terreno fertilizado por la presencia de estas colonias. Distinto es el caso de los países en los que hubo una migración de italianos más diversificada, como Argentina o México, donde llegaron italianos de todas partes del país.

–¿La Camorra de Nápoles y la Cosa Nostra de Sicilia también hacen negocios con la delincuencia organizada mexicana?

–Sí. Se trata de una relación directa, pero más puntual, que se gestiona de negocio en negocio. No es una relación continuada como la que mantiene la ‘Ndrangheta. 

–Tomás Yarrington, el exgobernador de Tamaulipas recientemente extraditado por Italia a Estados Unidos, vivía en un pueblo de Calabria. ¿Acaso han descubierto si la ‘Ndrangheta lo protegía?

–Hay una investigación en curso y actividades de la fiscalía. Pero no le puedo decir nada más. 

–Ustedes han señalado repetidamente la presencia estable de las mafias en España. Sin embargo el tema no está entre los más recurrentes que se debaten en ese país. ¿Cómo describiría la presencia de las mafias italianas en España?

–Relevante, insidiosa, silente. Quiere que el pueblo y las autoridades digan que no existe. España es un checkpoint de la mafia, en la ruta del tráfico de drogas desde América Latina hasta Europa. 

–¿Sigue siendo esa la principal ruta del tráfico de la cocaína? 

–Sí, es la ruta principal. Aunque las mafias también mantienen otros negocios en España, vinculados con los sectores inmobiliario y turístico. Así ocurría en Alemania, donde también, como en España, hacían como que las mafias no existían. Eso, hasta el 15 de agosto de 2007, cuando el país se despertó con siete personas muertas (en un atentado adjudicado a la ‘Ndrangheta) en un café. Entonces la policía nos dijo que habían ido a ese café y habían visto una estatuilla, la de San Miguel Arcángel, el patrono de la ‘Ndrangheta.

–Hablaba de la importancia de que la sociedad civil se involucre y condene estas organizaciones, pero en Italia también la antimafia civil está perdiendo fuelle. 

–Sí y es muy grave, puesto que eso es lo que la mafia quiere.

–Otro aspecto que llama mucho la atención es la gran cantidad de periodistas, fiscales y jueces bajo escolta en Italia, un país que pertenece a la Unión Europea y que forma parte del G7. 

–Sólo le recuerdo que en Italia hay un presidente de la República (Sergio Mattarella) cuyo hermano fue asesinado por la mafia. Eso no hay que olvidarlo.

Este reportaje se publicó el 9 de septiembre de 2018 en la edición 2184 de la revista Proceso.

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