Lupita, Filippa, Tania y Manzanero se unen por Oaxaca

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Uno de los estados más devastados y olvidados tras los sismos de 2017 fue Oaxaca, y por ello los cantantes Armando Manzanero, Fernando Delgadillo, Filippa Giordano, Guadalupe Pineda y Tania Libertad, regalaron sus voces la noche del pasado miércoles 19, en el Auditorio Nacional, para un emotivo y romántico show dedicado a los damnificados.

Se trató de “una celebración a la vida”, como manifestaron dichos artistas desde que arrancó el recital, a las 20:40, cuyo espectáculo donará la taquilla recaudada para apoyar a la región del Istmo de Tehuantepec.

Todo es personal, fue el título del concierto que reunió a esas figuras nacionales e internacionales, justo a un año del desastre natural que sacudió no solamente Oaxaca, sino también la Ciudad de México y otras entidades del país.

El primero en arribar fue el juglar Delgadillo, quien con su trova y versos acompañados de sus Prodigiosos Canchanchanes Místicos, compartió Momentos pendientes, Hoy ten miedo de mí y Llueve.

Con un incesante cambio de vestuario, se alternaron uno a uno los intérpretes. Primero, la peruana-mexicana Tania Libertad cautivó con su cántico de Cucurrucucú paloma, en homenaje al compositor zacatecano Tomás Méndez, para después entonar a dueto Gracias a la vida, de la inmortal chilena Violeta Parra, con la majestuosa tapatía Lupita Pineda.

Nos hizo falta tiempo y la clásica Contigo aprendí generaron uno de los momentos apasionantes de la cita, en dueto de Lupita y Manzanero.

Aunque en el Auditorio Nacional se veían algunos espacios vacíos, en la butaquería no menguó el ánimo del público, siempre receptivo ante la fogosa simpatía del astro yucateco, quien festinó la noche con su característico sentido del humor y bailando a zapateo jovial la jarana peninsular.

Hubo risas, aplausos y un incesante coreo de la gente durante la velada bohemia en la que también se escucharon los boleros Somos novios y Mía, acompañándose de una gran orquesta al estilo Big Band.

Todo es personal (alusión a la pieza de Manzanero que se convirtió en tema de una telenovela de TV Azteca a finales del siglo pasado) contó con una sencilla pero colorida producción, y el primer éxito del meridano, Esta tarde vi llover, sonó ad hoc a cargo de la dupla de Giordano con el gran compositor del Mayab.

La carismática italiana oriunda de Palermo, pero nacionalizada mexicana, se mostró constantemente agradecida con nuestro país, lanzando su singular grito: “¡Te amamos Oaxaca!”, despegando el clamor de los espectadores al entonar “Volare (Nel blu dipinto di blu)”, la balada exitosa de Domenico Mogduno (en 1958), y la alegre napolitana sin tiempo “Funiculí Funiculá”.

Entonces ascendió en sublime emoción con el Ave María, plegaria de Schubert a la que se unió Tania, solicitando “al respetable público” elevar una oración por las víctimas del terremoto, y luego honró a la tierra oaxaqueña con un popurrí en el que destacó La Llorona, sumándose Manzanero e invitados.

La magia del también directivo de la Sociedad de Autores y Compositores de la Música Mexicana (SACM) tomó posesión sobre su elegante piano de cola y con su tríada de musas endulzó las románticas Adoro y Esperaré. Lupita Pineda capturó los corazones en solitario con Un millón de amigos, de Roberto Carlos, escoltada por un coro de niños, y después la Giordano hizo lo propio con My Way, de Paul Anka.

Manzanero cantó Sabes una cosa, y cuando parecía que culminaba el homenaje a las víctimas de los sismos, la festividad se enfiló con alegre cierre a la llegada de un mariachi al son de Qué bonita es mi tierra, de Rubén Fuentes, la tradicional Cielito lindo y el himno del moreliano Chucho Monge, México Lindo y Querido, que llenó de lágrimas el coloso de avenida reforma en fraternidad victoriosa.

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