Germán Martínez ofrece una “intervención a fondo” al IMSS

A punto de cumplir 75 años, el Instituto Mexicano del Seguro Social da muestras de estar seriamente erosionado: lo aquejan las carencias (de camas, equipo, personal) y está invadido por la corrupción. En entrevista, el futuro director del IMSS, Germán Martínez, hace ese diagnóstico y ofrece dar la batalla anticorrupción para que el organismo –que no se privatizará, afirma– garantice “el acceso a la salud de todos los mexicanos”.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Para millones de mexicanos acudir al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es un suplicio más que un alivio. Hay escasez de camas, de equipo, de médicos, enfermeras y medicamentos. Diariamente la institución ofrece 490 mil consultas –17 millones 850 mil al año–, pero es la que tiene más quejas ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por deficiencias en la atención. De las 69 que ese organismo emitió el año pasado por violaciones a los derechos humanos, 17 fueron contra el instituto.

Mientras revisa el estado financiero y las condiciones en las que se encuentra el IMSS, el senador Germán Martínez Cázares habla de aplicar medidas que, adelanta, serán de fondo: atacar la corrupción, revisar el uso del Seguro Popular –que algunos gobernadores convirtieron en su “caja chica”–, trabajar con la Secretaría de Hacienda para identificar las anomalías en el registro del salario de los trabajadores, revisar los contratos de compra de medicamentos y “humanizar” el trato a los pacientes. 

Y rechaza que el instituto se vaya a privatizar: “Nada que privatice al ­IMSS; categórica y absolutamente lo digo. Lo que haremos es todo lo necesario que haga eficiente la atención a los derechohabientes. No privatizar. Sí hacerlo eficiente”.

La tarea no es fácil, admite en entrevista el exlíder nacional del PAN y ahora colaborador del presidente electo, y cuenta que Andrés Manuel López Obrador lo invitó a sumarse a su equipo, pese a las críticas que hubo en Morena y en las filas panistas.

Sobre su escritorio –en las oficinas del Senado, donde trabaja mientras espera asumir la dirección del IMSS el 1 de diciembre– hay una pila de documentos que dan cuenta de la situación del instituto próximo a cumplir 75 años. 

“No está enfermo, pero hay que hacerle una intervención de fondo”, dice Martínez respecto al instituto que diariamente practica 4 mil operaciones, efectúa 250 mil trámites, atiende 60 mil urgencias y mil 200 partos y que registra de 300 a 500 muertes por enfermedades diversas.

Indica que los dos meses que faltan para la llegada del próximo gobierno le servirán para revisar las condiciones en las que se encuentra la institución que durante el gobierno de Enrique Peña Nieto bajó la atención a pacientes en casi 30% y redujo 10% el número de médicos, enfermeras y camas.

En primer lugar reconoce la buena disposición del actual director, Tuffic Miguel Ortega, para entregar la información detallada de todas las áreas e indica que ya se reunió con el secretario de Salud, José Narro, y con el próximo titular de esa dependencia, Jorge Alcocer, para analizar las medidas que se tomarán para mejorar el servicio del IMSS.

–¿Qué diagnóstico tiene?, ¿hay una situación financiera crítica?

–La situación financiera la quiero revisar con cuidado. Hasta donde he visto hay una reducción del gasto; lo que hace falta revisar y tiene que ser objeto de estudio es si esa reducción del gasto redujo la calidad de los servicios. 

“No puede haber reducción del gasto que sacrifique la calidad de los servicios porque si no, se generan otras opciones de aseguramiento no contributivo.”

–¿Ya tiene un aproximado de cuánto necesita el instituto?

–Más de lo que se gasta, que son mil 600 millones de pesos diarios. Se necesita mucho más, porque se incluye a Prospera, Bienestar y el régimen de jubilaciones y pensiones que administra. El IMSS no lo puede gobernar una sola persona, lo tiene que hacer un equipo y en eso estamos seleccionando a los mejores. En la parte administrativa estará el diputado Pedro Centeno; en la parte médica, el doctor Víctor Borja, y estarán otros miembros capacitados. No vamos a llegar a aprender.

Explica que además de las tareas de salud, el IMSS también es un organismo que contribuye al gasto de seguridad social mediante la recaudación. Indica que debe colectar entre 1.5 y dos pesos de cada 10 que recauda el Estado mexicano, pero debe hacerlo mejor para evitar reducir los gastos que vayan a sacrificar la calidad de los servicios. 

Precisa que el IMSS ofrece sus servicios de manera ordinaria a derechohabientes y a población abierta mediante los programas de Coplamar y Oportunidades. 

“Vamos a poner énfasis, atención y cuidado a la población abierta que el año próximo cumpla 40 años; se trata del seguro social para la población más pobre, para los marginados, para los que no son derechohabientes y a quienes desecha la iniciativa privada, que no son trabajadores formales. A ese IMSS le voy a poner cuidado, atención y emoción cívica. 

“Es a los más necesitados a los que este IMSS necesita atender y ahí debemos cuidar que el gasto del país en salud para la población abierta sea bien utilizado. Por eso debemos revisar al Seguro Popular.”

–¿Por qué revisar el Seguro Popular?

–Porque en algunos casos (lo subrayo sin señalar cuáles son, porque los tiene que decir el secretario de Salud) el Seguro Popular ha sido la caja chica, el derroche de algunos gobernadores que se aprovecharon de la descentralización del gasto. 

“Además de eso, el presidente (electo) López Obrador encontró un cementerio de hospitales y de clínicas vacías. Eso es una vergüenza, es criminal. No hay otro calificativo para decir que haya más de 50 hospitales sin hacerse y que detrás de éstos hay contratos de compadrazgos, caprichos de gobernadores que los hicieron en lugares donde no se necesitan y con moches.”

Por eso insiste en que el Seguro Popular debe estar a revisión y realizar auditorías, aunque aclara que no le corresponde decir si debe desaparecer. 

Combatir la corrupción

Martínez destaca la importancia del IMSS y su papel fundamental para la salud del país. No obstante, admite que requiere de mayores recursos, hacer eficiente el gasto y combatir la corrupción. Y reconoce que desde hace décadas se han hecho públicos los casos de corrupción por tráfico de órganos, venta de plazas, desvío de recursos y contratos para la compra de medicamentos e instrumental médico a cambio de dinero.

Recientemente el portal Animal Político hizo una investigación que reveló la existencia de una red de simulación de contratos del IMSS mediante los cuales se hicieron 248 transacciones por un total de 674 millones de pesos con seis empresas propiedad de una misma familia, la cual simuló competir en licitaciones y regalaba viajes a funcionarios a cambio de favores.

Ante esto, Martínez asegura que ya se piensa en procedimientos de compras consolidadas de medicamentos junto con otros organismos, como el ISSSTE.

“El IMSS compra 65% de los medicamentos de todo el sector salud y no va a rehuir el combate a la corrupción. Pero una parte también está en los estados, que no le entran totalmente a las compras consolidadas que deben ser evaluadas a precios internacionales. No puede ser que los medicamentos que compran Colombia, Perú o Brasil sean baratos y nosotros paguemos un sobrecosto incomprensible. Este es un signo de alarma”, asevera.

Sostiene que desde ahora su equipo ya revisa los procesos de compra que se darán para diciembre y está atento a que se hagan con apego a los mecanismos de transparencia, con testigos sociales, acompañamientos preventivos y todas las medidas de seguridad que la ley exige para que haya calidad, transparencia, honestidad y libre competencia.

Aclara que evitarán que estas acciones de vigilancia atoren o provoquen un desabasto en medicamentos, pues hay una distribución muy compleja y una logística que hay que cuidar desde la dirección del IMSS y desde el gobierno. 

“Cuidaremos el contenido de las compras de medicinas y de equipamiento: que los precios sean competitivos y también la calidad. Le daremos preferencia a la industria nacional. Pero, insisto, veremos los precios internacionales, revisaré las compras consolidadas, no dejaremos que nos vendan a sobreprecios.”

–¿Es difícil atacar la corrupción?

–Sí, es difícil porque los proveedores quieren mayores rendimientos, porque hay una cultura de hacer las cosas por fuera de los procedimientos legales y porque a veces el IMSS o el gobierno en general complican trámites que deberían ser sencillos.

“Creo que en el próximo gobierno se debe combatir la corrupción, sea de quien sea; esa es la instrucción de López Obrador. En esa tarea tengo experiencia, tengo la voluntad, la instrucción del presidente (electo), del (próximo) secretario de Salud y no voy a dudar en eso.”

Además advierte que hay otra corrupción, la que se da por omisión: la simulación fiscal.

“Son las cuotas obrero-patronales que deben pagarse justamente. Voy a revisar si el mismo salario que se declara en el SAT es el que se declara en el IMSS, porque esto al final perjudica a los trabajadores y a sus utilidades. 

“No puede haber una diferencia muy grande entre los salarios declarados en el SAT y los que declaran en el IMSS. Esa es también corrupción, aunque sea una simulación fiscal.”

–Ahí se va a topar con grandes empresas…

–Veo a las grandes empresas con intención de contribuir a cambio de buenos servicios para sus trabajadores y a cambio de rutinas de rendición de cuentas del IMSS. La grandeza del instituto es la participación tripartita entre el gobierno, los trabajadores y los empresarios. Creo que para una empresa es bueno que haya trabajadores con una buena y expedita cobertura de salud y de seguridad social. 

Según el próximo responsable de dirigir al IMSS, se puede convencer a los empresarios de que es mejor pagar sus cuotas y declaren lo que ganan sus empleados, porque en todo caso hay una atribución tributaria económico-coactiva para hacer cumplir la ley. 

“El IMSS es un órgano fiscal autónomo y, por lo tanto, hace contribuir a todos. Yo estoy dispuesto a elevar la recaudación a cambio de que se evalúe la calidad de los servicios del IMSS. Eso es lo justo. Yo no me voy poner del lado de nadie”, apunta Martínez.

–¿Encuentra al IMSS enfermo?

–No, pero sí requiere algunos paliativos: no aspirinas, pero sí alguna intervención fuerte para que responda al acceso universal de los mexicanos a las salud, a los más pobres y marginados. Pero el IMSS no está en urgencias, no está en cuidados intensivos, con una buena nutrición contributiva y extirpar la corrupción, puede ganar un campeonato. 

–¿Cómo se imagina al IMSS en los próximos años?

–Como el motor a la igualdad del acceso a la salud de todos los mexicanos, el barco que lleve la pauta del acceso de salud de calidad, que cumpla la promesa de que a los más pobres se les darán consulta y medicina gratuitas. Hay que darle una remozada a la imagen, pero el águila del IMSS debe seguir siendo una institución querida y reconocida por todos.

Esta entrevista se publicó el 23 de septiembre de 2018 en la edición 2186 de la revista Proceso.

Acerca del autor

José Gil Olmos, reportero desde 1998. Colaboró en el periódico El Nacional y en el diario La Jornada. Desde el 2001 es reportero de la revista Proceso. Es autor de Los Brujos del Poder, La Santa Muerte la virgen de los olvidados, Los reporteros mexicanos en la guerra de Chiapas y Batallas de Michoacán.

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