Malnutrición infantil: Nueva arma de guerra

LONDRES (apro).- Al menos 590 mil niños en zonas de conflicto están en serio peligro de muerte para este año como consecuencia de malnutrición aguda grave, de acuerdo a un amplio informe elaborado por el grupo humanitario Save the Children, el cual concluyó que la malnutrición infantil es cada vez más utilizada como arma de guerra.

La entidad con sede en Londres estimó que 4.5 millones de niños menores de cinco años que viven en regiones muy peligrosas debido a conflictos bélicos necesitarán tratamiento de emergencia sanitaria debido a la malnutrición aguda, un incremento de 20% comparado con 2016.

De todos modos, Save the Children advirtió que, si se mantienen las tendencias actuales, dos de cada tres menores afectados por hambruna extrema no recibirán el tratamiento que precisan para sobrevivir, y como consecuencia de ello al menos 590 mil de esos niños podrían morir para finales del año.

Ello representa en promedio mil 600 menores de cinco años que mueren por malnutrición aguda por día, o una muerte infantil por minuto.

El informe concluyó que más de la mitad de los niños en peligro de muerte por malnutrición aguda grave están en la República Democrática del Congo. El resto se encuentran en Sudán, Afganistán, Yemen, Somalia, sur de Sudán, Siria, Nigeria, la República Centroafricana e Irak.

En promedio, agregó, los programas de nutrición en todo el mundo vieron reducidos sus presupuestos en casi un tercio, con la excepción de Yemen.

El informe de Save the Children se dio a conocer al pasado 10 de septiembre, mientras varias agencias humanitarias informaron de una falta cada vez mayor de fondos tras pedidos de emergencia de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para zonas de conflicto.

La ONG británica también explicó que el problema se agrava como consecuencia de grupos involucrados en conflictos bélicos que desafían las leyes humanitarias internacionales para impedir que la ayuda llegue a los menores necesitados.

Save the Children indicó además que la hambruna global está creciendo luego de haberse reducido por más de dos décadas, mientras que la ONU citó a los conflictos bélicos como principal razón para ese retroceso.

La desnutrición aguda grave es la forma más peligrosa y extrema de la malnutrición. Se caracteriza por un peso muy bajo para la estatura, visible emaciación (pérdida involuntaria de más del 10% del peso corporal, particularmente de masa muscular) o presencia de edema nutricional.

El descenso en la mortalidad infantil y la mejora de la salud materna dependen mucho de la reducción de la malnutrición, que directa o indirectamente es responsable de 35% de las muertes entre los niños menores de cinco años.

Según la Organización Mundial de la Salud, a pesar de que la mediana de la tasa de letalidad por malnutrición aguda grave en menores de cinco años oscila entre el 30% y el 50%, si se tienen en cuenta los cambios fisiológicos y metabólicos puede reducirse considerablemente.

Los síntomas de la malnutrición aguda grave incluyen huesos que sobresalen o son más visibles, piel flácida, e inflamación de los tobillos, pies y estómago.

Niños que sufren de malnutrición aguda grave suelen tener sistemas inmunes más frágiles, y tienden a contraer y morir por enfermedades como la neumonía, el cólera, la malaria. Incluso para aquellos niños que sobreviven, los efectos de la malnutrición pueden ser de por vida, afectando el desarrollo no sólo físico, sino mental.

Kevin Watkins, director ejecutivo de Save the Children, afirmó que utilizar la malnutrición como arma de guerra “se ha convertido ahora en algo normal”.

“Esto está teniendo consecuencias devastadoras para los niños. Desde Yemen a Sudán del Sur, el fracaso para proteger a los niños de la hambruna está poniendo vidas en peligro”, declaró Watkins.

“Pero las muertes por hambruna pueden ser evitables. Sólo unos 50 dólares pueden impedir que un niño sobreviva a la hambruna si esa ayuda es destinada a través de profesionales expertos”, agregó.

Según el directivo de Save the Children, los voluntarios de la organización humanitaria “están trabajando para salvar niños en los lugares más difíciles y peligrosos del planeta”.

“Están salvando vidas. Con el apoyo adecuado, podrían salvar decenas de miles de vidas más”, subrayó el experto.

El informe estimó que en la República Democrática del Congo al menos 1,9 millones de niños sufren de malnutrición severa aguda, y de ese total 1.6 no recibirán tratamiento adecuado. Como consecuencia de ello, la ONG británica estimó que unos 300 mil menores afectados en ese país podrían morir para finales del año.

La entidad humanitaria dijo que en el Congo los programas de nutrición a cargo de organizaciones humanitarias y la ONU registraron una caída de casi un 10% en la financiación que reciben para realizar sus tareas.

Además, dio a conocer el caso específico de Kasadi, una bebé de 13 meses que estuvo a punto de morir como consecuencia de malnutrición, pero que logró ser rescatada gracias a la ayuda de Save the Children y una clínica local.

La madre de la niña, Kapinga, se vio obligada a escapar a la selva tras un ataque salvaje a su pueblo. La mujer escapó sin poder llevarse consigo alimentos o sus pertenencias. Y luego de varios días en la selva, Kasadi comenzó a pasar hambre.

Cuando la mujer arribó a la clínica, Kasadi pesaba sólo cuatro kilos, menos de la mitad del peso normal para su edad. La pequeña también sufría de neumonía y diarrea.

Sin embargo, y gracias a un tratamiento con antibióticos en conjunto con un programa de nutrición, Kasadi comenzó a engordar.

“En nuestro hospital, las tres enfermedades principales que afectan a los niños son el sarampión, la neumonía y la meningitis. La desnutrición en general se combina con alguna de estas tres enfermedades”, declaró Didier Musanya Kabaz, la enfermera que atendió a Kasadi.

“Cuando el menor está desnutrido, es más fácil que se enferme. El funcionamiento de los órganos se ve fuertemente afectado, incrementando la susceptibilidad a contraer enfermedades”, agregó la experta.

La ONG también advirtió que en Yemen al menos 35 mil niños desnutridos podrían morir este año, ya que allí grupos armados de ambos bandos del conflicto bélico están obstruyendo la llegada de alimentos y medicinas. El problema es tan agudo que Yemen está “al borde de caer en una crisis grave de hambruna”, según Save the Children.

En el último año, ese y otros organismos humanitarios trataron a unos 65 mil niños por malnutrición.

Pero en junio pasado una coalición apoyada por Arabia Saudí lanzó un ataque en Hodeidah, el principal puerto de Yemen, afectando severamente la red de distribución de alimentos, combustibles y ayuda humanitaria.

Luego de más de tres años de guerra, 25% de los niños de menos de cinco años que vivían en esa ciudad sufrían de malnutrición incluso antes que comenzara el ataque armado.

Save the Children mencionó el caso de Nusair, un niño de un año que logró sobrevivir gracias a los esfuerzos coordinados de las agencias humanitarias.

El pequeño sufría de una peligrosa combinación de desnutrición y diarrea, que había puesto en peligro su vida. Su madre, Suad, logró atravesar zonas con minas terrestres, puestos de control y bombardeos aéreos para llevar a su hijo pequeño a una clínica.

Nusair enfrentó el peligro de muerte por segunda vez durante su tratamiento, cuando un misil lanzado durante un bombardeo aéreo cayó en el hospital donde era atendido. Decenas de personas murieron en ese ataque, pero el pequeño y su madre lograron sobrevivir.

“Mi sueño es simple. Que termine la guerra para que podamos vivir en paz”, dijo Suad a Save the Children.

“Las víctimas de esta guerra son personas simples como nosotros, madres, niños, ancianos”, continuó la mujer.

El informe de Save the Children también mencionó el caso de Nigeria y los tres estados del noreste de ese país más golpeados por conflictos bélicos: Borno, Adamawa y Yobe, donde indicó que los casos de malnutrición aguda grave en niños cayeron a 12 mil luego de dos años de acciones prolongadas de ayuda.

Aunque esas cifras siguen siendo preocupantes –explicó el grupo humanitario–, cerca de 2 mil de esos niños podrían morir por falta de tratamiento adecuado.

En 2016 hubo al menos 300 mil niños desnutridos que no recibieron tratamiento, y de ese total 60 mil perdieron la vida.

Save the Children apeló a donaciones urgentes para ayudar a los organismos humanitarios y agencias locales de salud a dar tratamiento a más niños afectados, como también para ampliar programas de alimentación en zonas de conflicto bélico en el mundo.

A cien años de una campaña iniciada por el fundador de Save the Children, Eglantyne Jebb, para poner fin a la desnutrición infantil tras la Primera Guerra Mundial (1914-1918), la ONG exhortó además al gobierno británico a proteger a los niños en conflictos bélicos, incluyendo la hambruna, y llevar a la justicia a aquellos responsables por bloquear la ayuda alimenticia y de medicamentos para niños afectados.

Previas investigaciones de Save the Children habían detectado un incremento en el número de “violaciones graves” a los derechos de los niños, debido al bloqueo de asistencia humanitaria y ataques contra trabajadores voluntarios que asistían a menores, de mil 014 casos en 2016, a mil 460 casos reportados un año más tarde.

“En general estamos viendo un aumento drástico en el número de niños que corren peligro de muerte en zonas de conflicto bélico como resultado directo de la malnutrición y de los problemas de salud derivados de ello”, concluyó Watkins.

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