Nick Cave recuerda el 2 de octubre en alucinante concierto

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El australiano Nick Cave alcanzó la locura y fue más allá junto con su público en el Pepsi Center. Todo un maestro, llevó a sus fans mexicanos hacia ensueños alucinantes y demostró su carácter contestatario al recordar el movimiento estudiantil de 1968.

“¡2 de Octubre!”, arengó en español el rockero de 61 años en el ápice del show, con “Into My Arms”, a lo que la gente respondió: “¡No se olvida!”.

Y tampoco se olvidará su catártico espectáculo, en el que mostró una incansable y desbordante energía de principio a fin, cuando a eso de las 9:15 de la noche emprendió un viaje de delirantes instrumentaciones por poco más de dos horas.

Nicholas Edward Cave, mejor conocido como Nick Cave, es el músico, escritor, guionista y actor nacido el 22 de septiembre de 1957 en Warracknabeal, Australia, y a quien se le reconoce por su banda Nick Cave and The Bad Seeds, que se fundó hacia 1983 con peculiar estilo post punk.

Previo al recital que forma parte de su gira Skeleton Tree, en la que promociona su álbum homónimo de 2016, Nick Cave comentó en reunión con medios de comunicación que aunque por el momento no trabaja en ningún nuevo libro, toda su inspiración literaria y en letras para su música “las retomo de situaciones ordinarias de mi vida, las alucino y expando”.

Incluso dijo que sus alucinaciones son semejantes al arte de la creadora mexicana Frida Kahlo (1907-1954): “Me parece que lo que hago es similar a lo que hacía Frida Kahlo, ella pintaba su mundo personal, pero lo expandía de una forma alucinante.”

Añadió: “No comulgo con algo específicamente político en el escenario, en mis conciertos van personas de todo tipo de creencias y no es que no tenga una posición política, pero con mi música busco elevar a todas las personas sin importar quiénes son”.

“Jesus Alone” fue el tema de apertura del recital en el que se acompañó de su magistral y estridente ensamble llamado The Bad Seeds. Rock en su máxima expresión compartió el cantautor, a quien se le vio engalanado de traje negro, cautivando cual vampiro a todos sus adeptos, sin importar géneros, ante su espigada figura y profunda mirada.

“Magneto” y “Do You Love Me?” encendieron la marcha en el foro lleno a reventar, donde los presentes gozaron de la voraz velada. Las emociones retumbaron, al tiempo que Nick daba sus primeros acercamientos hacia las multitudes. Los más cercanos al entarimado estrecharon las manos del artista. Pianos demenciales, perturbadores violines, desgarradoras guitarras eléctricas, espectrales bajos y portentosas percusiones inyectaron los corazones de una audiencia entregada en absoluto a la conceptual orquesta post punk.

La producción contó como telón de fondo con una pantalla en forma de velo donde se podía admirar a los fantasmales ejecutantes, quienes sobrevolaban sus instrumentos hacia una enigmática gala. “Red Right Hand” y “The Ship Song” aceleraron la entrega para un público que contaba punks, góticos, rockeros y demás amantes de los arreglos locuaces del australiano.

El romanticismo llegó con “Into My Arms”. Nick se apoderó de un piano de cola y evocó su amorosa sensibilidad. Gritos, berridos, cánticos y coreos dieron seguimiento por parte de sus secuaces, para dar continuidad con “Shoot Me Down” y “Girl in Amber”. Con “Distant Sky” aventó su saco corriendo frenéticamente de un lado a otro, en una furiosa representación para seguir con “Jubilee Street”.

Con “The Weeping Song” cruzó todo el foro hasta llegar a una plataforma en medio de la arena Pepsi Center y sorprender a su cofradía de fans que levantó los brazos para sentir el roce de las palmas de la celebridad. Regresó nuevamente al escenario para permitir que un puñado de fanáticos se subieran para cantar a sus espaldas “Stagger Lee” y “Push the Sky Away”, cobijado por los cuerpos llenos de idolatría.

“¡Muchas gracias!” expresaba en castellano e inglés este artista de culto, desapareciendo sin más junto a su agrupación. Sin embargo, concedieron unas rolas más para un imponente cierre con “Rings of Saturn”. Nick Cave finalmente se esfumó en paralelo a The Bad Seeds al filo de las 23:30, regalando una inolvidable y sublime noche del 2 de octubre.

Entre los libros más populares de Nick Cave se cuentan: “The Death of Bunny Munro” (La muerte de Bunny Munro, su segunda novela traducida al español por Ediciones Malpaso); la primera, “And the Ass Saw the Angel” (Y el asno vio al ángel), así como “King Ink”, “Complete Lyrics” y “The Sick Bag Song” o “La canción de la bolsa para el mareo”, en Sexto Piso (https://malpasoed.com/es/libro/la-muerte-bunny-munro/).

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