En su muestra “ZapotecDeathPoems”, Sabino Guisu expone una visión de la transculturación

OAXACA, Oax. (apro).- Sabino Guisu, el artista zapoteco conocido por sus obras forjadas con humo y materiales como la miel, ha sorprendido a propios y extraños con su exposición ZapotecDeathPoems, donde conviven el mundo simbólico de los pueblos originarios y la eléctrica y profana modernidad.

La muestra, inaugurada el pasado fin de semana en el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) –que permanecerá abierta durante la fiesta de Todos Santos y los Fieles Difuntos–, está inspirada en la cultura zapoteca y mixteca, así como en otros pueblos originarios del país, como mexicas y mayas.

Sabino Guisu (Juchitán, 1986) precisó que el proyecto, realizado durante dos años, ya se presentó en Nueva York, y el próximo viernes 12 una parte de la instalación se va a llevar a Lituania.

“El proyecto consta de una fusión de música electrónica y medios digitales donde utilizamos audios de la fonoteca Eduardo Mata, que contienen audios de archivo con poemas de Macario Matus”, comentó el artista.

También se incluyen cantos chamanes de María Sabina –la sacerdotisa de los hongos alucinógenos– en lenguas indígenas como el chinanteco, mixteco y zapoteco, “ya que la idea es fusionar y mezclar estas lenguas con música electrónica para que las conozca el mundo”, abundó.

El curador de la exposición, Guillermo Santos, resaltó que ZapotecDeathPoems es el proyecto alterno del artista mexicano Sabino Guisu y se trata de un espacio abstracto que en cierto modo significa una crítica a la pérdida de la ritualidad, de la sacralidad.

Desde sus primeras obras como retratos y esqueletos forjados con humo, hasta sus más recientes trabajos con tintes conceptuales, Sabino Guisu –apuntó– mantiene el uso de materiales, en su mayoría orgánicos, como una constante en su trabajo.

“Su arte es un sendero que recorre la historia del hombre, desde sus primeras huellas plasmadas con cenizas sobre las cavernas, hasta el uso de estos materiales antiguos en la exploración actual de nuevas técnicas para la producción de un objeto artístico”.

El escritor oaxaqueño mencionó que la muestra ofrece una visión de la transculturación y del quebrantamiento espiritual que existe entre el individuo y su entorno, centrándose en temas como la muerte y el azar, llegando a una profunda reflexión personal.

Se pregunta: ¿Cómo crear una constante entre ese mundo primigenio y el nuestro, tan cambiante, tan diversificado y al mismo tiempo tan atomizado? ¿Es posible mirar hacia atrás sin sentir esa nostalgia por el absoluto, el vestigio de un sentido originario irrecuperable? Y él mismo responde:

“Quizá Guisu ha querido construir un relato sobre esos tiempos míticos, y ZapotecDeathPoems ha sido el sitio donde todo puede confluir: una mezcla de arte, artesanía, objetos rituales (muchos de ellos funerarios) y objetos utilitarios”.

De acuerdo con Santos, el interés por la obra de Sabino reside en el poder evocativo e invocativo que generan sus piezas, sus esculturas e instalaciones multimedia.

Y es que “todo está atravesado por el símbolo, por el ritmo de las grecas, de las imágenes de dioses y hombres en el transcurrir del tiempo. Todo ello recuperado porque nuestra memoria tiende a perder hasta las cosas más importantes”.

Las creaciones de Sabino Guisu poseen un empuje mexicano (precolombino y contemporáneo) como del arte europeo y universal, pues antes de convertirse en artista, fue bibliotecario en la sala de pintura de una del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca.

“Más que tener una colección de objetos nostálgicos, Sabino transmite la sensación de crear un ambiente funerario, la reivindicación de ese espacio que no se ha perdido del todo, pero que pervive como fragmento en ruinas, en basamentos, en esculturas destruidas y desperdigadas. Así que Guisu ha intentado llevar estas imágenes perdidas y hacerlas confluir en el presente”, resalta el texto de la sala.

“Sabino Guisu despliega sus piezas como si hubiese descubierto una antigua tumba, objetos perdidos por siglos, reliquias de hombres poderosos, urnas y esculturas de guerreros y chamanes, de animales sagrados y malditos.

“En cierto modo, es necesario volver a descubrir ese mundo, es necesario sentarnos y mirar nuevamente esas imágenes, es necesario dar cuenta de que todo eso, cada esqueleto, cada hueso, cada escenificación de un ritual, cada luz y escudo y lanza y pertrechos de guerra y alfabetos secretos están muy cerca de nosotros”, finaliza.

Durante un recorrido, Sabino mostró a Apro, las instalaciones que hizo en las tres salas del IAGO, donde sobresalen una cruz con grecas de Mitla debidamente iluminadas; anillos inspirados en las urnas funerarias de Monte Albán, Zaachila y Mitla, con representaciones del Rey Cosijo, jaguares, murciélagos, serpientes y anillos en formas de grecas. Es como una ofrenda al ritual zapoteco, explicó el artista.

También mostró bates de beisbol que utilizaron los Guerreros de Oaxaca y los Diablos Rojos del México. “Los pedí para intervenirlos, son bates de doble uso, los restauré y les di un toque con grecas y tienen una segunda vida, es una metáfora, como si fueran instrumentos de guerra de guerreros zapotecas”.

En la segunda sala sobresale un escudo mixteco. “El original es un pectoral de oro que estaba en la tumba 7 de Monte Albán, y éste lo hice con hierro y está iluminado con luces neón. Pareciera que estamos transportando lo sagrado con lo frívolo, puede ser un anuncio frívolo”, ironizó.

De igual manera, mostró la representación que hizo de un entierro prehispánico y una serie de litografías, porque sería profano no poner gráfica aquí en el IAGO, apuntó.

En la tercera sala sobresale una foto antigua de Mitla que se intervino con una luz neón, y otra foto de 1930 como referencia de una Tumba de Xagaa, y esa cruz la hizo monumental con arte de luz.

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